Entrevista a Katherine Scholes por su novela “La reina de la lluvia”

 

Por Benito Garrido.

 

Katherine Scholes nació en Tanzania, dónde pasó la mayor parte de su infancia, y aunque después se trasladó a Inglaterra y posteriormente a Tasmania, quizá sea en esos orígenes donde deba buscarse el germen de su pasión por África, y la razón de este su último libro La reina de la lluvia. Scholes ha escrito libros infantiles y literatura juvenil, pero si por algo se la conoce es por sus novelas, auténticos best sellers en aquellos países donde se publican. También ha trabajado en la industria cinematográfica y como realizadora de documentales para televisión.

 

La reina de la lluvia, de Katherine Scholes.

La reina de la lluvia, de Katherine Scholes.

La reina de la lluvia.  Katherine Scholes.  Editorial Temas de Hoy, 2013.  672 páginas.  21,90 €

 

Kate Carrington no puede olvidar su infancia en la misión de Langali, cerca de Ruanda, donde su padre era médico. Tampoco puede olvidar una noche de 1974, cuando el brutal asesinato de sus progenitores puso fin a la época más feliz de su vida. Quince años después, Kate ha roto todos sus vínculos con África y ha renunciado a esclarecer las incógnitas que rodearon aquellas muertes.

Annah Mason llegó a Tanganica en 1962 dispuesta a pisar los escenarios que conoció a través de las cartas de su tía, enfermera como ella, aunque lo que imagina es algo muy distinto a lo que le aguarda. Más allá de Langali, encontrará un África repleta de misterio, una tierra de hechiceros y sanadores, de guerreros, ritos arcanos y supersticiones.

Dos mujeres unidas por una tragedia cargada de misterio, arrastradas a un tiempo que marcó sus vidas y que ninguna de las dos puede dejar atrás.

 

P.- ¿Qué te llevó a escribir La reina de la lluvia?

Quería escribir una novela ambientada en la tierra de mi infancia, Tanganika (o Tanzania como se conoce hoy día). Ese era el punto de partida general. Mientras investigaba el mundo de las misiones médicas, leí acerca de una familia inglesa que fueron asesinados en el Congo; dos de sus cinco hijos sobrevivieron porque estaban en el internado cuando ocurrió la masacre. Decidí entonces comenzar con un personaje que también había perdido a sus padres en circunstancias terribles y sólo quería escapar de África – para a continuación, crear una historia narrando su vuelta.

 

P.- Tu niñez transcurrió en Tanzania, se hace inevitable preguntar cuánto de autobiográfico tiene esta novela.

La novela está ambientada en los años sesenta, cuando yo era aún muy joven, por lo que más bien reflejo el mundo de mis padres. Vivíamos bastante cerca del centro de la ciudad, pero a veces visitamos centros misioneros muy aislados. Ese fue el escenario que elegí para La reina de la lluvia. Adopté muchas de las experiencias de mi padre como médico, a veces incluso haciendo operaciones a la luz de simples antorchas. Incluso algunos de los personajes africanos están modelados conforme a la gente que yo recordaba. Pero tengo que aclarar que nuestra familia no sufrió ninguna tragedia mientras estuvimos viviendo en África.

 

P.- ¿Cuál es el secreto atractivo del continente africano como para que todo lo que se escriba sobre él resulte interesante al lector?

África parece conmover a la gente de una manera especial. Alguien me sugirió que la razón principal es que la especie, nuestra especie, tuvo allí su origen. Es entonces nuestro verdadero hogar, y por eso nos sentimos tan atraídos por ella. Para mí además, era la tierra donde nací, por lo que es una conexión extra que se lleva muy dentro.

 

Katherine Scholes.

Katherine Scholes.

P.- Pasado y presente se entrelazan en la historia de dos mujeres con mucho que compartir. ¿El pasado que condiciona el presente y que siempre termina volviendo a llamar a la puerta?

El pasado es una gran parte de nuestro presente. Cuando creo un personaje tengo que saber de donde viene – Tengo que retornar al menos a una generación atrás, como la de nuestros padres cuya influencias en el fondo nos ha afectado tanto. Hay un pasado que conoces, pero también hay algo que se esconde y desconoces – y de esas influencias no eres consciente. Muchos de mis personajes tienen que hacer un viaje hacia atrás en la historia, para llegar a entender quiénes son y cómo su pasado ha dado forma y condicionado sus vidas. Sólo entonces podrán tener el control de su futuro.

 

P.- Hechiceros, sanadores, guerreros… Imagino un gran trabajo de documentación. ¿Dónde está la realidad y dónde la ficción?

En mis novelas, la mayoría de los elementos son extraídos de la realidad, de lo hechos, de lo acontecido. Cuando investigo para una novela no lo hago tanto por conseguir información adecuada como por ganar inspiración para la historia en sí. Me gusta entrevistar a las personas de primera mano donde sea necesario y siempre que sea posible. Una fuente importante de ideas para La Reina de la Lluvia fue un sacerdote católico australiano que conocí en Melbourne, que había pasado muchos años en África ayudando a levantar un refugio para mujeres acusadas de brujería. También mis padres son una gran fuente de información y de ideas.

Cuando una novela está ambientada en un tiempo que no es el tuyo propio, todo se convierte en un desafío extra por no proyectar esas ideas tuyas más modernas (acerca por ejemplo de religión, espiritualidad, sexualidad o tradiciones culturales) sobre los personajes de aquel entonces. Para investigar acerca del telón de fondo de La Reina de la Lluvia busqué mucho tiempo en la biblioteca de la universidad teológica, hasta que encontré un libro escrito por un misionero muy poco convencional de los años 60 que había estado en un viaje personal y espiritual muy similar al que mi personaje Annah emprende.

 

P.- Secretos por descubrir, amores prohibidos, viajes de ensueño… ¿Tu libro esconde las grandes pasiones del ser humano?

Para mí, cada historia retoma los grandes temas de la vida. A veces puede pasar que cuando estás escribiendo un manuscrito no llegues a verlos claramente bajo toda la acción, los personajes, etc. Pero están ahí. Por lo general, en algún momento durante el proceso de escritura, trato de vislumbrar mi novela como si fuese un cuento de hadas, con la idea de tratar de ayudarme a identificar esos míticos temas.

 

P.- Pensar en Karen Blixen cuando se habla de novela, África y romance es inevitable. ¿Le gustaría llegar a seguir sus pasos dentro de la literatura?

Soy una gran admiradora de Blixen, y también de Paul Bowles cuyo libro ‘El cielo protector’ resulta que es uno de mis favoritos. En un libro siempre busco un fuerte sentimiento del lugar, de pertenencia a ese espacio (ya sea como lector o escritor). En ese sentido, quiero ser capaz de respirar los olores y de escuchar los sonidos de ese otro mundo, como si estuviera realmente allí…

 

reinalluviaP.- ¿Cómo fue el paso de ser productora de documentales para televisión a escritora de éxito internacional?

En cierto modo el trabajo es similar. Tienes una idea, realizas una investigación y creas una historia. Si acaso que la realización de películas implica también trabajos de logística y preparación de presupuestos. Estás limitado por los hechos y por lo que es a la vez práctico y ético para la película. Hay personas reales involucradas en el asunto y tienes que respetar sus sentimientos (al menos así era como yo he trabajado). Una novela da al escritor mucha más libertad. Sin embargo, tengo que reconocer que echo de menos a trabajar como miembro de un equipo. Un escritor está realmente muy solo.

 

P.- ¿Volverías de nuevo a vivir en África, en Dodoma, o solo a través de un viaje literario como este? ¿Qué es lo que más echas de menos de aquellas tierras?

Con idea de realizar investigaciones para mis libros he vuelto a hacer dos viajes a Dodoma y a otros lugares de Tanzania, y me encantó cada momento que pasé allí. Espero poder pasar más tiempo en África algún día – tal vez incluso unos cuantos años. Me gustaría hablar con fluidez el suahili. Pero por el momento, y a un largo plazo, Australia seguirá siendo mi hogar.

 

P.- ¿Qué referentes literarios han sido decisivos en tu escritura?

Soy muy consciente de estar verdaderamente más influenciada por las películas que por la literatura. A veces escucho bandas sonoras de películas mientras estoy escribiendo, y las imágenes de los actores juegan con los personajes de mi historia (personas como Meryl Streep o Bill Nighy, que son capaces de proyectarse con fuerza en un papel). Puede ayudar a dar vida a las escenas. También me gusta cuando la película tiende más a ‘mostrar’ que a ‘contar’. De hecho, trato de escribir de esa manera.

 

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