Julio Santiago

Categoría: Opinión,Poesía,Poesía y manta |

Por Aarón García Peña (Premio Ojo Crítico de Poesía 2011)

Quién es, quisiera usted saber, Julio Santiago

Poeta de nombre compuesto por la suma de sus abuelos Julio y Santiago, nació en Miajadas —Cáceres—, en 1975; y creció, sobre todo, entre mujeres. Una vez en Madrid, fue el niño mimado de Gloria Fuertes.

Su carrera literaria dio comienzo en mil novecientos noventa y cuatro —libro que recogía la historia de su población natal— y acaba de ofrecer su penúltima palabra hace tan sólo unos días, precisamente sonriéndole a la infancia a través de noventa hojas con denominación de origen: “Ulo Ago”; posible cierre de un ciclo vital para este niño revoltoso, sarcástico y tan tierno como la caricia que recibes cuando estás a punto de soplar la última vela de tu cumpleaños. A fecha de hoy, literariamente —que es como decirlo todo en un escritor—, Julio Santiago empieza en Miajadas y termina en Miajadas. Y a ella se refiere cuando dice:
Mi calle tenía el aroma de María, el canto de Valentín, el humor de Sinfo, el arreglo de Quico, la risa de Josefa, el consejo de Andrés, el perro de Paca, el pino de Diego, la leche de Manuela, la verbena de Epifania, el silencio de Pedro, el insomnio de La Rubia, el paseo de Juan José.

Entre tanto, entre la primera y la última presentación de este autor, se han sucedido otros trece títulos para la historia de nuestra literatura, noches absorbentes e irrisorias como enfermero de urgencias en uno de los más conocidos hospitales de Madrid, amantes con todo tipo de peinados, visitas a la casa y el corazón de Gloria Fuertes para que le leyera sus últimas y más hermosas bocanadas lingüísticas, cien conversaciones por cada una de las decenas de tertulias de poesía frecuentadas como invitante o invitado, secretos y achuchones contagiados a sus hermanas Inés y Ana Belén García Pino, viajes a uno mismo junto a su blanquecina compañera Amaya Sorando Arauz; pinturas, fotografías y dibujos para levantar un dique que divida en dos el Mar Mediterráneo.
Tan besucón como una madre, tan amigo de sus lectores como el trabajador lo es de su nómina, formulador incansable de la lírica del erotismo, Julio Santiago es poeta en vertical: sitúa las palabras una encima de las otras para que ninguna idea se le vuele. Es, en este sentido, escritor de alfileres y rosales en dieta, pasado y presente continuo de nues
tro idioma español.

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Audio en el programa “Puntos de vista” de Radio Exterior de España: http://www.rtve.es/alacarta/audios/puntos-de-vista/puntos-vista-11-11-11/1246653/ (desde el minuto 24)

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