“Solitudes”: las soledades urbanas en una función extraordinaria

Por Horacio Otheguy Riveira

Lograr lo imposible y hacernos sentir cómplices de la aventura es uno de los rasgos fantásticos de la Compañía Kulunka Teatro: máscaras de expresión fija que, sin embargo, evolucionan con una expresividad asombrosa, guiadas por una técnica de teatro gestual que no pierde detalle y que de cada movimiento, por pequeño que parezca brota un sentimiento, una broma, una tragedia.

Desde el microclima social en que se mueve el tradicional teatroensueños para impulsar la esperanza costumbrista, Solitudes, a partir de tres personajes con intérpretes que se desdoblan en muchos otros, se convierte en una exposición de dolorosas taras propias de nuestra existencia urbanita, las atraviesa con brotes de buen humor, y abandona a sus criaturas en un juego de tragicomedia intenso.

Un espectáculo excepcional que regresa al Teatro Fernán Gómez del 31 de enero al 25 de febrero de 2018

 

Todo es antiguo, clásico, y a la vez atemporal y revolucionario, porque las constantes cotidianas en las que un anciano viudo se mueve, aislado, doliente, en busca de compañía, como un niño que se niega a jugar solo, transcurre entre otras soledades que no saben que existen con similar angustia (el hijo, la nieta…), y juntos se desenvuelven empujados por un aliento de supervivientes en un mar de confusión.

Sería un drama previsible, de factura realista con momentos divertidos y su toque de magia bien planteado, si no fuera que detrás de toda la producción hay un equipo. Tras los tres actores, despliegue de facultades en vestuario, creación de máscaras, fabulosos música original y sonido… al servicio de una creación escénica sin palabras que, en su magnitud prodigiosa, nos habla de sentimientos muy cercanos, dejándonos con voces preclaras, a través de un viaje por los sentidos.

 

El protagonista de Solitudes se siente incomprendido porque, como casi todos los ancianos para los que su vida es prácticamente una espera, ya sólo desea cosas sencillas. Cosas tan simples que los demás no llegan a valorar su verdadera importancia. Lo sobresaliente de esta historia es que el anciano —contra lo que podría esperarse de alguien con una vida ya casi sin alicientes— no se resigna, no renuncia a sus pequeños deseos y pelea por ellos con determinación y dignidad. En su trayecto, el bien y el mal, el desamor y la indiferencia, la obsesión por los teléfonos móviles, la ansiedad por seguir adelante caiga quien caiga, y allí enfrente la vejez que molesta porque también recuerda que pronto nos alcanzará… y entre tanto una dulce prostituta, un proxeneta desalmado,  un novio embelesado… entre varios personajes que se cruzan con su propia historia o con deseos de tener una, entre ensueños para impulsar la esperanza. La aparición de un insecto imaginario logra forjar un territorio donde la imaginación adquiere una dimensión poética de gran belleza.

La Compañía Kulunka ya nos fascinó con André y Dorine, y también con un espléndido trabajo sin máscaras: Édith Piaf, Taxidermia de un gorrión. Esta vez se superan a sí mismos convirtiendo cada instante en una auténtica proeza, dada la versatilidad que dominan.

Cuando José Dault, Garbiñe Insausti y Edu Cárcamo se quitan las máscaras y nos regalan sus emocionadas sonrisas, nos ponemos de pie, aplaudimos, ovacionamos: no solo por lo grandes creadores que son, sino por su generosa manera de producir un teatro tan completo que es capaz de ofrecer una lección moral sin resultar pedante, de afrontar las carencias que padecemos en un modo de vida contrario a la razón, sin subirse a ningún púlpito, de corazón a corazón.

 

Al cierre de esta edición, la Compañía Kulunka recibe el prestigioso Premio El Ojo Crítico de RNE de Teatro:

“por ser un proyecto de creación que pone en valor el teatro físico y de máscaras; con una demostrada trayectoria internacional, amplia e intensa. Un teatro popular y profundo que habla a públicos  – de todas las edades y sensibilidades- con sencillez, humor y poesía. 

Una formación con voluntad universal y aglutinadora que tiene en repertorio tres montajes: “André y Dorine”, “Solitudes”  y “Edith Piaf. Taxidermia de un gorrión”, primera incursión en el teatro de texto”.

SOLITUDES

Una creación colectiva de Kulunka Teatro

 

Intérpretes: José Dault, Garbiñe Insausti, Edu Cárcamo

Dirección Iñaki Rikarte

Ayudante de dirección Rolando San Martín

 

Música original y diseño de sonido Luis Miguel Cobo

Diseño y construcción de máscaras Garbiñe Insausti

Diseño de escenografía y vestuario Ikerne Giménez

Ayudante de escenografía Almudena Martín

Iluminación Carlos Samaniego

Producción Kulunka Teatro

Prensa María Díaz

Fotos David Ruiz

Cartel Dani Castillo

Teatro Fernán Gómez, Centro Cultural de la Villa, del 31 de enero al 25 de febrero de 2018

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