Tomas Tranströmer : el Nobel de la poesía

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Por Chus Sanesteban Iglesias 

  

Su literatura ha ido conformando un almacenamiento artístico y humano, una imaginación surrealista en la que una huella es vista como una alfombra mágica, y las sombras de los árboles son números negros. Una poética en la que aparecen las fuentes antiguas, especialmente biblicas, y donde tanto la mística cristiana como la poesía barroca han vivificado sus versos.

 

 

Su habitual candidatura al Nobel sonaba este año con especial insistencia. Y así fue : fue el elegido.Poeta, psicólogo y traductor sueco nacido en Estocolmo. Debutó a los 23 años de edad con el poemario 17 poemas (1954). Durante la década de los 60, Tranströmer fue acusado por poetas más jóvenes de estar de espaldas a las cuestiones de su tiempo. Se lo consideró demasiado poético y poco político; se consideró que había en su poesía demasiada contemporaneidad con Horacio y demasiada poca con Marx. Otras obras importantes suyas son Mörkseende (1970) y Stigar (1973). En 1990 sufrió un derrame cerebral .

 

Tiene problemas de afasia, no puede hablar pero sí escribir. Su traductor en español es el también poeta Roberto Mascaró . Un año antes había publicado su décimo  poemario: Para vivos y muertos.. Luego de unos años de silencio publicaría La góndola fúnebre (1996). Es autor también de un libro de memorias Minnena ser mig (1993). Hoy día puede leerse a Tranströmer en, al menos, 51 idiomas.

En 2006 publica la antología  El gran enigma y en la actualidad Nórdica Libros edita El cielo a medio hacer

 

El poeta leonés Antonio Colinas ha calificado a Tranströmer de “un gran y auténtico poeta. Algunas veces la Academia sueca nos asombra con algún premio provocador o raro, pero Tranströmer tiene una obra muy interesante atravesada por el misterio que se encuentra, en ocasiones, en el lenguaje cotidiano”.

 

Premios:

 

Neustad( 1990 )

 

Corona de Oro ( 2003 )

 

Nobel ( 2011 )

 

 

La góndola fúnebre (fragmento) 

Y detrás de mí
-más allá de las aguas
relucientes como plomo-
la otra costa
y ellos, los que reinaban.
Seres con futuro
en lugar de rostros.
Soy llevado en mi sombra
como un violín
en su negra caja.
Lo único que quiero decir
reluce fuera de alcance
como la plata
en casa del prestamista.

 

 

 

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