Mercedes de Vega reconstruye huellas del pasado en “Cuando estábamos vivos”

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«Y si el paso del tiempo nos provee de una gota de entendimiento a los que llegamos a la más despiadada vejez, no nos redime del mal que ya pasó; más bien acrecienta el remordimiento y la necesidad de clemencia y de alcanzar una muerte algo digna».

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Cuando estábamos vivos, de Mercedes de Vega.

Actualidad editorial:

La escritora y socióloga madrileña Mercedes de Vega retoma el aliento de la novela en Cuando estábamos vivos (Plaza & Janés, 2015), su segundo trabajo dentro del género. Tras documentarse cuidadosamente, la autora bucea en su propia memoria familiar para recrear el convulso Madrid de los años treinta, y lo hace a través de una emotiva historia de amor entre una aristócrata casada y un empresario viudo… La tradición frente al progreso, la ciudad frente al campo, el amor frente al deber, la ideología frente a la supervivencia o el dinero frente a la felicidad, son solo algunas de las dicotomías que los protagonistas tendrán que resolver para escapar de un incierto destino. Y como marco, un Madrid que está en plena transformación. De los pisos señoriales de Pintor Rosales a las pobres barriadas de Prosperidad, del glamour del Círculo de Bellas Artes y el Casino, a la efervescencia de la nueva Ciudad Universitaria o a la modernidad de la Ciudad Lineal, recién diseñada por Arturo Soria. La urbe, protagonista que evoluciona y se adapta, que igualmente sufre victorias y derrotas, hasta enfrentarse a su prueba más dura, el estallido de la Guerra Civil.

Arrancaba la década de los años 30 cuando la vida de Lucía Oriol, joven esposa aristócrata, da un vuelco al conocer a Francisco Anglada, viudo empresario de origen judío, que compra una residencia a la familia Oriol. Lo que comienza como una tórrida aventura amorosa, se enreda cuando aparece Jimena, la conflictiva hija de Francisco. La relación entre Jimena y Lucía, la doble vida de ésta y el pasado oculto de los Anglada destaparán un torbellino de celos, venganza y traición de los que nadie saldrá indemne. Las dos familias se ven obligadas a enfrentarse cara a cara con tabúes como la infidelidad, la violencia, el sexo o la locura, reprimidos durante demasiado tiempo, que ahora amenazan con destruirlas desde dentro.

El amor de Lucía Oriol por un hombre atrapado en el laberinto del pasado y la necesidad de contar la verdad y de hacer justicia, alimentan este retrato de dos linajes, inspirado en hechos reales. Siguiendo palabras de la propia autora, en la reconstrucción de su pasado está el origen de la novela: “A causa de la prematura muerte de mi padre, decidí investigar para poder reconstruir su infancia y su juventud, y explicar su orfandad. Mi padre echó toda la tierra que pudo sobre su pasado. Nos hablaba alguna vez de esa soledad de quienes lo han perdido todo para reconstruirse de nuevo, pero jamás mencionó a ningún familiar. Solo decía que era un huérfano de guerra. Fue criado en un pequeño orfanato de la calle López de Hoyos, regentado por unas monjas que hicieron de él un hombre con carrera y un futuro. A su muerte, yo solo sabía que ese orfanato era la obra filantrópica de una aristócrata madrileña que vivía en el extranjero, mecenazgo que mantenía para albergar y proteger a niños de la guerra. Era una historia a la que le faltaba todo. El vacío dejado por la muerte de un padre se abría ante mis ojos y me decía a mí misma, una y otra vez: si no sé de dónde vengo no puedo saber quién soy. Y en la reconstrucción de ese pasado, nació Cuando estábamos vivos. Como si esta historia la hubiese empujado él ya sepultado para iluminar esas tinieblas en las que su hija se halló desde su muerte. Cuando estábamos vivos tiene una parte de realidad y otra de ficción que dirimen los fantasmas de una escritora que intenta poner en orden su memoria. Esta es una novela para forjar identidades que nos son sustraídas por la vida. Es una novela también para confesarse y para esconderse y, a la vez, resarcirse de lo que nunca nadie quiso contarme. Ese es, quizás, el auténtico porqué de esta novela.”

La muerte como gran protagonista. La sexualidad como contraposición y absoluta manifestación de la vida. La identidad como relato y como búsqueda. Las relaciones familiares como arquitectura del hombre. La dimisión social y política del ser humano como conformador de su bienestar o sufrimiento. La lucha de religiones. Todos estos temas están muy presentes en cada uno de los personajes que pueblan la novela. Mercedes de Vega bucea en nuestra historia más personal para mostrar que en todas las familias se esconden secretos que pueden resultar letales. Cuando estábamos vivos no es solo la historia de una mujer que debe elegir entre la razón y el corazón, también es el fresco de una época y de una ciudad que marcarán los destinos de sus protagonistas. «La vida se desenmascara a sí misma con crudeza para quien tenga la fuerza suficiente de querer saber qué significa vivir de verdad, minuto a minuto».

Mercedes de Vega (Madrid, 1960) es socióloga y escritora. Cursó estudios de literatura en la Universidad Complutense de Madrid y ha participado en numerosos talleres de escritura creativa. Colabora en diversas revistas literarias. Ha publicado la novela El profesor de inglés, el libro de relatos Cuentos del sismógrafo, así como artículos, y diversos relatos en antologías colectivas. Ha sido galardonada por dos ocasiones (2013 y 2014) en los Premios del Tren “Antonio Machado”.

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Cuando estábamos vivos.  Mercedes de Vega.  Editorial Plaza & Janés, 2015.  528 páginas.  19,90 €

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