Sexo, bourbon y mucho Rock N’ Roll

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Por Antonio Pacios.

Una de las joyas de la cadena estadunidense Showtime, conocida por grandes éxitos de audiencia como Dexter o Brotherhood entre otros, es, sin lugar a dudas, Californication.

Lejano queda ya su estreno en verano del año 2007, que no estuvo exento de una doble polémica.

La primera, debida al alto contenido sexual mostrado sin tapujos en sus escenas. Después de la emisión del piloto varios grupos de asociaciones conservadoras norteamericanas, se sintieron ofendidas poniendo el grito en el cielo porque durante el desarrollo de los primeros minutos aparecía una “onírica” imagen en donde se puede ver al protagonista llegando a una iglesia, cómo arroja el cigarro en la pileta del agua sagrada y cuando al final decide entrar al templo cristiano, aparece una monja de labios rojos y carnosos que se arrodilla frente al altar, pero no con el propósito de ponerse a rezar y pedirle a Dios que la absuelva de sus pecados, sino para hacerle una felación al actor principal.

No sé cuál de las dos cosas pudo molestar más: si fue el momento de esa colilla abandonada flotando en la pileta bautismal- precisamente cuando en estos últimos años estamos inmersos en una feroz cruzada antitabaco- o por el contrario la asombrosa habilidad lujuriosa que mostraba una de sus “hermanas” en las prácticas amatorias buco-genitales.

De todas maneras yo no soy tan Lucifer como a veces aparento y puedo llegar a comprender que gran parte de los feligreses se hubieran podido sentir incómodos. Cualquiera de ese par de alegorías es una ofensa contra la religión. Ya que en el fondo, uno debe ir misa sin soltar malos humos por la boca y con la intención de comulgar hostias y no de recibir mamadas gratuitas.

La segunda, resultó más absurda -si cabe- todavía que la anterior, y venía en relación con el título. Los Red Hot Chili Peppers (grupo al que adoro pero que a veces parecen un pandilla de verdaderos gilipollas) demandaron a Showtime por plagio, ya que el nombre es homónimo al de un álbum que habían editado en 1999. Los guindillas coloradas pretendían que ese titulo fuera cambiado de inmediato, porque según ellos “les estaba robando su identidad”. ¡Toma ya!

Ambas controversias al final se quedaron en nada. Y lejos de arruinar el estreno de la serie provocaron de manera más que directa que obtuviera una valiosa y regalada publicidad, que le aportó un gran número de nuevos seguidores. Y es que no hay nada mejor que un buen escándalo para llamar la atención del público y hartarse a vender un producto.

En la actualidad Californication es todo un éxito consagrado que va ya por su cuarta entrega. Y sí, resulta de lo más irreverente, sexual, ácida, satírica, políticamente incorrecta, mordaz, irónica, virulenta, picante en exceso como la letras de las canciones del grupo que la demandó y una retahíla extensa de descalificativos y adjetivos incómodos que puedan molestar a las mentes más retrógradas y conservadoras.

Hank Moody, el protagonista al que da vida David Duchovny (ganador del globo de oro en el 2007 por esta serie y nominado como mejor actor los dos siguientes), es un escritor de éxito venido a menos que para más desgracia se encuentra hundido en plena fase de proceso creativo. Además de alcohólico, fumador y también adicto al rock and roll y al Guitar Hero de la Playstaion. Sin embargo esa falta de inspiración literaria no influye lo más mínimo en la rigidez de sus erecciones. Ya que prácticamente en todos los capítulos casi nunca lo vemos ponerse a escribir, y en cambio sí saltar de cama en cama, despachándose bien a gusto con todo tipo de amantes femeninas.

Esta nueva versión de macho alfa, de mente bloqueada, que muchos se han empeñado en compararlo con el doctor House, pero que en mi opinión parece estar más inspirado en un apuesto alter-ego de Bukowski, es generoso y pródigo en pasión con las mujeres a las que conquista. Sin embargo, mantiene una parte de ternura, ya todo el cariño y amor que pueda albergar dentro de su corazón atormentado, únicamente los guarda para su ex mujer, Karen (Natascha McElhone) y para su hija Becca(Madeleine Martin).

El reparto lo completan el actor Evan Handler, que interpreta al divertido agente literario de Moody, gran amigo de este con quien comparte varios de sus excesos desenfrenados, llamado Charlie Runkle. Y Pamela Adlon, como Marcy Runkle, en el papel de esposa cocainómana que cada dos por tres pierde los nervios, no por culpa del polvo blanco que esnifa, sino a causa del crápula de su marido.
Durante estos cuatro años Californication ha sufrido pequeños altibajos de intensidad a lo largo de su transcurso. En concreto alguna de las temporadas ha resultado un tanto repetitiva. Pero aún así se mantiene en calidad por encima de una línea bastante aceptable.

Personalmente, yo nunca había soportado a David Duchovny, siempre me ha parecido un tipo demasiado cool y hasta repelente, pero después de verlo interpretando a este personaje sucio, carismático, seductor y canalla me he visto obligado a cambiar de parecer.

No es la primera vez en su carrera que Duchovny hace de escritor. Acordémonos de una película de 1994, titulada –casualmente- Kalifornia, junto a Michelle Forbes, Julitte Lewis y un Brad Pitt, psicópata, barbudo y tripón. Donde los cuatro iniciaban juntos un viaje en coche con destino a la costa suroeste de los Estados Unidos en busca de escenarios donde se hubieran cometido crímenes horrendos para inspirarse en su novela. Por aquel entonces, Duchovny no me caía tan simpático cómo ahora y lo único que estaba deseando era que Brad se abalanzara sobre él para clavarle un punzón en el cuello y luego lo dejase tirado en una cuneta de la autopista.

Californication es una de mis series preferidas. Llena de grandes momentos cómicos y dramáticos que vienen acompañados de una extraordinaria banda sonora compuesta por temas de los Rolling Stones, Pearl Jam, Foo Fighters, Slayer, The Clash, Nirvana, Nick Cave y otros muchos grupos míticos del punk y rock n´roll.

Así que espero que dure otros tantos años más en antena. Y el resto de machos, desde los betas hasta el escalafón más bajo que ocupan los omegas, seamos escritores o no, podamos seguir disfrutando en la pequeña pantalla de las grandes gestas y éxitos literarios y sexuales de nuestro rey Hank Moody.

Brindo con bourbon por ello. Hasta que mi hígado, a punto de reventarse, muestre el mismo aspecto que si fuera foei de ganso.
Porque si bien aunque no todos seamos capaces de imitar sus grandes hazañas eróticas al menos siempre nos quedará el triste consuelo de dedicarnos al onanismo más festivo jugando a Guitar Hero en la Playstation mientras interpretamos el Give it away de los Red Hot Chilli Peppers cubriendo con calcetines sucios la flacidez de nuestros solitarios penes.

*Californication se emite los lunes de 3:00 a 3.30 en Showtime.

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