Long live Hannibal. Homenaje

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Por Alicia Louzao

La serie de televisión “Hannibal” de NBC protagonizada por Mads Mikkelsen llegó a su fin hace unas semanas y desde Culturamas queremos rendir homenaje a una serie tan adictiva como compleja.

Nota: Atención, contiene spoilers.

HannibalSe acabó Hannibal. Dice Bryan Fuller que espera que haya una cuarta temporada, una película más, un nuevo plato consultado a José Andrés, algo, lo que sea, una sonda para mantener despierta esta serie inolvidable. Al igual que nuestra boca quiere devorar a un bebé cubierto de pliegues de carne (gracias a potitos con súper nutrientes) queriendo con esto mostrar nuestro amor infinito por esa criatura, hija o hija de amigos, que se tambalea torpemente en un afán por deshacerse de esos dientes ávidos de carne; o del mismo modo en que dos amantes se muerden en la intimidad mostrando con esto el deseo que siente el uno por el otro, podemos entender esa visión desde las pupilas lacrimosas de Hannibal, un megalómano refinado adicto a las trufas blancas y a los miembros humanos.

Dice Miguel Ángel Almodóvar en “El crimen caníbal en su expresión de amor supremo” que antropófago es “todo aquel, animal o individuo, que come carne humana” y caníbal “el que incluye en su dieta la carne de un congénere, de manera que la mantis religiosa que engulle al macho tras la cópula es caníbal y el tigre que devora a su domador un antropófago”.

La imagen de la mantis religiosa y la distinción entre los dos términos puede aportarnos, a los fannibals, un escalofrío de placer por la espina dorsal, sintiendo unos dedos trepar ligeros hasta la nuca. Podemos entonces pensar en todas las connotaciones sexuales (que no se dicen, pero que están ahí, ahí mismo) de la comparación entre la mantis y el protagonista. Y el hecho de que Will se sienta atraído constantemente hacia esa red.

En uno de los capítulos de Hannibal, en concreto el titulado “Dolce” de la tercera temporada, el rico niño de papá con nombre satánico Mason, evoca la eucaristía como ejemplo en donde los creyentes se comen la carne de Cristo y se beben su sangre. A este hecho se le denomina transubstanciación y también puede considerarse canibalismo. “Comer es fundirse con el amado”, opina M.A. Almodóvar.  A este respecto, Affonso Romano de Sant’ Ana en su obra O canibalismo amoroso indica:

“A idéia do ágae cristâo (ceia do amor) e o ritual da hóstia (palabra que significa “vítima sacrificial”) sâo uma atualizaçâo  de um rito intemporal, onde deuses comem homens, homens comem deuses, ou, entâo, sâo dramatizados no sangue de animais mediadores (…) os epiléticos em Roma, bebíam o sangue quente dos gladiadores, e o médico do Papa Inocêcio VIII recomendou-lhe o sangue de três crianças de 10 anos”.

Sacrificio significa convertir en sacro (sagrado) aquello que se mata. Hannibal aniquila, despedaza y devora. Y para poner la guinda al pastel carnívoro, es un depredador refinado. Huele, percibe y elige a sus víctimas, ora porque le han enervado, ora porque las desea. En ese segundo grupo podemos incluir a Will Graham o a la sensual doctora Bedelia du Maurier.

Ese acto de comer, de devorar, como pulsión sexual, aparece en la literatura y en el cine, en ejemplos como Tristana de Buñuel, basada en la novela homónima de Galdós, en donde Catherine Deneuve aparece una y otra vez en escenas en donde saborea migas castellanas, lentejas, chocolate… todo tipo de platos que sacian su apetito sexual frustrado, ya que no puede “comer” al que la ama (don Lope, su envejecido padre-marido venido a menos). En Fabulosas narraciones por historias de Antonio Orejudo, la trama trata de un hombre que devora a su amigo tras haberlo matado, como reacción a la tristeza por el asesinato cometido. E incluso en Caperucita Roja de Perrault, en donde el lobo y la niña disfrutan de un inquietante ágape a base de carne de la abuela de la niña para que, finalmente, el lobo se coma a Caperucita. Sin miramientos. Porque no solo es instinto animal, ya que el lobo tiene características antropomórficas, podemos pensar de él que es un caníbal. Y de ahí las referencias en la música (“Li´l Red Riding Hood” por Sam & The Pharaos):

Hey there Little Red Riding Hood,

You sure are looking good.

You’re everything a big bad wolf could want

What big eyes you have,

the kind of eyes that drive wolves mad

No hay mucho más que añadir, sino solamente habría que recordar el famoso diálogo de “qué ojos más grandes tienes” esta vez, distorsionado y en boca (o fauces) del lobo, que le canta esta opereta a la deliciosa Caperucita. En el video, Caperucita es interpretada por una actriz norteamericana… Betty Boop y su deslizante liga, paseando ante un lobo que no puede frenar su producción de saliva en masa.

Hemos mencionado “delicioso”. Esta palabra viene del latín, el prefijo “de-“ más el verbo “lacere” (seducir, atraer, engatusar) y significa “abundante en placer y alegría”. Qué poco nos cuesta pensar en esos momentos en los que algún que otro mozo grita a la chica “tía buena” o en aquellos otros instantes en donde la sutileza femenina, que no necesita mostrar su condición de femineidad constantemente (véase  Homofobia, temor, vergüenza y silencio en la identidad masculina, Michael S. Kimmel: “Pensamos de la virilidad como una propiedad trascendente tangible que cada hombre debe manifestar en el mundo”) le susurra a una amiga “qué bueno está aquel” o “aquellos dos”, si las amigas están viendo en esos momentos A perfect day de Fernando León de Aranoa. Esto es, ganas de morder, de saborear, de tocar. Podemos ir más allá y citar esta frase de Peggy Reeves Sanday en Divine Hunger: Cannibalism as a Cultural System: “El canibalismo es un instinto humano básico que debe ser controlado por el bien de la supervivencia social interna”. Esto es, nunca acabaremos mordiendo, cortando, devorando, porque nuestro instinto nos indica, como una alarma roja sonando en el medio de la noche, que el comer a nuestros congéneres implicaría el fin de la existencia humana. Sin embargo, para la cultura azteca el derramamiento de sangre significaba una condición para la continuación del mundo.

Precisamente lo que experimentamos en el canibalismo de Hannibal. Y volvemos a Bryan Fuller quien, ante la pregunta sobre la relación entre Will y Hannibal, responde:

“It felt like we had to get off the pot, ultimately, because there had been so much going on between these two men that when Will asks, “Is Hannibal Lecter in love with me?” it is very much about death and the romance between these two men. There is a quality to connections that go above and beyond sexuality. You can have this intimate connection with somebody that then causes you to wonder where the lines of your own sexuality are. And we didn’t quite broach the sexuality. It was certainly suggested, but the love is absolutely on the table”.

El amor está siempre sobre la mesa, de manera literal. Cuando el doctor Lecter presenta sus exquisitos platos (sus menús fuera de la ley, a cientos de miles de kilómetros de distancia de ella, a pesar de que en nuestro subconsciente el impulso caníbal sea el pan de cada día) así como cuando huele el infame aftershave de Will Graham. Una relación que salpica también las mentes de quienes les rodean (la periodista, Freddie Lounds, los califica como “Murder Husbands”). Aunque el sexo no sea nunca la carnaza que el espectador ansía y de la que no será testigo a lo largo de la serie, “las pasiones exhibidas en la costumbre caníbal (ira, alegría, agresividad feroz y excesos sexuales” (Sanday, p. 215). Y de eso hay abundante.

En Divine Hunger se piensa que el canibalismo empezó en las islas Fidji por respeto a los dioses, por el deseo de presentarles la ofrenda más costosa posible. Al igual que en el reino animal, “las relaciones sociales de las que el canibalismo forma parte, es la tensión entre los varones mayores y los más jóvenes en la competición por una misma mujer” (Sanday, p. 218). Esto es, deseo, pasiones humanas, todo en un mismo saco.

Un comentario anónimo que llamó mi atención en youtube con respecto a la escena final de Hannibal dice: “that is beautiful sex”. Exactamente. En la larga batalla sanguinaria a la luz de la luna llena que se traen entre manos Will y Hannibal al luchar contra el Gran Dragón Rojo y masacrarlo sin miramientos se puede observar lo que nuestro anónimo amigo ha señalado. Los dos protagonistas se miran, se animan, danzan con los cuchillos clavándolos en todas las partes del enemigo común para terminar ensangrentados y abrazados en lo alto del abismo, ensombrecidos por la noche. ¿Eso no es amor? Volviendo a las Fidji, cuando los guerreros regresaban de sus batallas eran recibidos con festejos en donde “se alternaba entre la sexualidad y la agresión irrefrenadas (…) la venganza era tan importante en las fiestas caníbales, como el carácter erótico que tenían” (Sanday, pp. 232-235). Venganza, sexualidad, agresión. Precisamente elementos de los que no carecemos durante la relación entre Will y Hannibal a lo largo de las tres temporadas, con el punto álgido final (para mí, el final perfecto para la serie, por mucho que inevitablemente anhele ver más temporadas).

Fue todo tan sutil como la servilleta de seda doblada sobre los labios de Mads Mikkelsen.

Long live Hannibal. Long live Will.

Referencias:

Almodóvar, Miguel Ángel, “El crimen caníbal en su expresión de amor supremo”

Reeves Sanday, Peggy, Divine Hunger. El canibalismo como sistema cultural

Romano de Sant’Ana, Affonso, O canibalismo amoroso

En línea. Entrevista con Bryan Fuller:

http://tvline.com/2015/08/29/hannibal-series-finale-will-lecter-cliff-bryan-fuller-interview-season-4/

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4 respuestas a Long live Hannibal. Homenaje

  1. Bien redactado. Sin faltas de ortografía.Puntos, comas y acentos en su sitio. Citas que muestran cultuta. Si todavía hay gente así no está todo perdido. Felicidades

    José Sánchez
    19 septiembre 2015 at 17:57 pm

  2. Muchas gracias, me alegra que te haya gustado 🙂

    Alicia
    19 septiembre 2015 at 19:33 pm

  3. Un ágil e interesante viaje a través de algunos de los recovecos más profundos del ser humano, sazonado con atractivas referencias culturales que demuestran conocimiento y habilidad narrativa sin caer en innecesarias pedanterías. Un merecido homenaje a la serie Hannibal. Sin duda, recomendaré este artículo.

    Lady Orlando
    20 septiembre 2015 at 10:35 am

  4. Muchas gracias por tu crítica^^
    La verdad es que es Hannibal indaga por esos recovecos humanos tan oscuros…sin hundirse!

    Alicia
    20 septiembre 2015 at 19:46 pm

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