En Terapia: los locos somos nosotros

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Por Javier Franco

 

“Resulta confortable encontrar una explicación racional para el mal”, escribía hace unas semanas en su columna Carlos Boyero, crítico de cine de El País. Resulta confortable encontrar que incluso lo más recóndito de nuestros pensamientos tienen su razón de ser, que los comportamientos humanos, los laberintos del hacer y el deshacer, tienen un guión, una vía por la que circular dentro de sus casillas. A los que no se toman en serio esa tentación llamada mal, error, caída, se les llama locos, pecadores. Los otros.

 

Sin embargo, viendo En Terapia (In Treatment, HBO) cualquiera diría que somos nosotros, los de este lado, los que estamos como una regadera, los que constantemente cruzamos las líneas del pecado, de la desazón y la redención. Una estudiante universitaria, un piloto de aviación, un hombre de negocios. Cualquiera es ‘digno’ de pasar por la consulta de Paul Weston, el experimentado terapeuta de Baltimore que protagoniza En Terapia. El argumento de la serie, sencillo: Paul recibe a lo largo de la semana a cuatro pacientes y al quinto día va a visitar a su vieja amiga, y también terapeuta, Gina.

 

Con la consulta del terapeuta como único escenario, En Terapia se ha convertido en una de las propuestas más innovadoras y arriesgadas de la parrilla televisiva de los últimos años. Capítulos que apenas superan los 20 minutos en los que el diálogo entre psicólogo y paciente se convierte en el único hilo conductor de la trama, de la relación entre unos personajes que, semana a semana, van tomando su propio camino. Uno puede ver como la joven gimnasta Sophie se enfrenta a sus miedos, como el matrimonio entre Jake y Amy se resquebraja ante sus propios ojos, ante los ojos de un Paul Weston que se convierte en la mirada y los oídos del espectador.

 

El guión, firmado por Rodrigo García (hijo del célebre escritor Gabriel García Márquez), es la materia prima de la que se sirve la serie, su única manera de existir. Sin él, la trama se cae. Sin él, y sin el excelente trabajo de actores, con especial mención a Gabriel Byrne, que en su papel del Dr. Paul Weston consigue hacernos trasmitir el miedo, la angustia y la felicidad de unos pacientes que se encuentran al filo. El drama, el teatro, se traslada cada día a la consulta del terapeuta, el lugar donde parecen discurrir todas esas vidas, donde se condensan siete días en apenas un rato de conversación. Como si las palabras quisieran expulsar los fantasmas que albergan los pacientes. Y de seguro que (a veces) lo consiguen.

 

Y de tanto conseguirlo se quedan anclados en el despacho de Paul, que se muestra incapaz de expulsarlos, incapaz de zafarse de ellos. Tanto que, cada viernes, acude a ver a su amiga Gina en busca de su propia medicina, de sus propios fantasmas y estigmas provocados por las fricciones, los choques y las alegrías de sus pacientes. En busca de una explicación, de una razón de ser para una profesión que a ratos parece la del carcelero, a ratos la del consejero matrimonial. Cansado de sentir, exhausto de vivir la vida de los otros, Paul se da cuenta de que él mismo se ha convertido en un paciente de sí mismo. En alguien con el que lidiar día a día.

 

Sin embargo, esto no es como las películas clásicas. Aquí no hay bueno ni malos, aquí no hay vencedores ni vencidos. Aquí no hay un cartel que ponga: “The End”. Los pacientes pasan por la consulta del Dr. Weston y, al rato, cuando se han cansado de mirarse al espejo, cuando creen que ya han tenido suficiente dosis por hoy, se marchan por donde han venido. Felices, decepcionados, abatidos. Algunos volverán la semana que viene, en el mismo sitio, a la misma hora; otros no aparecerán nunca más. Sin embargo, Paul siempre estará ahí, como un saco de boxeo con el que desahogarse, como un amigo con el que conversar del tiempo y los negocios, como un confesor de los pecados que uno no se atreve a revelar. Intentando dar una explicación racional a los errores, a las faltas y caídas del día a día. En busca de su ración semanal de esperanza.

 

* La tercera temporada de En Terapia se emite en HBO

 

Más información:

Del boom latinoamericano al boom de las series (de padres a hijos)

Página oficial de In Treatment

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