La repesca del Britpop

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  “Noel se apartó del juego del rock y nosotros no vamos a ir a buscarle a casa para ayudarle a cambiar pañales” (Liam Gallagher)

 

Por Eduardo Moraleda Mazo.    

Coincidiendo el lanzamiento de dos nuevos temas de los británicos Blur y la noticia de que hoy 12 de agosto, en uno de los actos de clausura de los juegos olímpicos de Londres, el grupo liderado por Damon Albarn darán un concierto especial con el que, por fin, regresan, no querría dejar de contar que fueron el germen de ese denominado movimiento llamado Britpop, el gran orgullo ingles y que a muchos nos llegó de pleno. ¿Estaremos antela New Britpop o el Birtpop 2.0? Ojala.

Hagamos un poco de historia reciente; 1.991, en el Reino Unido la situación política no es la mas bonita precisamente, se van de guerra al golfo, el IRA sigue activamente peligroso y el panorama musical es lamentable: Rick Asley, Micahel Bolton, Roxette… La cultura inglesa necesitaba y busca un golpe de efecto para recuperar su prestigio muy tocado de cuna del rock, sobre todo en el orgullo patrio. Hete aquí que surgen de la nada varias bandas que rompieron con la monotonía y el hastío del panorama cultural ingles: Blur, Suede, Pulp, Supergrass, Elastica, Paull Weller (como solista) y como no, los Oasis. Hoy nos centraremos brevemente en aquel liderato del Britpop, tenso, compartido entre Blur y Oasis.

Blur: irrumpen con fuerza a principios de los 90 con un pop guitarrero y psicodélico, muy influenciado por el sonido Manchester y de letras agudas, muy sarcásticas con la tradición inglesa, salpicando su estilo con referencias al ska y a la electrónica.

Después de dos discos muy recomendables previos, en 1.994 lanzan su tercer LP Parklife, que les pone en el centro del hedonismo patrio, donde Girls & Boys les lanza al estrellato. Como suele ser normal, el siguiente LP de peor calidad lo editan en 1.995, cosechando gran éxito comercial. A todo esto, su rival en las listas de éxitos, Oasis, al ir a recoger uno de los premios Brits en 1.996 se burlan de Blur públicamente, lo cual pone en riesgo la viabilidad de esta banda que lidera Damon Albarn, que había cedido el testigo a los Gallagher. En vez de darle gusto a los hermanisimos, vuelven en el 97 dando un giro de 180º (bravo Virginia) y sorprenden con un álbum homónimo donde declaran que los tiempos de cocaína y champán han muerto, como diría el gran Gila, “…Alguien ha matado a alguien…”, con cortes como Song 2 o Beetlebum demuestran que ha mutado adaptándose a la nueva era. Después de un nuevo LP en el 99, se lanzan a proyecto muy creativos individuales, como es el de Albarn y su Gorillaz de notable éxito comercial. Después de esta fase de “expansión”, durante la grabación de su disco del 2.003, Graham Coxon decide marcharse, lo que hace que el grupo se oriente más hacia la electrónica. El grupo pierde fuelle y sus miembros interés, disolviéndose como un azucarillo en agua. En 2.009 se reunieron para unos conciertos puntuales, como es el caso del Primavera Sound, pero fue un espejismo. Ahora, con dos nuevo temas y ese concierto en los Juegos Olímpicos, puede que sea la “refinitva”, quizás sea su versión 2.0, o las ganas de revivir aquello que nos propusieron en su día tan novedoso, Ojala.

Oasis: yo diría que disponen de un gran repertorio de temas potentes, marcados por la  tradición anglosajona en sus riffs de guitarras y estribillos de calado, todo ello aderezado con actitud indolente y guiños mediáticos para ensalzar su rol.

Su origen también coincide en el tiempo con su rival, 1.991 en Manchester, al principio sin Noel, que nada mas incorporarse al grupo de su hermano suelta una perla  mítica de su factoría: “ O me dejáis escribir las canciones y nos lanzamos al estrellato, u os quedáis aquí pudriéndoos en Manchester”. La humildad no era lo suyo, y aunque se lo tomaron con calma  ya que en 1.994 lanzan Supersonic creando gran expectación, y con gran razón ante su LP de lanzamiento Definitely Maybe donde Noel convierte a Oasis en la gran sensación del momento; es evidente su gran creatividad. El disco fue nº 1 de ventas y ellos ya cabezas de cartel en los grandes festivales. En el 95 sacan su segundo LP, (What´s the Story?) morning glory, donde ratifican su poderío, la historia del rock no estaría completa sin el Wonderwall. Su momento álgido, son capaces de hacer historia y congregar por dos veces seguidas a más de 100.000 espectadores en el Festival de Knebworth, lo cual les marco.

Pero como suele pasar, las tensiones internas y externas les debilitan, la relación entre los hermanos no es buena, con Blur su rival tampoco y la prensa atisba el fantasma de la disolución, nada bueno en el horizonte del grupo. Todo el mundo esperaba su tercer trabajo, y sobre todo que llegaran juntos, es 1.997 y editan un nuevo álbum en que ya hay reiteraciones, buenas, pero reiteraciones, demasiado denso.  En el 2.000 lanzan otro LP con otro enfoque, incluso cercano al sonido Manchester de sus predecesores los Stone Roses pero con menos creatividad. Después de varias giras y conciertos en 2.002 editan un nuevo álbum con nueva formación pero con fórmulas conocidas, en 2.004 ante la huida de Alan White fichan como colaborador al hijo de Ringo Starr, que había estado con The Who y editan nuevos álbumes con la misma tendencia y sonido, muy interesante pero evidente, lo cual hace que en 2.009 Noel se largue de Oasis dando un portazo, en las puertas de una concierto contratado a Oasis en Paris. El resto de la formación decide dar un paso adelante y forma Beady Eye, con varios discos ya en el mercado, si, suenan a Oasis pero sin esa melancolía que Noel le impregnaba al grupo, lastima. Muchas veces necesitas perder algo para echarlo de menos, esta es la evidencia.

En definitiva rivalidades que nunca conducen a nada si salen del mero hecho de competir para mejorar, que no para estar por encima lo cual suele llevar a un portazo o una “pájara”, y ahora, en tiempos de juegos olímpicos, todos debemos tomar nota. Lo dicho, la unión hace la fuerza y en la diversidad está el color. Medalla de oro para Blur, plata para Oasis y bronce para Beady Eye.

 

“Creo que la cosa más pasada de moda que podíamos haber hecho para nuestro regreso era una canción que sonara como los Beatles. Quiero que Noel Gallagher escuche “Beetlebum” y se dé cuenta que esta canción está… más cerca.” (Damon Albarn)

 

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