Juan Jacinto Muñoz Rengel: “Al final, las cosas se recuerdan por unas cuantas imágenes”

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© Eduardo Cano.

© Eduardo Cano.

 

Todo lo que narra en el Gran Imaginador, ¿es verdad?

Sería imposible que hubiera un imaginador, una persona con la capacidad de imaginar que tiene el protagonista, es decir, la capacidad sin ningún tipo de límite, y por lo tanto, una imaginación anacrónica, capaz de adelantarse a su tiempo.  Eso es lo que recorre la novela y es una hipótesis fantástica y por lo tanto, eso no puede ser real. Sin embargo es verdad, que el contexto en el que se mueve el personaje sí que está basado en hechos reales y en hechos históricos y muy documentado, hasta el punto de que, por ejemplo, toda la historia de Grecia que cae bajo el imperio Otomano, para mí era de gran interés precisamente porque la Grecia actual ha negado un poco su pasado Musulmán. Me he esforzado mucho en rescatar esta Atenas del Siglo XVI de la que apenas hay vestigios.  Hay una gran labor de investigación aunque luego le añada la trama.

 

Donde se sitúa el protagonista de la novela, Nikolaos Popoulos en tanto personaje ¿Es un perdedor, es un soñador atrapado por la realidad, es una proyección extensiva difícilmente posible de nuestra imaginación?

Es un perdedor. Le pasan siempre cosas malas, su entorno siempre le castiga, de alguna forma, lo rechaza. Y luego, tiene muy mala suerte, nunca consigue ni siquiera a veces subsistir porque le pasan siempre acontecimientos inesperados e insólitos que le impiden seguir viviendo. Sin embargo, a pesar del rechazo de sus semejantes, a pesar de no tener suerte en el amor, a pesar de no conseguir sus objetivos literarios, él por dentro no tiene más remedio que ser feliz. Su mundo interno es tan grande que supera con mucho su realidad puntual en el mundo. Lo externo para él, todo eso que le pasa, es muy pequeño, frente a la dimensión de su mundo creado. En ese sentido, la propia novela es una defensa de esa imaginación que puede observar.

 

¿Ficción actual de calidad está estrechamente ligada a un realismo en dónde sólo personajes célebres como Miguel de Cervantes tienen cabida?

Hay un punto en el que la realidad y la imaginación y la ficción, confluyen. Me parece que una mirada excesivamente pegada a la realidad, hasta el punto de que simplemente reproduce la propia realidad, un realismo absoluto, es empobrecedor, o al menos no es enriquecedor. Mientras que una ficción más tolerante que va mezclando ficción con realidad, lo que hace es darle un poco más de sentido a todo. Entonces desde la ficción más entendida, desde la explicación de la realidad y como herramienta de aumento del mundo, creo que se pueden hacer muchas más cosas. Al igual que aparece Cervantes por ejemplo en mi novela, también aparece Golem, un personaje legendario, porque evidentemente un monstruo de barro con vida no puede haber existido, por mucho que el Rabino de Praga que lo creó fuese un personaje histórico. Pero es que también aparecen otros seres imposibles a lo largo de toda la novela, que no pueden haber existido ni siquiera de esa forma. Y en esa vertebración de la ficción en la realidad es donde me parece que está el cauce literario más interesante.

 

¿Al lector actual español le da miedo la lectura de una novela de aventuras con personajes totalmente novedosos?

El lector general, es creo, hoy en español, bastante desprejuiciado. Creo que es abordando este tipo de lectura, la prueba es que en ficción audiovisual como en literaria, están saliendo todo tipo de obras de todos los géneros. Si es verdad que existe un lector más literario, que cuida más lo que lee. Y por supuesto, determinado sector de la crítica literaria, que todavía tiene prejuicios ante determinados géneros. Pero yo creo que eso también se va reduciendo.  Yo creo que hay ya mucha gente que se da cuenta dentro del ámbito de la crítica y de la Academia, de que se pueden hacer cosas interesantes también no sólo en lo fantástico sino también en la ciencia ficción. Entre otras cosas porque ha habido grandes nombres que lo han demostrado y que son reconocidos por todos, que van desde Borges a Cortázar. Entonces cuando ya hay precedentes, pues eso ha ido abriendo camino, a lo mejor alguno se resiste, pero bueno, esa es en la batalla en la que estamos. Yo creo que un libro como este, que cruza tantos géneros, sí se puede encontrar con el rechazo de alguna persona concreta, pero bueno, se trata de ganar más para nuestro bando, de ganar más adeptos a una literatura.

 

¿Cuál es la lectura transversal que le ha documentado mejor para la ambientación de la obra en el siglo XVI?

Salvando el propio Quijote, porque la novela establece un diálogo con el Quijote, desde el principio hasta el final, es muy difícil que haya libros que estén en toda la novela porque mi personaje no para de cambiar su ubicación. El personaje es nacido en Atenas, pero luego rápidamente cambia a la isla de Malta, viaja a Estambul, la capital del Imperio Otomano y el centro de esa parte del mundo en ese momento, va cambiando de ubicación hasta que empieza a recorrer los Balcanes. Eso hace que tenía que estar constantemente cambiando de bibliografía, teniendo que manejar mucha, y cuando la tenía controlada resulta que mi personaje se iba a otro sitio. Me obligaba a una reconversión completamente de ese mundo, cambiaban completamente los patrones, no solamente la lengua o la moneda, sino la realidad, las formas de vida. He tenido que manejar mucho más artículos de los que me gustaría manejar en la siguiente novela, porque es agotador. El Quijote aparece por una parte como personaje, y de alguna manera Popoulos, mi protagonista, está contando su vida a Cervantes, es algo que vamos viendo a lo largo del encierro de Cervantes en Argelia. Ahí vamos intuyendo, que en  realidad, lo que está sucediendo es que Popoulos está resumiendo toda su vida completa. Y en ese sentido hay un diálogo real entre los dos, pero por otra parte, mi novela en sí, intenta ser una especie de homenaje o réplica al Quijote desde la total admiración. Porque el Quijote es la invención de la novela contemporánea, es absolutamente revelador y anticipador dentro de su contexto. De hecho, Cervantes era en muchos sentidos anacrónico, porque reinventa los géneros, mete todos los géneros dentro de su novela y hace algo absolutamente nuevo que no estaba antes en el mundo y a mí lo que me apetecía es pensar cómo podríamos hacer algo hay semejante, cómo revisitaríamos los géneros hoy, como reinventaríamos los géneros desde una novela contada a la manera que contamos hoy. Y en ese sentido también es un diálogo.

 

© Eduardo Cano.

© Eduardo Cano.

 

Nikolaos Popoulos, Imaginador nato, caligrafista, inventor de lenguas y cifrados polialfabéticos, escapador de su determinismo. ¿Su estrato social hizo madurar al personaje de una forma más temprana? ¿El discurso de la creatividad tiene que ver con esto?

No es nada comprendido. Todo lo contrario. Su creatividad es completamente rechazada y lo que sufre es una oposición completa a lo que hace. Entonces claro, me parecía interesante que mi personaje, hacer que mi personaje tuviera que crecer desde la nada y llegar a ser quien fue a pesar de todo eso. Es decir, llegó a producir la obra que produjo, y a convertirse en la persona que se convirtió, a pesar de su entorno.

 

La vida está hecha de unos cuantos momentos decisivos… ¿La imaginación nos ayuda a cambiar, a proceder a un momento de ruptura en muchas ocasiones inesperada?

Es que nosotros, al relacionarnos con la realidad mediante la ficción, lo que estamos haciendo es aplicar la imaginación en todo. Realmente si algo caracteriza al ser humano, es la capacidad de imaginar, más allá de la propia consciencia de uno mismo, que se supone que nos distingue de los animales, y del humor, por ejemplo, que se supone que no hay ningún animal que pueda reírse. Está la imaginación que engloba a todo eso, porque tú tienes consciencia porque te imaginas a ti mismo, imaginas tu unidad y tu identidad. Entonces claro, desde ese filtro de la imaginación, nos relacionamos con el mundo, no sabemos hacerlo de otra manera. Y efectivamente, yo creo que cualquiera de nosotros que mire atrás en su vida, lo hace también destacando unas situaciones de otros. Y no tiene porqué ser una circunstancia superior, sino que en realidad que tú lo has vivido o tú lo has imaginado así. Entonces por supuesto que hay determinadas personas con cierta sensibilidad que van a ir configurando su vida de una manera más creativa, en el sentido de que incluso pueden estar inventándose el pasado. Pero yo creo que a todos nos sucede, a todos nos sucede que determinados episodios nos han marcado mucho más que otros y a lo mejor ese mismo episodio a otra persona no le habría afectado de la misma manera.

 

Por lo habitual, las mentes de los hombres necesitan las unas de las otras, como un insecto precisa de su colonia, cita en su libro. ¿Por qué cree que hay un discurso actual español de enseñanza basado en el cooperativismo?

Bueno, yo creo que al final, lo otro que distingue al ser humano es esa vida en sociedad. Si cada uno de nosotros es una imaginación que se relaciona con el mundo, si unimos nuestras capacidades de imaginar o de cooperar, llegaremos más lejos. Y la cultura humana entera es un producto de esa cooperación, cualquier creador, científico, especializada en cualquier campo, tiene que apoyarse en lo que se ha escrito antes, en lo que se ha creado antes, en lo que se ha investigado antes, solo entonces hay progreso. Una sociedad prehistórica se diferenciaba precisamente en que no había acumulación, entonces cada hombre tenía que descubrirlo todo, salvo las cuatro armas rudimentarias que manejara su tribu, pero gracias a la escritura, lo que ocurre, es que el ser humano puede acumular todo lo que sus antecesores han ido descubriendo. Y hoy día, pues tenemos muchos otros formatos, pero eso comienza con la escritura, y hasta la fecha. Cualquier fórmula cooperativa, ya sea en la enseñanza, en la investigación, en la creación, siempre va a funcionar mejor, siempre y cuando esté bien armada y no sea una maquinaria que pesa demasiado y que implica un retroceso.

 

“El reto de la educación en el siglo XXI está en contar historias, en mostrar imágenes, puesto que son generaciones muy visuales y, finalmente, tratar de brindarles una experiencia académica a través de las sensaciones”, indica Ernesto Lucena, decano ejecutivo de la Escuela de Derecho de la Universidad Sergio Arboleda. Imágenes como el “Olor a muelas podridas”, episodios como el de Phanerotis y su pierna, el pasaje de descuartizar un cuerpo en las inmediaciones del monte Athos. ¿Quiere despertar imágenes en el lector? ¿Sería una buena lectura de instituto? ¿Para los millennials para salir de su zona de confort?

Yo creo que sí, yo creo hay muchas imágenes que pueden parecer incluso desagradables. Pero en general, creo que en el libro hay bastantes imágenes que pueden hacer que el imaginario de un adolescente se enriquezca. Y al final, todos nosotros también tenemos algunos recuerdos que han quedado, que han permanecido con nosotros durante toda nuestra vida, y que tenían una forma inicial de una imagen y que dejó una huella y se imprimió en nosotros. Entonces lo interesante es tener imágenes que se salgan de lo cotidiano, de lo sencillo, de lo plano. Todo aquello que se salga de lo plano, todo aquello que nos haga sentir de otra novela, creo que es bueno. Pero aunque creo que pueda haber dentro de mi novela algún pasaje un poco más tremebundo, sin embargo yo creo que en una imaginación adolescente, eso puede cuajar de una forma rica siempre. Porque al final, las cosas se recuerdan por unas cuantas imágenes, tampoco queda mucho más. Y por eso quería llevar al lector hasta esos sitios, para que de alguna manera conectara la historia también con su subconsciente, con su capacidad evocadora. Yo efectivamente creo que el ser humano consiste también en relatarse y por lo tanto en un sistema educativo que se prime cómo contar historias, cómo escuchar historias, pues yo creo que al final la mente sale fortalecida. Lo que sí es cierto, es que quizás en los últimos años se han devaluado otras capacidades. Yo creo que la disciplina, el análisis o la memoria debe estar dentro del sistema educativo, que al fin y al cabo, está formando mentes que no están del todo desarrolladas.

 

¿Cuál es la última frase impactante que ha creado que guarda para su próxima novela?

Ahora mismo, tengo varias novelas luchando por salir, varias novelas, casi todas breves, yo creo que para compensar ésta tan larga que me ha salido. Pero es verdad que tengo varias novelas en mente y no sé cuál de ellas acabará imponiéndose. Lo cierto es que sí es verdad que algunas de estas ideas surgen sólo de imágenes, no tengo la trama, no nada, no tengo título, no tengo personajes, pero tengo imágenes que considero lo suficientemente potentes para que me arrastren a esa historia. Pero todo está muy borroso todavía, porque este Gran Imaginador me ha dejado completamente agotado, han sido muchos años, y acabo prácticamente de acabar de corregirla.

 

¿Podría descubrirnos alguna frase del asombro libro desaparecido Popoulos?

Lo que ocurre es que Popoulos se llega casi casi a inventar un lenguaje indecible para los comunes mortales como nosotros. Yo como humilde escritor, sería incapaz de pronunciar ese lenguaje. Popoulos tiene una imaginación ilimitada, no sólo ha soñado con esta gran obra, que todo el mundo querría escribir, sino que ha sido capaz de calibrar un lenguaje completamente nuevo, mucho más expresivo que nuestro pobre idioma. Entonces, es prácticamente un imposible que yo cite una frase de ese genio.

 

© Esther López.

© Esther López.

 

 

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