Masticar poesía entre novela y novela: Ginsberg y Lucía Camón

Por María Anaya

 

 

La poesía también es para el verano. De entre montañas de versos recogemos dos pequeños poemarios que hablan sobre la cotidianeidad en tonos radicalmente distintos. Desde la generación beat y desde el Madrid actual, os animamos a probar las palabras de “Siete veces sí”, de Lucía Camón y de ese estremecedor aullido “Howl”, de Allen Ginsberg.

 

En mi estantería marina estos dos libros minúsculos se presentan como dos maneras algo más que opuestas de enfrentarse a la realidad. Lucía se asoma a Madrid haciendo pasar la crudeza del ritmo en la ciudad por el tamiz de los sueños, por su voz que, tanto en persona como en papel, aparenta un fondo inocente.

 

Existe un Madrid con librerías donde caben poetas cantando sus versos y actores, cineastas, escritores que encuentran refugio entre copas de vino muy escogido en librerías-café. Pero también existe un Madrid donde hace falta comer muchas lentejas y tragos de valor para tener el suficiente metal en el cuerpo que nos permita llegar al final de la jornada, de la lucha. Lucía cuenta en el primer escenario cómo se vive en el segundo: donde los amantes se hunden en la indiferencia demasiadas veces y donde no siempre es fácil convencer a los demás ni a una misma de que contamos con las armas suficientes.

 

Allen Gisberg parte desde otro punto para enfrentarse a la realidad, parte del Infierno. William Carlos Williams dedicó a su aullido el mejor de los prólogos y la mejor de las invitaciones para los que aún no han disfrutado de este paseo por la mente de Ginsberg. Que sea él quien os convenza:

 

“… Literalmente, a juzgar por las pruebas, ha pasado por el Infierno. En su camino encontró a un hombre llamado Carl Solomon, con el que compartió entre los dientes y el excremento de su vida, algo que no puede ser descrito más que en las palabras que él emplea. Es un aullido de derrota. No una derrota absoluta, ya que ha transitado por ella como si fuese una experiencia cotidiana, trivial. Todo el mundo en esta vida es derrotado pero un hombre, si es en verdad un hombre, no es derrotado.

 

Es el poeta, Allen Ginsberg, quien ha pasado, con su propio cuerpo, por las más horripilantes experiencias descritas en estas páginas. Lo maravilloso no es que haya sobrevivido, sino que, desde las profundidades, haya encontrado un compañero al que poder amar, un amor que celebra sin mirar a un lado en estos poemas. Diga lo que quiera, el nos prueba que, a pesar de las experiencias más degradantes que la vida puede ofrecer a un hombre, si tenemos el ingenio y el coraje y la fe –¡y el arte!- para persistir, el espíritu del amor sobrevive para ennoblecer nuestras vidas.

 

(…) Los poetas están condenados pero no son ciegos, ven con los ojos de los ángeles. Este poeta ve a través y alrededor de los horrores de los que es partícipe en los detalles más íntimos de su poema. No elude nada sino que lo experimenta hasta sus últimas consecuencias. Lo contiene. Lo reclama como propio y, creemos, se ríe de ello y aún tiene el tiempo y la osadía de amar a un compañero que él ha escogido y grabar ese amor en un poema bien construido. Agárrense el sombrero señoras, vamos hacia el infierno.”

William Carlos Williams

 

 

Howl, Kaddish and other poems

Allen Ginsberg

Penguin Modern Classics, 2009

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Siete veces si

Lucía Camón

Ediciones Libro Albedrío, 2011

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