Leo Rivera: “El teatro es donde mejor me encuentro y lo que más disfruto”

Una entrevista de Yolanda Moreno

¿Se imaginan que de repente en plena función entran tres tipos y secuestran a todo un teatro? Es lo que ocurre en BangBang! y somos historia. El trío de delincuentes, revólveres en mano, explica a los rehenes (el público) sus razones para semejante acción, comenzando así una historia delirante. Los actores Leo Rivera, Raúl Cano, Diego Molero, Ramón Merlo y Martín Gervasoni (también coautor y director de la obra) estrenan el 8 de febrero en el Teatro Alfil este espectáculo para “matarnos” de risa. El televisivo Leo Rivera (Gym Tony, 7 vidas, Sin tetas no hay paraíso) nos cuenta los detalles.

BangBang! y somos historia no es una obra al uso, ¿qué vamos a ver?

Es una especie de experiencia para el público. Los espectadores van a ver una función y de repente entran tres tíos patéticos para secuestrar al actor y a todo el público, a todo el teatro. A lo largo del secuestro, conocemos la historia de estos tres tipos, de quiénes son, qué hacen ahí y qué es lo que quieren. Según pasa el tiempo les va saliendo todo cada vez peor, y se suceden un montón de situaciones muy absurdas pero graciosas, con un humor muy negro. También hay una visión crítica de la sociedad, hacia todo lo relacionado con las redes, con la posición social, etc. Es una obra muy divertida, con un ritmo ágil y muy loco, y es un texto muy bueno. Estuvo varias temporadas en Buenos Aires, en Caracas, Montevideo, y en Madrid hace unos años. De hecho, cuando se estrenó en Argentina, se llevó el premio ACE a la mejor comedia compitiendo con Les Luthiers.

¿Y cuál crees que es el secreto de su éxito?

Que es una obra que está muy bien escrita, que es muy divertida, y que el público no deja de ser partícipe en ningún momento. Yo recuerdo esta función, fui a verla hace 10 años cuando se llevó a cabo también en el Teatro Alfil, y como público estás todo el tiempo pendiente porque eres parte de la función, tú eres el secuestrado, los actores interactúan con el espectador. El texto es muy rápido y muy ágil, a la gente le gusta mucho.

Supongo que el público no tiene nada que temer, a pesar de ser tomados como rehenes.

No (risas), no se les hace nada. De hecho, estos tipos no pueden hacer daño a nadie, porque son muy inútiles.

¿El espectáculo hace participar mucho al espectador?

Sí, se utiliza mucho al público. Ellos son partícipes, y todo lo que hagan se integra en la función. No hay cuarta pared. Sí que hay una historia que contar pero todo pasa ahí. En ese sentido se rompe la cuarta pared y se integra a los espectadores, y se juega con lo que todo lo que ellos nos dan.

Tú llevas un revólver en la mano, así que eres uno de los secuestradores.

Sí, somos tres hermanos.

Háblanos de tu personaje.

Es el hermano pequeño, aunque se cree que es el mayor. Tiene muchos aires de grandeza, está loco, es el más tarado de los tres. Es el hermano pequeño, pero se cree que es el mayor y el mejor, es una especie de megalómano taradísimo que tiene un plan maestro. Detrás de toda esta movida de secuestrar un teatro, tiene un plan maestro con el que quiere controlar el mundo.

¿Y qué consejo le darías a tu personaje?

No hagas nada (risas). No pienses, ni digas, ni hagas nada (risas).

El año pasado actuaste en la obra de El secuestro, en la que también hacías de secuestrador. ¿Esa experiencia previa te sirve a la hora de preparar el papel?

Y en Burundanga también, con éste son tres secuestros. Sí me puede servir la experiencia, aunque los personajes son totalmente diferentes. Este personaje de BangBang es el más tarado de todos los que he hecho en mi vida. Pero sí que es verdad que en cuanto a la dinámica del secuestro, si de repente se dan mal las cosas, ya sé cómo se hacen.

Cuando te ofrecieron este proyecto, ¿qué pensaste?

Estoy muy agradecido, porque vi la obra hace 10 años y me encantó, y cuando me dijeron que la iban a volver a hacer y querían contar conmigo, flipé, porque me gustó muchísimo la función en su momento. Y ahora en los ensayos lo estamos pasando genial, es una obra muy divertida de hacer.

Leo Rivera, Diego Molero y Raúl Cano, en la parte superior; y abajo, desde la izquierda, Ramón Merlo y Martín Gervasoni.

¿Por qué no debemos perdernos BangBang?

Porque de verdad que es una función distinta. Desde el principio el papel que juega el público es diferente al de otras funciones, porque tú eres parte de la función, y porque el texto es buenísimo, es muy divertido y la gente va a estar todo el rato riéndose. Es un descojone desde el principio hasta el final.

¿Estás trabajando en algún otro proyecto?

También estoy en la serie de Centro Médico.

Has hecho televisión, cine, musical, teatro… ¿en qué disciplina te sientes más cómodo?

En el teatro, es lo que más me gusta. Tiene algo de magia, es siempre diferente.  Es lo que nunca podría dejar de hacer, lo que más satisfacciones me da, donde mejor me encuentro y lo que más disfruto.

Y en cuanto a géneros, ¿sería la comedia?

El género me da un poco igual, siempre que el texto sea bueno. Pero en cuanto a formatos, sí que es verdad que si me dicen que no voy a volver a hacer ninguna serie, digo: vale no pasa nada. Pero si me dicen que no voy a volver a hacer teatro nunca más, cerraré el chiringuito y me dedicaré a otra cosa. Seguro.

¿Cómo es Leo Rivera? ¿Te gusta hacer reír?

Yo soy bastante payaso en mi vida cotidiana. Soy más payaso que dramático.

¿Hay algún proyecto que te gustaría conseguir, que no hayas hecho hasta ahora?

Me gustaría hacer alguna producción mía, con mi texto y bajo mi dirección, algo propio. Más allá de hacer el texto de otro, o que te lo dirija alguien. Quizás mi objetivo o mi sueño sería llegar a crear algo mío.

 

 

 

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