Una vida sin examen no merece ser vivida

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Por Gonzalo Muñoz Barallobre.

 

 

Hay que terminar con la creencia de que la Filosofía es una tarea reservada a los habitantes de lejanas torres de marfil. Ella, ni es eso ni quiere serlo. Y es que la Filosofía se ocupa de aquello que más nos importa. No es un quehacer onanista que sólo busca la autosatisfacción. No, habla de la vida y para la vida. Y todos los gestos que quieran apartarla de este camino no son más que perversiones. Locuras de solitarios que la usan para protegerse del mundo.

 

Pero que esta creencia se haya extendido tan rápido no sólo es culpa de esos “filósofos onanistas”, también es culpa de los que no se acercan a ella por pereza o por miedo a ensayar otros punto de vista.

 

¿Quién puede romper esta dinámica? En primer lugar, los filósofos que apuestan por una filosofía hecha en diálogo con el mundo. Creadores de fórmulas capaces de ser encarnadas. Y en segundo lugar, aquellos que quieren aprender de ellos.

 

Historias de la Filosofía hay a patadas, pero la mayoría son indigeribles. Complican lo que el autor supo explicar o lo simplifican hasta convertirlo en una perogrullada. Con el añadido de que en ellas aparecen los de siempre. Sí, hay nombres que no pueden faltar, pero eso no quita que se atienda a otros y, sobre todo, a otras tradiciones que no sean la europea.

 

En El libro de la Filosofía están todos los autores de los que no se puede prescindir, pero a la vez, y este es uno de sus méritos, hay sitio para otros normalmente olvidados (Burke, Schlegel, Santayana, William du Bois, Watsuji, Arne Naess, Frantz Fanon, Edward Said, Peter Singer, etc.) y también para otras tradiciones (taoísmo, budismo, moísmo, filosofía árabe, confucianismo, etc.). Por cierto, destaca la presencia de filósofas: Mary Wollstonecraft,  Simone de Beauvoir, Mary Midgley, Luce Irigaray, Hélène Cixous y Julia Cristeva.

 

En lo que se refiere a la exposición de las distintas filosofías se hace de una manera impecable: clara y directa, atrapando las grandes ideas y las intuiciones que las nutren sin perderse en las sistematizaciones que las expresan. Y para lograrlo se apoyan en citas, biografías, esquemas conceptuales sencillos y en fotografías e ilustraciones que las encarnan y explican.

 

Libros así me alegran: ayudan a que la Filosofía llegue a todos los que quieran conocerla. Y creo que es un soporte magnífico tanto para profesores de Bachillerato como para curiosos que van por libre y que quieren tener claro lo que la Filosofía ha aportado desde su nacimiento hasta la actualidad.

 

Poco más se puede decir: lo recomendamos vivamente.

 

 

 

El libro de la Filosofía

AA. VV

Akal

352pp

23,08 (sin IVA)

 

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2 respuestas a Una vida sin examen no merece ser vivida

  1. Muy interesante y realmente necesario acabar con El Mito que la Filosofía es sólo para los que la entienden…. cuando en realidad es parte de nuestra idiosincracia y valores, parte de nuestro razonar diario. Me gustaría adquirirlo si me dicen donde y como porque vivo en New Jersey. USA. Les estaré agradecida … Bendiciones y sigan los éxitos … 🙂

    Marcy Regan
    22 diciembre 2011 at 14:22 pm

  2. Hola Marcy.

    He preguntado a la editorial, cuando me den una respuesta te mando un email al correo que has dejado con tu comentario.

    Un saludo,
    G.

    Gonzalo Muñoz Barallobre
    23 diciembre 2011 at 11:53 am

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