Pablo Razuk nuevamente en Madrid: el teatro como vocación social y poética

Por Horacio Otheguy Riveira

Un actor en busca del último Lorca, un cura obrero asesinado en tiempos revueltos. Se trata de hechos históricos convertidos en ficciones que rabian contra injusticias endémicas. Siempre alejado de la energía mitinera, es un teatro comprometido ideológicamente, a través de una estética que profundiza en diversos lenguajes de interpretación. A cada pieza un estilo y en todas partes la dinámica de Pablo Razuk, un hombre de teatro argentino que viene a España en su quinta gira con Korinthio Teatro Producciones. Tras la exitosa presentación de las  obras Padre Carlos, el rey pescador; “El Sigilo”; Severino, la otra historia, y Ay, Camila, ahora nos entrega una singular manera de ver a García Lorca: El camino de la fuente.

Los días 1, 2 y 3 de noviembre, dos obras de teatro de gran valor sociopolítico se presentarán en el Teatro de la Escuela de Clara Méndez Leite. El ya clásico, Padre Carlos, el rey pescador, y El camino de la fuente, ya estrenada durante cuatro días en El Umbral de Primavera, última función el sábado 26 de octubre a las 22,30 horas.

PADRE CARLOS, EL REY PESCADOR

Una obra clave en la trayectoria del actor en torno a la figura de Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe un hijo de la burguesía argentina que nace en 1930, el año del golpe de estado del General Uriburu. Sacerdote por vocación, fiel a los ideales de su familia y a la Iglesia, se considera antiperonista hasta que entra en contradicción con todo su pasado a partir del bombardeo de la Plaza de Mayo en el Buenos Aires de 1955, donde murieron más de 300 civiles que se manifestaban a favor de su líder político Juan Domingo Perón. Un ataque criminal de fuerzas militares para forzar la dimisión o captura del presidente, quien logra salir del país.

El Padre Mugica se convierte en el Padre Carlos para millares de obreros. Con el hábito correspondiente atiende parroquia y sirve misas; en mangas de camisa es uno más. Tras los avances de grupos paramilitares de los años 70, en busca y captura de gente de izquierdas o meramente progresistas, es asesinado en 1974 por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), organización que prepara el ambiente de lo que será la sangrienta dictadura de 1976-1983 con miles de muertos y desaparecidos, iniciada por el General Jorge Rafael Videla, fallecido en la cárcel a los 87 años.

En la actualidad, las llamadas Villas Miseria han ido creciendo en la Argentina de las poderosas multinacionales y la creciente pobreza empeorada por la invasión del narcotráfico (hoy ya cuenta con 250 mil habitantes). Los despachos de los curas que trabajan allí, hombro con hombro con la gente, tienen retratos del Padre Carlos, el valiente sacerdote vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, despreciados por el papa polaco, aún hoy sin el respaldo de la Iglesia institucional y por tanto del Vaticano.

Valga esta introducción para mejor ubicar la proeza de la representación de Razuk con un monólogo vibrante que se estructura desde el momento en que, dando misa, es sorprendido por un grupo de sicarios. Ese instante es apertura y cierre circunstancial que le sirve al personaje y, lógicamente, al actor para reconstruir hechos fundamentales de su vida con una dinámica de teatro que huye del tono discursivo como de la peste, y que se expande con emotiva pasión, permitiéndose momentos de interesante distanciamiento. Es la historia de una toma de conciencia y un compromiso eminentemente cristiano, por parte de un hombre que nunca evade sus contradicciones, sino que convive con ellas como con la gente que solo cuenta con él para avanzar sin miedo al fracaso. Historia de una vida y una muerte ejemplares.

¿Padre Carlos?

Ra-ta-ta-ta-

¿Padre Carlos?

¿Alguien me llama?

Última misa. 11 de mayo de 1974. San Francisco Solano. Un compañero de la villa me espera en un auto. Dicen que vaya.

No salgas Carlos, no salgas.

No alcancé a escuchar.

¿Emboscada?

Trato de que los laberintos de la historia no se me borren…

Ahora… aquí como si estuviera sucediendo…


  • Soy el que soy.

Soy el que soy, y el que no soy. Soy el que tiene nombre y el que lo perdió.

7 de octubre de 1930. Llegué a este mundo. La dependencia ha dado el golpe. Uriburu en el gobierno. Yrigoyen es el gran derrotado. El gobierno de la democracia ha sido entregado. Había hambre lejos de mi cuna. Pero yo nací desde el rezo de mi madre. Ella me grabó el rosario en el pecho.

Es que La cabeza de un chico es como una ventana  que no te dejan abrir de golpe. Soñaba con hacerme un agujero en medio de la cabeza. La cabeza de un chico es una olla a presión.

Un chico es grande, no es un chico… Cuando seas grande cuando seas grande… Te apuran… Por eso yo nací apurado… Cuando seas grande…abogado, ingeniero, marinero, plomero, bombero, no te juntes con aquel, no te olvides nunca, recordá siempre. Yo era grande de chico. Era grande como una pelota de futbol, papá…papá…mi papá. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, ¿por qué tu nombre y no el mío? Hágase tu voluntad. ¿Tu voluntad? Papá yo quiero jugar al futbol..y quiero jugar en Racing y quiero salir campeón nacional!!l

En mi casa todos tenían su voluntad. Las niñeras hacen su voluntad. Mi padre hace su voluntad. Mi madre reza. El rezo te ata. Rezar es lo más fuerte que hay. Yo elijo treparme a un árbol, para rezar. Los arboles  rezan. […]

***

 

Nos encontramos frente a frente con un actor que está tratando de hacer una obra que el autor original no pudo terminar. Y a su vez, no ha conseguido aún encontrarle el final. Asumiendo ese riesgo el actor encara una función en la que se propone recuperar el espíritu del poeta, logrando una interpretación y un teatro tan vital como su palabra y al mismo tiempo sabe que, a medida que la obra avance, deberá procurarse un final.
Tal vez, “su” final.

En El camino de la fuente se une con mayor claridad la vocación social con la poética, dentro de un teatro eminentemente corporal, en el que la palabra parece surgir de cada movimiento, de cada golpe de respiración para rendirse en la desesperada búsqueda de un actor asumiendo a Lorca en sus momentos finales ante un texto, el de la llamada Comedia sin título, que el escritor deseaba titular La fuerza de la sangre. Con todo ello, compone una creación que profundiza y aporta al universo lorquiano nuevos puntos de vista.

 

En la búsqueda está el proceso creativo a través del trabajo de Pablo Razuk como intérprete absoluto que canta con buena voz, corre y anda entre poemas de Federico y le sigue en el carro donde va Camino de la Fuente, hacia el barranco donde habrá de ser ejecutado, asesinado por la espalda, así los hechos reales se entrelazan con la imaginación para indagar aún más profundamente en ese cuerpo vilmente eliminado, cuyos restos aún no se han encontrado. Suenan en la voz de Razuk con exquisita precisión, con severa delicadeza, versos entrañables: «Eran las cinco en punto de la tarde/ Un niño trajo la blanca sábana/ a las cinco de la tarde/ Una espuerta de cal ya prevenida/ a las cinco de la tarde./ Lo demás era muerte y sólo muerte/ a las cinco de la tarde»… Mientras busca el actor entre recuerdos, vestuario diverso, la mirada perpleja del espectador, la sonrisa amable de aquella espectadora…

Todos los elementos danzan a buen ritmo y acaba dejándonos con el mismo desasosiego de un crimen aún sin castigo, de una barbarie fascista en 1936 que, sin embargo, logró lo contrario de lo que se proponía, pues el talento personal y artístico de Federico García Lorca no ha hecho más que crecer en todos los idiomas. Esta experiencia singular del argentino Pablo Razuk se integra en la larga y fructífera producción de espectáculos en torno al poeta y dramaturgo en un país que acogió su obra con ferviente entusiasmo ya en los años 20 de la mano de Margarita Xirgu, pero también de innumerables montajes nacionales.

Un homenaje que indaga en la capacidad de sorpresa de un espectador que se sabe empapado de Lorca, y a la vez, como el propio poeta, con eterno caudal de inocencia, dispuesto a dejarse sorprender para seguir investigando con cabeza y corazón…

 

El actor en un susurro apenas audible, repite como un mantra fragmentos de este poema, mientras la gente va entrando y se va acomodando en la sala, luego intercalará algunos de estos fragmentos a lo largo de la pieza

Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
A las cinco en punto de la tarde.

1- El actor y la sangre derramada

No, no, no pienso abrir ningún telón, tampoco tenemos, ni siquiera un pedazo. Hace un tiempo ya, perdimos todo en una sucia jugada de naipes, el cuatro de copas fue poca cosa. Poca cosa es un actor, poca cosa es un barco. Mi profesor de matemáticas, luego de tratarme como un inservible, preguntó a quemarropa: ¿Qué sabe usted? Remar, contesté. Sólo sé remar y poca cosa es un barco, para éste enorme río de pasión y de sangre.

Encuentra una hoja tirada en el piso, es un poema y lee

Esta luz, este fuego que devora.

Este paisaje gris que me rodea.

Este dolor por una sola idea.

Esta angustia de cielo, mundo y hora

 

Luz acá por favor ¡Gracias! Siempre gracias…

Descubre la mesa; hay libros, papeles, plumas y un par de zapatos

Le pusieron Comedia sin título, aunque el poeta en secreto la llamó: La fuerza de la sangre… Esto lo sabía muy bien su amado amigo y compañero, Rafael Rodríguez Rapún allá en el grupo la Barraca, cuando comenzó aquel verano fatídico, interminable del 36 y empezó a teclear en la máquina esta obra que nunca pudo terminarse, por eso la dejaron, sin título y sin comedia.

Se afirma en la mesa y se dirige al público. […]

***

 

Pocos días antes de volver a su agitada Argentina, Pablo Razuk deja esta España a punto de salir del atolladero político. Nuevas elecciones en ambos países, y en Madrid, dos obras de teatro con mucha fuerza interpretadas por un solo actor:

Padre Carlos, el rey pescador. De Cristina Escofet. Dirección: José María Paolantonio. Intérprete: Pablo Razuk. Viernes 1 de noviembre, 20 horas.

El camino de la fuente. Homenaje a García Lorca. Escrita y dirigida por Sabatino Palma. Intérprete: Pablo Razuk. Sábado 2 de noviembre, 20 horas; domingo 3 de noviembre, 19 horas.

TEATRO DE LA ESCUELA PARA EL ARTE DEL ACTOR, CLARA MÉNDEZ LEITE

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