“Del espíritu”, de Helvétius: un clásico olvidado

Por Cristóbal Vergara Muñoz.

del-espiritu-claude-adrien-helvetiusMuy pocas veces cuando uno tiene que juzgar y reseñar un libro se encuentra con un clásico que ha sido olvidado bajo capas de polvo histórico. Renaciendo y apareciendo en una suculenta edición por la estupenda editorial Laetoli se nos presenta ante nosotros un grueso de más de 560 páginas que en un principio impone respeto. Muchos no sabremos qué nos vamos a encontrar en él hasta que nos adentremos profundamente, pero viendo nada más su simpática portada (un retrato dibujado del propio Helvetius) se nos sugiere de una manera afable el pensamiento del Siglo de las Luces, sin pesadas cargas discursivas. Encuadrado dentro de la colección “Los Ilustrados”,  “Del espíritu” es uno de esos libros que deberían ser de referencia dentro de la historia de la filosofía. Contiene una importante reflexión acerca del “alma/mente” que encierra en sí misma una doctrina política y moral, al tiempo que no se olvida de la racionalidad humana al modo más propio de la filosofía del XVIII. Ese hacerse cargo de la cuestión del entendimiento, incardinado dentro del comportamiento humano tanto de una manera política, sociológica o moral son la base de su discurso. Pero antes de entrar a un mínimo análisis de la obra, pongamos escuetamente en contexto a su posiblemente desconocido autor.

Claude-Adrien Helvétius, más conocido simplemente como Helvétius, fue un filósofo francés del S.XVIII influido -entre otros- por el  pensador John Locke. Más que en un análisis de la facultad racional misma, tal y como se presenta en la “Crítica de la razón pura” de Immanuel Kant o en “El ensayo sobre el entendimiento humano” del citado John Locke, el autor galo se centra en una argumentación muy interesante que recorre toda su filosofía y esta obra en concreto: desvela la conexión que lleva a los hombres y por tanto a su “espíritu” a comportarse de una manera u otra en los diferentes contextos históricos, entendiendo que todo hombre está poseído de unas facultades racionales, pero sin olvidar que toda obra y acto se producen dentro de un marco social y político. Conceptos tan ilustrados como “felicidad”, “interés”, “virtud” o “pasiones” harán su aparición bajo la forma tradicional del Siglo de las Luces, esto es: construyendo un sistema basado en ver el motor (ese espíritu) como impulso de los individuos para obrar de la forma que obran. Todo el libro está pues atravesado de una visión ética algo etnocéntrica (suele suceder en la tradición ilustrada occidental) en la cual se reflexiona sobre un concepto que puede resultar tanto confuso como rico y complejo: “el espíritu”. Para hacernos una idea, la obra está dividida en 4 discursos perfectamente conectados los unos con los otros que versan sobre:

  • El espíritu en sí mismo. Breve parte que se ocupa del análisis profundamente filosófico de la cuestión. Una primera aproximación sobre qué es nuestro “espíritu”.
  • El espíritu en relación con la sociedad. La manera en la que se ubica un ser humano en el tejido social mediante el uso de su “entendimiento y pasiones” y las diversas maneras que hay de entender “el espíritu” en las tradiciones y culturas.
  • Sobre si el espíritu debe ser considerado un don de la naturaleza o un efecto de la educación. Un apartado que investiga acerca de si ha de explicarse el “espíritu” a partir de una innata naturaleza humana o, por otro lado, como una consecuencia del tipo de educación suministrada por el Estado que habita. Sin embargo, y muy acertadamente, acaba derivando en una reflexión política que dota de mayor profundidad al asunto. Dentro de ella se ubica una ejemplificación histórica de la influencia de las maneras de disponer los espíritus y cómo éstas han llevado al auge o la caída de numerosos imperios y civilizaciones. Podemos ilustrar este apartado con un hermoso texto:

“Todos los hombres, como me había propuesto probar, son capaces en general de un grado de pasión más que suficiente para hacerles triunfar sobre su pereza y dotarlos de la continuidad de atención que acompaña a la superioridad de las luces. La gran desigualdad de espíritu que apreciamos entre los hombres depende únicamente de la diferente educación que reciben y del encadenamiento desconocido y diverso de las circunstancias en que se encuentran colocados.” 

  • Los diferentes nombres dados al espíritu. Por último, una reflexión sobre las distintas caracterizaciones y nombres que tiene el espíritu y los diversos elementos que lo componen. Presentado de una manera original, aunque un poco más confusa que la tradición ilustrada que divide entre razón, entendimiento, sensibilidad, imaginación, pasiones y un largo etc…

En definitiva, “Del espíritu” constituye una interesante y aún actual reflexión acerca de todo el elenco de elementos que componen la vida interior humana. Realmente, trata de cómo ese “intangible” que nos constituye desde dentro -el espíritu, la mente- acaba por ser la base fundamental y constituyente del ser humano y toda su cultura. Una estupenda reflexión en la que encontramos multitud de factores que nos muestran al hombre y su funcionamiento en cualquier época histórica. Sin duda, el tratado constituye además una manera de vernos reflejados nosotros; porque al fin de al cabo los humanos “siempre somos los mismos”.

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“Del espíritu”

Helvetius

Editorial Laetoli, colección “Los Ilustrados”, 2012

562 pp. , 28

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Una respuesta a “Del espíritu”, de Helvétius: un clásico olvidado

  1. Realmente importante y actual esa obra de Helvétius.

    “Entre las cualidades del hombre, la más estimada es la magnitud del alma que se recusa a la mentira”. (Helvétius – Del espiritu)

    Clair
    25 Mayo 2017 at 17:43 pm

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