Ernesto Mallo: «La violencia no es solo de las dictaduras»

Por Benito Garrido.

 

Con motivo de la publicación de su última novela, Los hombres te han hecho mal (Editorial Siruela, 2012), el escritor argentino Ernesto Mallo ha pasado por nuestro país para apoyar el lanzamiento de la misma. Este guionista, dramaturgo y periodista argentino, engancha al lector con sus novelas policíacas desde 2004.  Tras Crimen en el Barrio del Once, y El policía descalzo de la Plaza San Martín, ahora llega el tercer caso protagonizado por el comisario Lascano.

 

Los hombres te han hecho mal. Ernesto Mallo. Editorial Siruela, 2012. 192 páginas.

 

Lo que no lograron asesinos y sicarios lo consiguen oscuros burócratas: quitar al “Perro” Lascano de en medio mediante un retiro forzado de la policía. Pero la tranquilidad de la vida civil no es para él: una millonaria lo contrata para encontrar a su nieta perdida. Las pistas lo conducen al submundo de la trata de mujeres para la prostitución. Este ámbito desolado, donde convergen los políticos más corruptos y los más despiadados criminales, pondrá a prueba la sagacidad y el ingenio del personaje que hace de cada caso una cuestión de honor. Esta tercera aventura del Perro Lascano está basada en una profunda investigación realizada por el autor, que pone de manifiesto la amplia red de complicidades que han permitido que la trata de blancas se haya convertido en el segundo negocio ilegal más importante del mundo.

 

Entrevista:

 

P.- Tercer caso del comisario Lascano. Te sientes bien con él, en su piel. Me da la impresión que cada vez te pareces más a Lascano.

Yo creo que él se parece cada vez más a mí.

 

P.- Crimen en el barrio del Once y El policía descalzo de la Plaza San Martín son como un solo libro. No se pierde el hilo argumental. ¿Rompes en este último título con esa continuidad? ¿Qué aporta de especial a la vida de Lascano?

No me parece que la rompa, porque los cuatro temas fundamentales: la locura, la violencia, el poder político y el desamor, siguen estando presentes en esta historia. Lo que se puede ver es cómo van transformándose esos elementos al ritmo de los cambios políticos y sociales.

 

P.- El inconsciente sabe más que uno mismo. ¿Es por eso que tus novelas son tan profundas y comprometidas, tan viscerales?

Yo trato de escribir siguiendo a mi inconsciente todo lo que puedo, pienso que escribir debe ser un acto mucho menos deliberado y consciente de lo que podría creerse.

 

Ernesto Mallo. Ilustración © Emilio Salas.

P.- Trata de blancas, la corrupción política mezclada con el mundo criminal. ¿Siguen siendo coletazos de la dictadura militar o son más bien, efectos inequívocos de la nueva democracia?

No es que se mezcle la corrupción política con el mundo criminal, son la misma cosa. La violencia no es sólo de las dictaduras, es la expresión de una sociedad, de una cultura que no desaparece con el advenimiento de la democracia. Como dijo Lavoisier: nada se pierde, todo se transforma.

 

P.- La sociedad, madre de todos los vicios, es protagonista ineludible de tu novela. ¿Qué primas más a la hora de escribir, la crítica social o la trama policíaca?

Yo no hago, o al menos no me propongo, hacer crítica social, pero creo que lo social y lo policiaco están tan íntimamente entrelazados que terminan por ser ambos elementos, parte esencial de la trama.

 

P.- Maestro de la novela de género, tus libros son perfectos manuales del trabajo bien hecho. ¿Qué opinas de esa nueva novela negra que se está incorporando al panorama literario en la que no hay policías, ni detectives, ni mafias…?

Está el problema de la moda que determina que se lancen muchos autores a hacer novela policíaca o negra. Hay una búsqueda de la originalidad y también mucho ejercicio de estilo. Creo que ninguna de estas opciones tiene la posibilidad de aportar buena literatura, porque no son opciones literarias sino de marketing y la literatura de calidad casi nunca es oportunista. Pero todo esto es teórico y bastante general ya que no conozco todo lo que se publica. El género no es importante, lo importante es el vínculo con los lectores que una pieza literaria pueda crear.

 

P.- Se sigue notando la influencia del teatro y el cine en tu escritura, sobre todo en los diálogos: vivos, con gran pulso… Y, por lo que veo sigues odiando las típicas acotaciones.

Respecto de las acotaciones de diálogo, diría lo que Humphrey Bogart le dice a Peter Lorre en El Halcón Maltés: “Si me tomara tiempo para pensar en ellas probablemente las despreciaría”.

 

P.- Como lector de novela negra, estoy acorralado entre los sombríos paisajes escandinavos y la Argentina criminal. ¿Con cual te quedarías tú? ¿Quizás con la novela negra española tan viva los últimos años?

Leer no es un matrimonio, ¿por qué habría de quedarse alguien con una habiendo tantas y tan bellas? Como dijo Milán Kundera, “una novela debe ser como un banquete en el que hay muchos sabores distintos para degustar”, creo que con la literatura debe pasar lo mismo. Es más, la vida debería ser un banquete.

 

P.- Aparte de novela negra, abarcas también otros géneros. ¿No te has planteado un desdoblamiento tipo Banville/Black para separar a los autores, enfrentados a cada género?

Estoy pensando escribir una novela de amor y firmarla con seudónimo, pero por el momento es sólo una fantasía, sin embargo la fantasía es uno de los materiales esenciales de la literatura.

 

P.- ¿Qué tal funcionó BAN (Buenos Aires Negra)? ¿Con ganas ya para la siguiente?

BAN!, así, con el signo de admiración, fue un exitazo, tuvimos más de 120 invitados, 28 metros cuadrados de prensa gráfica, infinidad de notas en la tele y radio e innumerable cobertura de blogs e internet en general. Lo mejor de todo fue que tanto los invitados como el público vivieron 7 días de arte, de creatividad, de buen humor y de alegría. Ya comenzando a organizar la próxima.

 

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