Ana Fernández/Lady Chatterley: valientes mujeres con lunares

Por Horacio Otheguy Riveira

Un talento femenino que viene de lejos y aterriza nuevamente en la sala donde fue extraña compañera de hombres desalmados (La vuelta al hogar, de Harold Pinter). En la misma Sala Pequeña, hoy Margarita Xirgu, Ana Fernández se eleva sobre sí misma, pues compone un personaje lejano que hace propio a medida que avanza: Constance Chatterlay de una novela que horrorizó a la clase dirigente británica a finales de los años 20, y cuyo autor, David Herbert Lawrence, a pesar de los largos años de censura no se amilanó, y siguió publicando en diversos países, hasta que 30 años después ganó un juicio para poder publicar su novela El amante de Lady Chatterley en Gran Bretaña, aguas voluptuosas de las que bebe este monólogo, novela caudalosa de sensaciones y personajes que se pueden disfrutar aquí y ahora con la misma intensidad.

Pero lo importante para los amantes del teatro es esta hora y veinte con Ana Fernández, portadora del lunar maravilloso que descubrió un día convertida en una mujer liberada del horror de un matrimonio con sir Clifford, parapléjico tras la primera gran guerra, saturado de malditas buenas intenciones. Entonces conoció a un guardabosques que la adoró y se entregó al descubrimiento de sí misma:

 

Mellors descubrió partes de mi cuerpo… y descubrió también… un lunar… un pequeño y maravilloso lunar que yo misma desconocía… que yo ignoraba que existía aunque era mío… ¿puede una persona vivir toda su existencia sin sentir… sin conocer… sin saber… que tiene cierto lunar en su cuerpo…?

 

Una escenografía minimalista, abstracta, metálica, perfecta para trascender la época en que transcurre la acción y entrar en zona atemporal, ya que cualquier tiempo vale para que una mujer se enfrente con valentía a un mundo de hombres implacables. (Diseño de Sean Mackaoui).

Un lunar que es centro neurálgico de la imaginación de los espectadores, y de los imaginarios masculinos presentes en el juicio donde la dama declara. Un juicio peculiar del que es bueno no saber más que lo esencial: con su trajecito abotonado y su misterioso lunar a cuestas, increpa a los hombres que están dispuestos a dejarla en la calle, abandonada a su suerte, pero ella lo verbaliza todo, desautoriza los mandatos de quienes carecen “de un pene alegre”, y se reconstruye, hermosa, radiante y ardiente, feliz de haber descubierto el amor apasionado, más excitante aún con su misterio de bosque y prohibición. En el vendaval de palabras, con sus diversos tonos de voz, Ana Fernández aporta su amplia experiencia con una entrega generosa y conmovedora en un portentoso esfuerzo que enlaza con la audacia de su personaje. Ni en los años 30 en que transcurre la acción ni en este 2017 se permitiría a una mujer expresarse de este modo en un tribunal, no sólo compuesto por hombres, tampoco en caso de mayoría femenina que en el mundo jurídico abundan con sorprendentes grados de machismo.

Pasado y presente en un juego incesante en busca de libertad, en este caso con una valentía desusada en un cuerpo que ha encontrado no sólo el lunar mágico que le reconcilia con el placer más intenso, sino también la posibilidad de afrontar todos los peligros… sin miedo.

 

… mientras sir Clifford piensa los términos de mi propuesta, y para acabar, en la absoluta convicción de que su señoría hará justicia en este proceso conforme a la ley y a lo que le dicte su conciencia y también a lo que le venga en gana, con la venia, para acabar como digo querría ahora adjetivar…

(…) resentido vengativo insatisfecho rencoroso gélido orgulloso ordenado pulcro meticuloso poderoso condescendiente manipulador cobarde limpio aseado temeroso condecorado heroico caballeroso honorable estúpido retrasado ciego amargado pretencioso imbécil inútil inane desgraciado pesimista incapaz inerte diminuto vanidoso dañino destructivo incapaz altivo señorial esquivo perfecto terrible doloroso intocable improbable aciago nublado infeliz rencoroso limitado minúsculo ridículo respetable hijo de la gran Inglaterra…

(Lectura recomendada: Yolanda Moreno entrevista a Ana Fernández: “La gente realmente honesta suele ser incómoda”)

EL LUNAR DE LADY CHATTERLEY

Autor: Roberto Santiago

Inspirado en Constance, protagonista de “El amante de Lady Chatterley”, de D. H. Lawrence 

D.H. Lawrence (Reino Unido, 1885-Francia, 1930)

Dirección Antonio Gil

Intérprete Ana Fernández

Diseño de escenografía: Sean Mackaoui
Diseño de Iluminación Gustavo Pérez Cruz
Diseño de espacio sonoro Iñaki Rubio
Diseño de vestuario Montse Sancho
Dirección de Producción Ana Belén Santiago
Ayudante de dirección José Troncoso

Una producción de MARZO PRODUCCIONES ARTÍSTICAS, SL

 

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