Silencio en la nieve (2011) de Gerardo Herrero

Por Alejandro Contreras.

 

 

Hay muchos espectadores que les da pereza tanto ver una película española sobre la guerra civil, o la posguerra, como una película norteamericana sobre la segunda guerra mundial. Lo sorprendente es encontrarse una propuesta española basada en la segunda guerra mundial, y más si está enfocada en la participación española en este conflicto a pesar de que oficialmente su postura fue neutral.

 

El escritor Ignacio del Valle ha situado la trama de su novela El tiempo de los emperadores extraños en las entrañas de la División Azul (la 250. Einheit spanischer Freiwilliger de la Wehrmacht ), unidad de voluntarios españoles que entre 1941 y 1943 estuvo reforzando al ejército alemán en su lucha contra la Unión Soviética. El reto de llevar esta novela al cine no está sólo en adaptar el extenso texto a un guión cinematográfico, tarea encomendada a Nicolás Saad habitual colaborador de Gerardo Herrero, sino en conseguir plasmar en pantalla un retrato fidedigno de ese momento y sobre todo del mosaico tan variado de personas que coexistían en la División Azul.

 

 

Ni un pero al excelente trabajo de fotografía y de dirección artística. Los escenarios naturales elegidos, incluso el edificio principal, sumados a elementos de la época como los tanques, el vestuario, los enseres… todo está perfectamente recreado. Todo un acierto rodar en Lituania donde el frio necesario para la trama se siente desde la brutal escena con la que arranca la película.

 

Más difícil era reflejar en pantalla como en la División Azul se mezclaban gente de todo tipo, de muy distintas ideologías políticas y aún con motivaciones más dispares para estar allí. La película evita el explicar todo esto por el bien del ritmo de la película, pero para el espectador que desconozca un poco todo esto (en especial para un público fuera de España) le puede costar seguirlo y entender algunos detalles.

 

 

Pero la División Azul es tan sólo el contexto para una trama de misterio clásica. Eso sí, un contexto inmejorable ya que proporciona multitud de frentes por donde puede desarrollarse la resolución de la historia. Al comprimir un texto de más 400 páginas en una película de casi dos horas, muchos elementos superfluos han tenido que ser sacrificados. Esta poda simplifica la historia que termina resolviéndose todos los nudos abiertos de manera eficaz pero también algo atropellada. Se agradece que algunos elementos tan narrativos como los cuatro versos de esa oración antigua, “Mira que te mira Dios / Mira que te está mirando / Mira que te has de morir / Mira que no sabes cuándo”, además de ser cruciales en la trama permiten dotarle a la película de una columna vertebral muy de agradecer.

 

Un acierto contar con Carmelo Gómez como el Sargento Espinosa y con Juan Diego Botto como el soldado raso Arturo Andrade.  Si el primero es charlatán, intuitivo y directo, el segundo es callado, reflexivo y prudente. Sus diferencias se hacen más patentes al estar uno en frente del otro, pero en ningún momento supone una distancia entre ellos, ya que enseguida conectan y parecen que siempre hubiera trabajado juntos. Se echa de menos que les hubiera costado un poco más amoldar sus diferencias y ganarse la confianza, más si cabe cuando un grado inferior es quien lidera la investigación. Esa parte chirría un poco.

 

Muy al contrario de La voz dormida (2011) de Benito Zambrano, donde las mujeres llevaban el peso de la historia y el relato estaba cargado de emotividad y sentimientos, Gerardo Herrero ha rodado una película de aplastante mayoría masculina donde la acción se nos presenta con cierta frialdad, y a pesar de los algunos horrores, aspecto hay espacio para las emociones.

 

Lo mejor de Silencio en la nieve (2011) es que es un soplo de aire fresco para una temporada del cine español bastante mediocre, y donde hay poco riesgo en las propuestas. Lástima que los planes de los distribuidores de estrenar in-extremis para ser considerada en los Goya 2012, no ha conseguido todas las nominaciones que se merece y le cueste hacerse un hueco en la taquilla. Una película más que recomendable para aquellos que empezábamos a perder la fe con el cine español.

 

 

 

Silencio en la nieve (2011) se estrenó en España el pasado 20 de enero de 2012.

 

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