El estudiante (2011) de Santiago Mitre

 

Por Julio Vallejo

 

 

Santiago Mitre ha demostrado a lo largo de su carrera como guionista su preocupación por mostrar la realidad menos agradable de Argentina. Así queda patente en sus trabajos junto al director Pablo Trapero. En Leonera se introducía en el nada agradable mundo de las cárceles de mujeres, mientras que Carancho enseñaba las malas artes de los abogados especializados en accidentes automovilísticos y Elefante blanco dejaba al descubierto el duro día a día de una de las barriadas más pobres de Buenos Aires.

El estudiante, su ópera prima como realizador en el largometraje, prosigue en cierta manera con el retrato en negro del país del cono Sur. En esta ocasión,  seguimos los pasos de un universitario que vuelve a la facultad sin muchas ganas. Allí parece estar más atento a sus ligues que a las asignaturas que tiene que estudiar. Sin embargo, su vida dará un vuelco cuando una profesora, con la que mantiene una relación sentimental, le introduzca en el mundo de la política estudiantil. Será entonces cuando este chico descubra su verdadera vocación.

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El estudiante (2011) de Santiago Mitre

 

Mitre utiliza cierta estética documental, heredera en cierta manera del cine de Trapero, para enseñarnos que la universidad es una versión a pequeña escala de la dinámica de partidos de cualquier Estado moderno. Existen los mismos chanchullos y componendas, aunque el ámbito sea menor. Casi se diría que la enseñanza superior es solo un campo de prácticas para los gobernantes que regirán los destinos de los ciudadanos años después.

En cierta medida, Mitre se preocupa por un asunto que también trató el cineasta estadounidense Alexander Payne en Election (1999), aunque allí el espacio elegido fuera un instituto y el tono estuviera más cercano a la comedia negra. No obstante, ambos directores abordan la formación de esos cachorros que algún día se disputarán el gobierno de una ciudad, región o Estado.

El director argentino escoge como protagonista a un chico más o menos corriente que podría representar a toda una generación. Roque es un veinteañero que no tiene una ideología definida, como averiguamos al principio del filme, pero será lo suficientemente pícaro e inteligente como para ganarse a los líderes de las agrupaciones estudiantiles y moverse como pez en el agua en el mundo de las intrigas. Pronto comprobará que puede labrarse un futuro a la sombra de alguno de sus jefes, aunque también que para hacerlo tendrá que poner a prueba sus valores como persona.

Mitre acierta al mostrar todo con un tono realista y una dirección de actores que prima la naturalidad sobre el histrionismo. No obstante, cabe reprocharle al cineasta que muestre la redención de su personaje de una manera un tanto precipitada y algo postiza. El cineasta reduce así en cierta medida la carga crítica de un filme más que interesante.

 

El estudiante  (2011) se estrenó en España el 2 de agosto

 

 

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