Cuestionario literario: Víctor Colden

Por Gema Nieto

Qué fácil se distingue la literatura cuando brilla. Inventario del paraíso no es sólo un libro bellísimo sobre el recuerdo de los años inocentes y los veranos de la infancia, es también un reconocimiento al sustrato del que los escritores intentamos extraer la inspiración y las historias. Porque escribir es siempre partir de cero desde una casilla de salida, en búsqueda (de nuevo) de todo lo que sigue ardiendo todavía, y esto demuestra saberlo Víctor Colden testimoniando en cada uno de los capítulos del libro que el presente, así como el futuro, sólo es posible como efecto y consecuencia del pasado. Sin memoria no hay nada. Sin memoria no somos nada.

La evocación de un tiempo casi mitológico, nunca perdido; los juegos; los escenarios de la despreocupación o de pequeñas desdichas cotidianas; los días luminosos donde cada hora era un despertar o un asombro; las sensaciones que a esa edad han sido las de todos, traspasando casi generaciones y lugares… la zarza en llamas que nos habla a cada lector en la misma lengua y con imágenes comunes se contiene en el mismo cofre del tesoro que todos seguimos guardando y vemos brillar en lo profundo. En ese mismo arcón, cada uno de nosotros conserva su propio inventario, su ristra de cuentas y recuerdos, y es como si al mencionarlos supiéramos enseguida reconocer el mismo metal precioso.

No sólo la vida de los muertos está en la memoria de los vivos, como afirmaba Cicerón. En ella se encuentran nuestros cimientos, nuestras semillas, las causas de nuestros nudos o de nuestras victorias, todo cuanto vive y arde todavía porque sigue siendo parte indestructible de lo que nos define y nos condiciona. Sólo a través de su reconocimiento nos aceptamos y crecemos, no a espaldas de los niños que fuimos y que continúan jugando en sus veranos eternos, sino fieles a su legado y a su presencia, conscientes y guardianes de nuestra primera patria, el único paraíso del que no podemos ser expulsados.

Víctor Colden presentará Inventario del paraíso (Libros Canto y Cuento, 2019), el jueves 21 de noviembre, a las 19:00h, en la Biblioteca de Málaga (Avenida Europa, 49, Málaga) junto a Gema Nieto, autora de Haz Memoria (Dos Bigotes, 2018) 

¿Cuál es su idea de felicidad perfecta?

Ver cómo se ríen mis hijos. Una tarde de diciembre paseando por Cádiz. Leer unas páginas de Cunqueiro. Subir al Ocejón muy de mañana. El olor de las dunas en Oyambre. Trabajar una frase, o un párrafo, y quedar más o menos satisfecho con el resultado. Cosas así.

¿Cuál es su gran miedo?

Que el miedo me impidiera vivir.

¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

No hay auténticas virtudes que estén sobrevaloradas, no creo. Me temo que están todas infravaloradas. Lo que está sobrevalorado son en realidad vicios, adicciones, taras, carencias…

 ¿En qué ocasiones recurre a la mentira? (en el caso que confiese mentir)

Cuando hace más verosímil la historia que esté escribiendo.

¿Se muerde la lengua antes de expresar determinadas opiniones por temor al qué dirán?

Duele si se muerde uno la lengua. Solo evito expresar mis opiniones cuando quiero ahorrarme una conversación que no me interesa.

¿Cuándo fue la última vez que tuiteó o publicó algún comentario en las redes sociales con plena libertad?

No estoy seguro de que exista la plena libertad. Somos esclavos de tantas cosas…

¿Qué es para usted la libertad?

Una (hermosa) quimera.

¿Siente que el ser una persona reconocida públicamente le resta libertad con respecto a la persona anónima?

Niego la mayor. Pero, hipotéticamente, sí, lo sentiría.

¿Hablar y expresar públicamente opiniones políticas o silenciarlas?

Hacerlo, por supuesto.

¿Activismo público o compromiso privado?

No son incompatibles, ¿no?

¿Informarse o ser informado?

No sé si se puede siempre elegir.

¿Qué es para usted y qué valor tiene la información?

En el mejor de los casos, sirve para intentar comprender algo o para la construcción compartida de significados.

La cultura, ¿cuestión de esnobismo o conocimiento transversal?

No sé si entiendo la pregunta. Me parece que es inevitable que haya personas que utilicen la cultura para intentar mejorar la imagen que los demás tienen de ellas.

¿Todo es cultura? O, mejor dicho, ¿qué no es cultura para usted?

Depende de si entendemos lo mismo por ‘cultura’. Con disculpas por la pedantería…, me temo que sigo bajo la influencia de la semiótica de la cultura de Yuri Lotman, así que sí, todo, o casi, es cultura. Otra cosa es lo que puedan aportar determinados elementos de una cultura, la calidad o la altura humana, intelectual, artística, emocional que alcancen.

 ¿Sus referentes culturales son literarios, musicales, artísticos, cinematográficos…?

Sobre todo, literarios, pero también musicales (Leonard Cohen, Paul Weller, Roddy Frame, Antonio Vega, Enrique Urquijo…).

 ¿Un autor para releer?

Tres por uno: Galdós, Azorín y Cunqueiro.

 ¿Un autor recién descubierto?

El gallego Celso Castro: sylvia, entre culebras y extraños, astillas… Sí, así, en minúsculas. Un gran contador de historias mínimas, un gran creador de personajes a través de sus voces. Inolvidables, sus singulares adolescentes.

 ¿Una película, una obra de teatro o un espectáculo recientemente visto y que no olvidará?

Lo que arde, de Oliver Laxe. Excepcional película.

La creación, ¿un arte, una pasión o un oficio que se puede aprender?

Todo ello. Si falta alguno de esos ingredientes, además de dedicación, no hay resultados garantizados. (Claro que tampoco hay garantía alguna con ellos…).

¿Todos podemos escribir un libro?

No estoy seguro. Ciñéndonos a la narrativa, hay personas que no encuentran o no “ven” historias en su vida o la de los demás, o en su imaginación. O que tendrían problemas de distinto tipo, quizá, para desarrollarlas mediante un artefacto verbal más o menos coherente. Digo todo esto sin connotación alguna de crítica o desdén. Porque pienso lo mismo de casi cualquier otra actividad: no todos podemos ser astronautas, dirigir una empresa, hacer parapente, jugar bien al póker…

 ¿Todos podemos publicar?

Responderé con una obviedad. Si pensamos en las posibilidades de la autoedición, sí, claro. Si, por el contrario, nos ceñimos a editoriales de determinadas características y criterios, entonces no, no todos podemos publicar.

¿Todos podemos ser artistas?

Me temo que no. Ni falta que hace. (Y no digo que yo lo sea, ojo).

El éxito, ¿personal o profesional?

Como dijo Leonard Cohen, el éxito es sobrevivir.

El éxito, ¿fama, dinero, reconocimiento o no necesariamente?

Depende de los objetivos de quien se lo plantee. Para mí, el éxito literario consiste en conseguir contar la historia que quería uno contar de una manera tal que satisfaga, si no por completo, al menos en grado suficiente, la propia exigencia estética. Y que luego esa historia resuene en la sensibilidad de unas cuantas personas cuyo criterio respetemos. Al margen de eso, cuantas más personas lo lean a uno, mejor, por supuesto.

¿Cuál considera que es su gran logro?

Haber conseguido cierta claridad acerca de qué quiero hacer en la vida.

 ¿Cuál es su lema?

No tengo lema, pero si tuviera que elegir uno, quizá esta frase de Guido Morselli no estaría mal: “Non c’è vita, per quanto infausta e sfortunata, dove non entri la commedia».

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