Ernesto Alterio: “Antes de subir al escenario trato de no pensar en nada”

Ernesto Alterio. Entrevista. lescenaridelatevahistoria.com

Ernesto Alterio está en plena gira de Las Troyanas (Carme Portaceli / Alberto Conejero), que le ha llevado a vivir la experiencia de recorrer los escenarios de teatros clásicos como los de Mérida (63 Festival Internacional) o, más recientemente, Sagunto, como parte del programa de Sagunt a Escena, el #EscenariodetuHistoria. El actor coge las riendas interpretativas del mensajero Taltibio, el encargado de comunicar a las mujeres vencidas en Tebas la suerte que les depararía en manos de los vencedores del ejército griego.

 

¿Qué significa para ti Sagunto como escenario de tu historia profesional o personal?

 

Conocía el lugar, pero no tuve oportunidad de venir antes. Sagunto es un sitio muy mágico, posee una energía muy especial, por la historia que tiene, por estar en contacto con los elementos: el aire, la tierra, etc. Y por acoger obras como éstas en las que esos elementos están muy presentes.

 

¿Te estás empapando de esa atmósfera que también tienen otros sitios donde estás representando Las Troyanas, como Mérida?

 

La verdad es que sí. El espectáculo nació en Mérida, donde tuvo su bautismo en julio. Estamos inmersos en una gira que llega a espacios tan especiales como el teatro romano de Sagunto y lo estoy viviendo muy a gusto.

 

Ernesto Alterio. Entrevista. lescenaridelatevahistoria.com

¿Qué significa para ti interpretar a Taltibio en un contexto como el teatro romano de Sagunto?

Es un arma de doble filo; o puede potenciar lo que haces o te puede comer. Porque el sitio en sí, por lo impresionante del lugar, puede llegar a tener más protagonismo que lo que está sucediendo en el escenario. Pero también tiene la posibilidad de que lo potencie muchísimo, que creo que es lo que a nosotros nos ha pasado al estar en sintonía con los sitios en los que lo hemos representado.

 

Y en lo personal, ¿es uno de los papeles más complejos que te ha tocado hacer?

Sí, sin duda. No sé si tanto si por su composición psicológica, por su carácter o por la posición que tiene que sostener dentro de Las Troyanas, cuando el ejército griego ha devastado la ciudad de Tebas. En ese contexto los griegos tienen que repartirse el botín y las mujeres entran dentro de ese reparto, son tratadas como botín de guerra. Entonces, yo tengo la triste misión de ser el mensajero del ejército griego, que es el encargado de transmitir las órdenes a estas mujeres. Tengo que comunicarles las funestas órdenes que las afectan. Aunque lo verdaderamente complejo es que Taltibio es un tipo que tiene una semilla de humanidad.

 

¿No es tan frío y calculador como se le puede presuponer a un perfil así?

No, claro. Lo complejo es que no está deshumanizado, sino que tiene algo, una semilla que le empieza a jugar malas pasadas. A medida que avanza la obra esa semilla se activa, comienza a resquebrajarse y al final termina completamente devastado. Es el único personaje masculino de la obra. Eso también me atraía. También siento que en la historia de las guerras las mujeres han sido algo muy horroroso el papel que han jugado. Y lo han tenido a lo largo de la historia muy difícil las mujeres. Por eso me encanta prestar mi voz para seguir hablando de esto. Del difícil papel que les ha tocado a las mujeres a lo largo de la historia. Estoy encantado de estar en este proyecto.

 

Las guerras y las mujeres, un tema siempre vigente. Mirando a Siria, con el drama de los refugiados o en cualquier otro punto del planeta donde haya conflicto bélico, la mujer, como en Las Troyanas, es botín de guerra, ¿Quién sería hoy el mensajero que, como Taltibio, tuviera ese poso de humanidad en el panorama internacional actual?

Es muy difícil saberlo. Hay gente que se ocupa muchísimo de prestar su voz, de denunciar ciertas situaciones que están pasando, incluso de arrimar el hombro para ayudar a tratar de resolver esas situaciones. Ese Taltibio no sé quién sería hoy, pero tampoco es cuestión de salvarlo. Lo bonito es que pone ante los ojos del espectador un terreno complejo porque no sabes si quererlo u odiarlo. Es muy difícil posicionarse; lo entiendes, pero tampoco lo justificas.

 

¿Qué piensas justo antes de salir al escenario?

Antes de salir al escenario trato de vaciarme, de no pensar en nada.

 

¿Cómo lo consigues?

No lo sé, pero lo hago. Respirando. Trato de conectarme con la energía de arriba, de abajo, del centro y a tirar.

 

¿Cómo ves la salud del cine actual?

La cultura en este país está en un estado perenne de precariedad. Y más en los últimos tiempos. Me parece muy triste que haya como una cierta política y algo que se ha instalado en la sociedad, en cuanto al lugar que ocupa la cultura. No siento que se sienta de una manera como algo primordial para el desarrollo de una sociedad. Como algo fundamental para el completo desarrollo de un pueblo como sociedad. Y lo que tiene que ver con transmitir la cultura; el cine es un arma de transmisión cultural poderosísima. Esto lo saben en países como en Francia o en Estados Unidos, donde lo ‘megaapoyan’. También se ha instalado el discurso de que el cine, también el teatro, son todos unos subvencionados o que viven de las subvenciones. Y es una afirmación completamente errónea. En el sentido de que todo está subvencionado, como cualquier otro sector. Y, en todo caso, lo que se subvenciona es a las empresas, no se subvenciona a los artistas. Por otro lado, siento que hay gente súper capaz, con mucho talento, que está haciendo cosas súper interesantes.

Ernesto Alterio. Entrevista. lescenaridelatevahistoria.com

¿Qué proyectos te esperan además de Las Troyanas en esta temporada?

Estoy combinando ahora esta gira con el rodaje entre Galicia y Barcelona hasta septiembre de la película La sombra de la ley, dirigida por Dani de la Torre. Luego estoy cerrando un par de proyectos entre septiembre y octubre que no estoy seguro si los podré cuadrar; entramos con Las Troyanas en noviembre en el Teatro Español; en diciembre se estrena Perfectos desconocidos, que es la última película de Álex de la Iglesia; y el año que viene sigo de gira con la obra hasta abril y estaré también de nuevo en Las chicas del cable, la serie de Netflix, con el rodaje de la tercera temporada en enero.

 

¿Y para Argentina no te guardas nada?

Justamente estoy tratando de cuadrar una miniserie muy interesante de cuatro capítulos para la tele de allí.  A ver si lo puedo encajar entre septiembre y octubre. Porque me encanta hacer cosas allí; he hecho ya varias películas y una serie de televisión y me gusta mucho.

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