El testimonio inédito de "Jardiel en la checa", editado por el Centro Dramático Nacional

Por Horacio Otheguy Riveira

Ramón Paso escribe “Jardiel en la checa”, una función insólita que, de momento, sólo se presentó como lectura dramatizada, dirigida por el autor, el lunes 23 de enero en el Teatro María Guerrero a las 20 horas con entrada libre, y poco después salió a la venta en la Colección Autores en el Centro, del Centro Dramático Nacional (CDN).

En el María Guerrero se representa con gran éxito Jardiel, un escritor de ida y vuelta, con la asesoría literaria de Ramón Paso para una adaptación y dirección de Ernesto Caballero (hasta el 12 de febrero 2017). Conjunción de talentos para honrar a uno de los mayores escritores españoles del siglo XX, que murió a los 52 años con una certeza que dejó escrita como epitafio:

 

 

Un hombre que quiere ser independiente en medio de una guerra civil. Que quiere ser fiel a sí mismo en un momento dramático en el que se juega la existencia de un gobierno progresista frente a una dictadura fascista. El dolor y la angustia, el miedo ante lo que pueda suceder, la intensidad de un drama nunca escrito por un genial escritor que transformó las tragedias en comedias hilarantes.

En el Madrid republicano es detenido en medio de la noche e interrogado por un “comandante panadero” del lado de quienes además de defenderse de un golpe de estado quieren hacer una revolución socialista. No es cualquier hombre, es alguien raro que vive de escribir obras de teatro.

Miedo, titubeos, violencia, camaradería. Por única vez se presenta una lectura dramatizada sobre hechos reales escrita y dirigida por Ramón Paso, bisnieto de Enrique Jardiel Poncela, un tipo de extraordinario talento en tiempos difíciles. En el Teatro María Guerrero única función de teatro leído el 23 de enero con Juan Carlos Talavera como Jardiel, y Carlos Seguí como su peculiar acosador.

 

De izquierda a derecha: Juan Carlos Talavera, Ramón Paso, Carlos Seguí en el primer ensayo de la obra.

 
Jardiel en la checa es un texto teatral inspirado en la experiencia real que vivió Enrique Jardiel Poncela el 16 de agosto del 36 en una checa en Madrid, cuando fue detenido en su casa de madrugada, donde vivía con su compañera y su hija.
(…)

Jardiel: ¿Yo… yo tengo que tener miedo?
Miguel.  Todos deberíamos tenerlo. Las noticias que llegan del Sur… (Pausa) Usted tiene amigos, colegas, falangistas.
Jardiel.  ¿Por qué estoy aquí?
Miguel. Porque le han denunciado, señor Jardiel. ¿Seguro que no quiere fumar?
Jardiel. ¿Quién?
Miguel. Eso no viene al caso.
Jardiel.  ¿De qué se me acusa? Tengo derecho a saber de qué se me acusa.
Miguel. (Mirando los papeles) Usted ha ocultado en su casa a un conocido falangista, a un quintacolumnista, señor Jardiel. Ha ocultado en su casa a un hombre que trabaja para derrocar la República. Rafael Salazar Alonso.
Jardiel. No he hablado una palabra con él en mi vida.
Miguel. ¿Está seguro?
Jardiel. Completamente.
Miguel. Esa sola acusación de por sí basta para que usted se vea ante un tribunal, ¡ante un tribunal, señor Jardiel!, juzgado por traición.
Jardiel. ¿Hay más?
Miguel. ¿Más?
Jardiel. Denuncias.
Miguel. Se le acusa de falangista, señor Jardiel. Y ya sabe lo que eso significa.
Jardiel. (Titubeante) Yo no soy fascista.
Miguel. Tiene muchos amigos que lo son.
Jardiel. ¿Puedo sentarme?
Miguel. Tiene muchos amigos que sí son fascistas.
Jardiel. ¡Soy autor teatral! Trato con mucha gente distinta. Ya se lo he dicho. Usted me ha preguntado y yo le he dicho…


 

Un encuentro teatral con mucha acción, y envolvente inquietud, protagonizado por dos hombres en medio de situaciones que no han elegido vivir, en un país en guerra. El autor afina sus intenciones en una breve entrevista en vísperas de la lectura de la obra. Y momentos antes de recibir el volumen editado por el Centro Dramático Nacional (Colección Autores en el Centro). En venta en los vestíbulos de los Teatros Valle Inclán y María Guerrero en horarios de representación, y en el Servicio de Publicaciones del Ministerio de Cultura.

¿Se puede pensar en serio que el bisnieto de Jardiel puede retratarle sin terminar cayendo en una visión demasiado amable del personaje?

 En Jardiel en la checa yo no hablo de mi bisabuelo, al que no conocí en persona, por cierto, sino de un escritor al que admiro profundamente y con el que comparto el amor por la risa y un poquito de ADN. En esta obra Jardiel no es un héroe, ni siquiera es un ganador. Yo me he esforzado en mostrar a una persona llena de dudas, de miedos y de contradicciones. Mi Jardiel ante todo es un hombre, un hombre pequeño en mitad de una guerra. Trabajo mejor con las paradojas del hombre que con la sombra del escritor. Por eso mismo, uno de los objetivos de la obra ha sido crear una lucha dialéctica entre dos hombres inteligentes –Jardiel y su interrogador– que se tienen miedo, que se equivocan y que, a veces, se comprenden.

 Teniendo como base que esta obra trata el encierro de Jardiel en una checa, ¿se trata de una obra contra la izquierda del 36?

Ése ha sido uno de mis objetivos más ambiciosos. Partimos de la base de que hubo un golpe de estado perpetrado por unos traidores, y que había un gobierno republicano y legítimo. Tras esa realidad objetiva, sucede que a Jardiel le metieron en una checa partiendo de una serie de denuncias anónimas, lo cual fue una barbaridad. En la obra se habla de muchos errores que cometió la izquierda y también de muchos errores que cometió la derecha. No es una obra de bandos. Ahora mismo no puede haber bandos respecto a la Guerra Civil. Tendría que haber un solo bando: el de los demócratas que condenan el golpe. Lo cual no quiera decir que no se pueda denunciar una detención ilegal.

Teniendo en cuenta lo que se sabe de Enrique Jardiel Poncela, ¿se trataba de un hombre de derechas?

 Jardiel no fue lo suficientemente de derechas como para que le respetase la derecha, ni lo suficientemente de izquierdas como para que la izquierda le respetase. Hablar de la ideología concreta de un señor durante una dictadura es una mamarrachada. Para saber lo que opinaba Jardiel hay que irse a La tournée de Dios. Y ahí deja claro que derechas e izquierdas le gustan tanto como las desprecia. Jardiel fue un ecléctico. La realidad es que le prohibieron La tournée de Dios tanto en la República como en la Dictadura. Tenía conductas de izquierdas en su forma de vivir, en su acción, y de derechas en su forma de pensar. No lo sé. No sé qué era. Y no se le puede preguntar. Está muerto.

Miguel. Es usted quintacolumnista?
Jardiel. ¡Qué tontería!
Miguel. ¿Lo es?
Jardiel. No sé ni lo que quiere decir.
Miguel. Le he hecho una pregunta.
Jardiel. No, no lo soy. Ni eso, ni fascista, ni comunista, ni monárquico, ni anarquista, ni socialista, ni nada. Yo no soy nada. Nada. Sólo soy un idiota. Nada más. No he hablado con Rafael Salazar Alonso y no le he escondido en mi casa.
Miguel. Su padre es socialista.
Jardiel. Mi padre es un excéntrico.


 
 

En la actualidad, Ramón Paso mantiene en cartel una función también insólita, de gran riqueza dramática protagonizada sólo por mujeres, habituales de su compañía PasoAzorín: Terror y Ceniza (de la Iglesia Católica en la Guerra Civil) —tercera pieza en torno a la guerra civil: Matadero 36/39 y El mono azul fueron las anteriores—, en abril se estrena en el Teatro Fernán Gómez, una versión de otro Jardiel, que pasó fugazmente por el Teatro Lara: Usted tiene ojos de mujer fatal… en la radio. A su vez, repite como asesor literario y ayudante de dirección de Ernesto Caballero en La autora de las Meninas, en fase de producción.

Ramón Paso, bisnieto de Jardiel Poncela y nieto de Alfonso Paso, es un autor prolífico, un hombre de teatro plenamente integrado en una actividad intensa desde hace muchos años, con varias obras en el cajón que irán estrenándose en los próximos años, además de las creaciones del pasado reciente que reclaman con justicia una reposición, como por ejemplo: El síndrome de los agujeros negros, que estuvo en la Nao 8 desde septiembre a diciembre 2016.


 
Edición del texto por el Centro Dramático Nacional (Colección Autores en el Centro). Precio: 10 euros, en venta en los vestíbulos de los Teatros Valle Inclán y María Guerrero en horarios de representación, y en el Servicio de Publicaciones del Ministerio de Cultura.
 
 
 
 
 

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