Joaquín Sorolla: El pintor de los literatos

Por Silvia Pato  (@SilviaP3)

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Joaquín Sorolla en 1908, fotografía de Gertrude Käsebier

El artista español Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923) pintó más de dos mil obras que lo convirtieron en uno de los artistas más importantes de su país. Entre toda esa producción, se encuentran numerosos retratos de los más importantes escritores de su tiempo. Los pinceles y las plumas se vieron unidos así gracias a la Hispanic Society of America.

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Retrato de Juan Ramón Jiménez, poeta español, realizado por Joaquín Sorolla.

En 1911, la entidad estadounidense le encargó al pintor catorce murales para decorar las salas de su edificio, utilizando como motivo las regiones de España. Sorolla se ocupó de tal cometido entre 1913 y 1919, y logró una colección representativa de los paisajes y costumbres de su patria natal.

Tiempo después, Archer Milton Huntington, fundador y presidente de la sociedad, le pidió que realizara una serie de retratos de los personajes más emblemáticos de la escena cultural española. Así, el conocido como pintor de la luz retrató a Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Antonio Machado, Vicente Blasco Ibáñez, Santiago Ramón y Cajal, Jacinto Benavente, Rafael Altamira y Crevea, Juan Ramón Jiménez, Marcelino Menéndez Pelayo, Ortega y Gasset y Benito Pérez Galdós.

La mayoría de los retratos que nos hemos ido encontrando en los libros de texto a lo largo de nuestras vidas sobre estos literatos pertenecen a Sorolla. Su resonancia ha sido tal que la Fábrica de la Moneda utilizó el retrato de Galdós para aparecer en los antiguos billetes de mil pesetas. Incluso ha llegado hasta nosotros una de las cartas en las que el escritor da instrucciones para su traslado:

Madrid 27 de Marzo 1906

Alberto Aguilera 46

1000pelas

FUENTE: Wikipedia

Querido Rubín: voy a encargarle una cosa que hará Vd. enseguida.

            Descuelga V. el retrato mío al óleo, pintado por Sorolla, que está encima del harmonium, y lo limpia V. muy bien. Limpiar quiere decir quitarle el polvo, nada más, sin usar agua. Después lo mete V. en la caja que a esa lo llevó. Dicha caja está en el sótano, si no recuerdo mal. Si faltare alguna pieza de dicha caja, arréglela V. como pueda, valiéndose, si es preciso, de un carpintero.

            El retrato se pone en la caja con su marco, bien embalado para que no tenga movimiento, y se le envuelve antes en una tela, que alguna habrá para el caso, y después se le cubre /y estira/ bien con periódicos. En fin, V. sabrá arreglarlo de modo que el cuadro y su marco no sufran nada. Póngale V. el letrero de Frágil.

            Hecho esto lo lleva V. al tren y lo factura en pequeña encargando que al meterlo en el furgón lo coloquen de canto.

            Si la diferencia entre pequeña y doble pequeña no fuese grande, lo pone Vd. en doble pequeña. El porte a pagar aquí. El cuadro tiene que ser presentado en una exposición de cuadros de Sorolla, y por eso es la prisa de que venga pronto.

            Recibirá Vd. las patatas y semillas que fueron hace días. Supongo que el tiempo estará malísimo y que no podrá V. sembrar nada.

            Se me olvidó enviarle semilla de calabacines.

            Y de las judías gordas ¿tiene Vd.?

            Mañana le va a V. dinero para que tenga para todo lo preciso.

Suyo afmo.

B. Pérez Galdós -cr-

En seguida que V. facture el cuadro, envíeme el talón.

Sorolla sufrió un ataque de hemiplejía en 1919, falleciendo tres años más tarde. No llegaría a ver instalada su colección «Visión de España», que no sería inaugurada hasta 1926.

FUENTE: Museo Bilbao, Cabildo Gran Canaria

MÁS INFORMACIÓN: Vestidos para posar, Museo del Prado

 

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