Generación Tch!

Por Miguel Baquero.

 

Generación Tch!. Benjamín Escalonilla. Booket-Planeta, Noviembre de 2011. 334 páginas.

 

Lo más sorprendente de “Generación Tch!”, la primera novela de Benjamín Escalonilla (Barcelona, 1970), es la extraordinaria forma en que se ha adelantado a la realidad, señal sin duda de que el autor es una persona moderna (“moderna” no en el sentido de adoptar determinada pose, sino en el sentido de estar integrada en su tiempo y percibir las corrientes de pensamiento que atraviesan una sociedad). Digo esto porque “Generación Tch!” trata sobre un grupo de jóvenes, ya bien superada la adolescencia, casi a punto de entrar en la madurez, que deciden formar un colectivo de protesta, mediante acciones y otros métodos digamos de guerrilla, contra el sistema que les rodea y al que consideran corrompido, hipócrita, alienador… Muchos de los eslóganes o los lemas que dichos jóvenes despliegan habrán de coincidir, curiosamente, con los que inundarían pancartas, cartones  y redes sociales con motivo de las manifestaciones recientes del 15-M. Y he dicho “habrán de coincidir”, en forma verbal futura, porque “Generación Tch!”, que ahora se presenta en papel, en formato libro, fue una novela editada como e-book, en formato electrónico, en el año 2010, meses antes de que se produjeran las manifestaciones.

 

De inquietante capacidad premonitoria, como se ve, la novela de Benjamin Escalonilla no es, sin embargo, una obra política, de soflamas ideológicas, una colección de artículos más o menos comprometidos, sino que se trata, en verdad, de una novela. Esto es: de una composición literaria por la que se mueven unos personajes creíbles, en la que tiene lugar un conflicto humano, donde el estilo que se utiliza no es meramente funcional sino que tiene una aspiración estética. Literatura, en fin, de calidad, en muy acertada conexión con lo sociológico, que de pronto ha adquirido en “Generación Tch!” una extraordinaria importancia. Porque, en efecto, la novela de Escalonilla trasciende mucho más allá de la historia que se cuenta en ella para pasar a convertirse en un retrato (acongojantemente real y deliciosamente literario) de esa juventud en su primera madurez que protagonizó el grueso de las manifestaciones “indignadas”.

 

Y se trata, de ahí su gran valor, de un retrato real, descarnado para lo bueno y para lo malo, contrario a disfraces y disimulos. Ahí tenemos, en las páginas de esta novela, a unas personas sumidas en círculos viciosos, en las contradicciones irresolubles en que ha caído el pensamiento inmediato, o sucedáneo comercial de pensamiento, con que se maneja para salir del paso la mentalidad actual. Es significativo, en este sentido, que los personajes de “Generación Tch!” clamen contra el consumismo pero dediquen su tiempo libre a la compra compulsiva de objetos que no necesitan; en su caso discos, que no tienen necesidad ni inquietud real por oír, sino afán por poseer y por distinguirse, a través de esta posesión, de los demás; que estén contra las marcas y al mismo tiempo se preocupen sobremanera por cómo visten y qué visten; es significativo también cómo claman contra el ritmo inhumano de la sociedad actual pero por otro lado se sienten urgidos cuando llevan más de una semana sin ir al cine para ver las últimas novedades; sintomático como vagan entre grandes pensamientos o apelan a la reflexión y, sin embargo, casi en ningún momento a lo largo de la novela se les ve abrir calmosamente un libro, o sentarse a leer y pensar con quietud, y la vez que lo hacen apenas si duran una tarde, qué digo, unas horas concentrados en ello. Son personajes ahogados por sus propias y profundas paradojas, asfixiados por una consciencia vaga de su situación que quisieran espantar mediante la acción y la rebeldía. Hay en los personajes de esta novela (que son, en realidad, los personajes reales del entorno actual) una especie de nostalgia de la masa, de reivindicación del colectivo, el grupo, la organización o lo que sea que les resuelva, o al menos les haga habitables, sus contradicciones. Deseos de pensar, pero ignorancia de cómo hacerlo y, quizás, en qué dirección.

 

Es esta formidable capacidad de Escalonilla para haber captado lo esencial de nuestros tiempos, las claves de nosotros mismos que no atinamos a concretar, lo que hace de “Generación Tch!” una obra de gran valor, un auténtico documento pero, a la vez, una composición literaria emotiva y humana. Una novela ajena, desde luego, a la simple evasión  y al entretenimiento vacuo.

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Una respuesta a Generación Tch!

  1. Miguel, me parece muy acertada tu introspección en la novela, y especialmente los comentarios sobre las contradicciones irresolubles en las que se sume a los personajes, y en las que, en parte, nos sumimos tantos. Gracias.

    benjamin Escalonilla
    4 enero 2012 at 15:32 pm

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