Entrevista a Martín Casariego por “Un amigo así”

 

Por Benito Garrido.

 

     Ambos sentían que solamente en las alturas, confrontados con una naturaleza hostil y grandiosa, estaban a salvo de la mezquindad. Allí eran lo que eran; lo que podrían haber sido de no vivir en sociedad, de haber sido ingenuos salvajes.

 

Un amigo así, de Martín Casariego.

Un amigo así, de Martín Casariego.

José y Lucas son dos amigos que llevan casi tres décadas escalando las montañas de medio mundo. Aunque su amistad parece inmune a todo, uno de ellos sabe que una fina grieta lleva años resquebrajándola. En una ascensión al Mont Blanc en la que la naturaleza se rebela, el frío, la nieve, el viento llevan a los dos protagonistas al límite, descubrirán que siempre hay secretos inconfesables y deberán enfrentarse a sus fantasmas y miedos, pasados y futuros. Martín Casariego (Madrid, 1962) recupera su tino literario para presentar en Un amigo así (Editorial Planeta, 2013) un híbrido entre la novela de aventuras, la reflexión periodística y el relato de corte más intimista, un libro que apuesta por la acertada mezcla de géneros así como de diferentes registros narrativos. El autor rompe con la estructura lineal de la novela clásica para conformar una trama central a saltos entre el pasado y el presente, que va del lenguaje informativo y documental al inquieto e interior de los grandes viajeros, consiguiendo así una coherencia y una tensión narrativas dignas del lector ávido de conocimiento. La emoción alcanzada entonces deja de ser solo subjetiva para hacerse también estética.

 

       -A menudo los matemáticos somos como los alpinistas, conquistadores de lo inútil.

 

P.- ¿Cómo se gestó la idea que dio origen a Un amigo así?

En este caso la cosa es un poco curiosa. Hace unos años tuve problemas de desprendimiento de retina, pude incluso perder la vista, y tras una convalecencia que me impidió leer, me lancé a recuperar una de mis grandes aficiones: leer los periódicos, pero en papel. Por un lado me planteaba que uno no da importancia a la vista hasta que no le falta, y por otro, veía la situación crítica por la que está pasando la prensa escrita, que puede variar de aquí a unos años. Pensé: me gustaría hacer una novela que mostrara lo que yo viví, esa imposibilidad que obliga a que te tuviesen que leer el periódico, y que a la vez pusiese de relieve lo que es un periódico, darle la importancia adecuada a este medio escrito como uno de los grandes logros de nuestra civilización. Y aparte completar la historia con esa sensación del final de una época que se está viviendo en Europa. La trama podría haber ocurrido en una sala de hospital, pero prefería llevar a los personajes al aislamiento de una montaña.

 

P.- La novela se articula en torno a una historia de profunda amistad que esconde una traición. ¿Cuánto puede pesar el miedo a perder, que va alimentando el silencio de años?

Es que hablar, confesar ciertas cosas, también puede ser un acto de egoísmo, como decir ahí va todo, yo ya me libero y me quedo tranquilo, y te quedas con toda la carga. Y quizás es ese peso el que se trata con más tino en la novela. Durante muchos años puede haber pesado el miedo, pero en ese momento lo que se plantea el protagonista es: si he callado durante años, en este momento lo que se tercia es seguir callando. Perdería sentido decir la verdad después de tanto tiempo.

 

Martín Casariego. Foto © Nines Minguez.

Martín Casariego. Foto © Nines Minguez.

P.- Personajes llevados al límite, tanto física como psicológicamente. ¿Solo en situaciones así suele uno desprenderse de culpas para ser sincero?

Culpas que nunca llegan a liberarse, pues uno puede confesarlas, pero luego queda el perdón. Y ahí está la caída a los infiernos que supone no recibirlo. Porque el silencio puede seguir acallando lo evidente, pero el perdón y su ausencia pueden prolongarse como una carga aún más dura.

 

P.- Hablas mucho sobre alpinismo y se nota un gran trabajo de documentación, ¿o es que quizás también practicas este deporte?

No, no soy alpinista. Aparte de leer y documentarme mucho sobre alpinismo, me interesaba esa faceta que tiene como acción deporte y como construcción. Hablé con alpinistas experimentados en el tema y con suficientes experiencias como para poder aportarme ideas que sin la práctica no se me hubiesen ocurrido. Necesitaba transmitir ese punto visual que permite entrar de lleno en el asunto. Aprovecho además para hablar de la historia del montañismo, algo que al mismo tiempo me iba dando nuevas ideas para la novela, como las razones que llevan al protagonista a hacer montañismo.

 

P.- Libro con tres frentes tanto a nivel narrativo como dramático: la historia de amistad entre José y Lucas, del montañismo, y la reflexión sobre el periodismo escrito. ¿Cómo consigues ese equilibrio que permite avanzar de manera paralela los tres argumentos?

Hice una primera versión bastante más compleja y dura, que requería un mayor esfuerzo de lectura. Pero busqué no romper el ritmo narrativo en exceso, de ahí que ajustará sobre todo las partes que tratan el periodismo y la historia del montañismo, intentando enriquecer en todo momento la trama central que es la historia de amistad. Porque de las novelas lo que verdaderamente nos importa son las emociones que se transmiten. Sin dejar de lado que el periodismo como tal, sus artículos, que son tratados como pequeñas piezas de la historia.

 

P.- ¿Está realmente la amistad y la fidelidad, por encima de cualquier tipo de engaño o rencor?

Yo creo que sí, quiero creer que sí. No digo que todo el mundo sea capaz de sentirlo así, pero mi personaje sí. No solo es buena persona, sino también un poco inocente, pero también inteligente porque la gente que es capaz de ser así vive mucho mejor. El rencor o el odio terminan minando y quemando a la persona que lo siente, le hace más daño pues es constante. José no quiere que le ocurra lo que pasó a los amigos del poema que lee, que terminan discutiendo y dejan de verse, aunque en el fondo siempre se tendrán presentes en la memoria.

 

un-amigoP.- El alma del montañero se respira en cada página, ese sentimiento de atracción por la cumbre que en el fondo es único.

Para la gente que hace escalada la montaña es una generadora de adicción. Para empezar es algo realmente irracional: una búsqueda y una escapada a un tiempo, pues aunque busques emociones también te estás escondiendo de todo durante ese tiempo. Esa parte adictiva se fortalece como idea de hacer algo que te pone a prueba, el placer de superar un reto, la adrenalina que te obliga a no fallar, a no tener distracciones. El montañismo en el fondo como deporte es una actitud mental, exige una fuerza de voluntad tremenda.

 

P.- Siguiendo el hilo de la novela, ¿vivimos quizás una época plagada de traiciones?

La traición ha existido siempre a lo largo de la historia, y es uno de los grandes temas de la vida. Y está claro que en momentos malos como estos sale lo peor de la persona, aunque quizás también lo mejor.

 

P.- ¿Tienes ya nuevos proyectos literarios?

Estoy escribiendo una novela juvenil que ya hace mucho que no hacía, y que por supuesto, no tiene nada que ver con esta historia. Es una novela histórica que podría pasar por cuento y que transcurre en una época que hasta ahora no había trabajado. Y también estoy con una novela corta que se desarrolla en la actualidad.

 

Un amigo así.  Martín Casariego.  Editorial Planeta, 2013.  220 páginas.  18,50 €

 

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