Guerra Mundial Z (2013) de Marc Forster

 

Por Daniel Sáiz Lorca

Poco afortunado título (me trae a la mente aquello de Bola de Dragón Z) para una película que ha costado una fortuna… la más cara película de zombis de la historia, según la crítica especializada. La cuestión es que no hace falta un gran presupuesto para hacer una obra maestra del subgénero zombi porque una de las características principales de éste es precisamente tener presupuestos de serie B e incluso de serie Z si la película es especialmente mala. Vamos a ver si Guerra Mundial Z consigue algo de esto.

A lo largo de las últimas décadas hemos ido viendo desfilar decenas de películas de zombis de presupuestos ajustados y que, por su calidad –buena o mala-, han pasado a ser de culto:

La primera que se nos viene a la mente es La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), con los muertos saliendo de las tumbas y atacando a todo el que pasaba por allí; otra obra maestra, más misteriosa y con mayor calidad a mi entender, Yo anduve con un zombi (I walked with a Zombie , 1943); todo ello pasando por hilarantes parodias del género como Las criaturas de la Laguna Rosa (Creatures from the Pink Lagoon, 2006) en la que unos malvados zombis gays atacan a un grupo de amigos que celebran un cumpleaños. Dentro del ámbito en español, tenemos cintas de calidad sobre el tema, basten como ejemplo REC (2007) de Jaume Balagueró, con sus secuelas, y la más reciente Juan de los muertos (2010), coproducción hispano-cubana con cierta sátira política y social de la situación en Cuba. El género da para mucho, con poco presupuesto y si se tiene imaginación y un guión o planteamiento original. A muchos incluso nos gustan las películas de zombis arquetípicas del género y de mala calidad, en la que los efectos son penosos, los diálogos flojos y para ver en compañía de amigos. Toda esta tradición, sumado al éxito de la serie de televisión The Walking Dead y al fenómeno zombi y su capacidad de convocatoria hace del tema un filón para cualquier estudio que aborde el tema con algún enfoque nuevo.

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Guerra Mundial Z (2013) de Marc Forster

 

Cuando uno ve Guerra Mundial Z el concepto de película sobre zombis barata y cutre, se le va de la mente desde el primer momento. Es una película de  gran presupuesto, promocionada como tal y que en lo tocante a efectos especiales es espectacular. El inicio de la película es inquietante, los movimientos de la cámara abriendo plano para volver al coche de los protagonistas hasta que la normalidad empieza a romperse, es interesante. Memorable también por sus efectos especiales es alguna de las escenas: la escena inicial, con el primer ataque que sufren los protagonistas o los zombis castellets escalando el muro construido alrededor de Jerusalén en respuesta a una horrible canción entonada por amigables palestinos e israelíes que de puro contento se lanzan a cantar el temita al sentirse a salvo… El concepto de zombi castellet es de traca. Pero claro, está bien hecho y no te puedes reir, porque las imágenes son impactantes. También los zombis dejan de ser seres lentos y medio atontados para convertirse en seres muy rápidos y veloces, sensibles al ruido, lo que le da cierta vidilla a la acción, claro. Imagínense ustedes a Brad Pitt perseguido por zombis de geriátrico… sería de serie B y nos lo han querido evitar.

Luego está la típica trama conductora que sirve de excusa para mostrar el apocalipsis zombi: familia amenazada por los malvados zombis, padre protector que debe salvar al mundo y a su familia, padre que sabe manejar armas porque prestó servicio en la ONU (¡oooh, esta vez no es la CIA ni el FBI ni los Marines!)… El héroe en cuestión está encarnado por Brad Pitt, que no se despeina en toda la película. Bueno, tampoco gesticula demasiado. Queda bien en pantalla y tras ella, claro, que es el productor. Esta vez el peso de toda la operación de salvar a la raza humana recae en la ONU y no en EEUU e incluso oímos algunas frases en portugués a Brad Pitt, porque no es el típico héroe americano, claro.

De resultas de todo este embrollo de zombis infectados no se sabe por qué, defender a la familia y viajar por todo el hemisferio occidental, surge Guerra Mundial Z. Podría haber sacado mucho más partido a la intriga de por qué surge la infección, pero no… Se queda en la trama de una familia acosada por zombis y cuyo padre se lanza a buscar una solución ayudado por militares que le acompañan, como si de un videojuego se tratase, de  escenario en escenario (o de nivel a nivel). Guerra Mundial Z es una cinta espectacular en los efectos, basada en una novela de Max Brooks –que no sé qué opinará de la adaptación… pero no debe estar contento. No es una película mala de zombis, no, quizás sea su defecto fundamental porque tampoco es buena. Se queda en la categoría de intento fallido. Un parto de los montes o un mucho ruido y pocas nueces, elijan ustedes.  Es una película más, que dentro de unos años pasará al olvido, en cuanto saquen otra con mejores efectos, 3D, odorama o vaya usted a saber qué. No aporta nada nuevo salvo los zombis castellets, no tiene ese barniz cutre de las películas clásicas de zombis y no da más que para verla sentado en la butaca y disfrutar de los efectos visuales. Se salva de la quema la banda sonora de Marco Beltrami, que se ajusta a la trama y a la acción muy bien, con un uso un poco excesivo de las percusiones dependiendo del sistema de sonido de la sala… Y poco más, la verdad. Un poco triste porque Guerra Mundial Z podría haber supuesto un punto de inflexión en un género quizá ya anquilosado en el pasado y se ha quedado en una cinta mediocre y prescindible.

 

 

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