Cuentos para el andén

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Cuentos para el andén. Número 14. Marzo 2013. Teresa Serván. 

 

Cubiertas nº14 BEL CERTAMEN

En la localidad irlandesa de York, todos los años celebran un concurso para elegir la mejor oveja saltarina. Edición tras edición gana el primer animal que se presenta, pues con el salto de la segunda oveja, el jurado completo se sumerge en un profundo sueño.

 

ANHELOS

Soñó con una mujer perfecta y, al amanecer, descubrió aterrorizado que, en lugar de su esposa, aquella criatura dormía entre las sábanas. Ahora viven juntos, él complaciendo caprichos y deseos, ante el temor de que un día sea ella la que sueñe con un hombre perfecto.

 

LA MUJER DEL SEPULTURERO

La mujer del sepulturero aprovecha, cuando éste tiene oficio, para deslizarse en los brazos del carbonero. Le gusta ese hombre que tiñe de negro sus pechos blandos. Cuando su marido limpia el cementerio, ella deja que el campesino abone sus muslos, la pierden esas manos terrosas separando las nalgas. Y cuando su esposo visita alguna aldea, practica con el verdugo otro tipo de muerte, con la soga al cuello. Solamente una vez al mes el enterrador posee lo que es suyo y, ese día, la mujer goza como ningún otro, cuando se acoplan, con el culo pegado a la piedra, mientras recibe el eco de su último suspiro. 

 

(…)

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Una respuesta a Cuentos para el andén

  1. En el despoblado paraje, enclavado en lo más profundo de la Sierra, quedaba la vieja estación de ferrocarril. Casi en silencio, donde sólo se escuchaba el susurro del viento, a veces interrumpido por el aullido de algún lobo que merodeaba por los alrededores. Desde el andén, se podía apreciar la verde y pintoresca cadena de montañas, impresionantemente bellas, con sus barrancas e innumerables recursos naturales. Una vista espectacular.

    Cuenta la leyenda, que en lo más recóndito de la montaña había una cueva habitada por duendes, espíritus ancestrales. Algunos resultaban ser muy peligrosos, se alimentaban de la energía humana, y los lascivos gustaban tener relaciones sexuales con las mujeres, solían presentarse por las noches, mientras dormían.

    Una reciente investigación dirigida por el historiador y antropólogo, M. Fernández, de la USC, revela un video de estos hechos.

    De momento es todo el informe que tenemos acerca de este documental. Pero la temática cobra cada vez más fuerza en torno al mundo. Este asunto ha suscitado la curiosidad del público. Los escépticos atacan estas prácticas de forma crítica. El Vaticano ha combatido estos ejercicios señalándolos como producto del más allá, y el hermetismo del sector científico lo cataloga como algo insólito. Nunca visto.

    Manuel Angel Fernández Barreiro
    28 agosto 2013 at 5:11 am

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