«Chicas y chicos»: Antonia Paso triunfa sobre las dificultades de un gran personaje

Por Horacio Otheguy Riveira

Dividida en 12 charlas y 11 escenas, Girls & Boys se estrenó en febrero 2018 en el Royal Court de Londres. La única actriz en escena fue entonces Carey Mulligan. El autor es Dennis Kelly, un todoterreno muy aplaudido en el polifacético mundo del espectáculo británico, teatral y cinematográfico, también músico; necesitó salir del confort en que se hallaba para hablar de los felices y duros días de una joven impulsiva, vehemente, sexualmente liberada, dulcísima y dura en el complejo arte de amar a un hombre, su trabajo, sus hijos…

«Solo hay dos personajes en esta obra: el actor y el público», dice Kelly en The Guardian. «Te arriesgas a dejar a la audiencia fuera de la obra cuando se pone difícil. Las cosas se ponen muy difíciles, y cualquiera que tenga entradas para el puro divertimento puede que no quiera seguir leyendo».

Y más adelante, añade: «Los escritores somos raros. Siempre estamos trabajando, saqueamos nuestras propias relaciones para que mucha gente pueda venir y echar un vistazo. Si tienes alguna esperanza de escribir algo bueno, lo que tienes que hacer es poner un secreto en lo que estás escribiendo. A veces unos pocos. Los secretos no tienen que ser profundos, no es como si le estuvieras diciendo a la gente que mataste a alguien cuando eras niño. Lo que estás haciendo es decir: «Esto es lo que pienso», y casi siempre es algo que no le cuentas a tus amigos, familiares o pareja. Pero lo pones en una obra de teatro para que un montón de extraños vengan y echen un vistazo. O en una serie de televisión para que lo vean un millón de personas».

La obra empezó a rondarle mientras esperaba un vuelo en el aeropuerto de Nápoles, observando a hombres y mujeres, como lo hace la protagonista no más comenzar la función:

CHARLA UNO

Conocí a mi marido en la cola para embarcar en un vuelo de EasyJet y tengo que decir que me desagradó al instante.

Esto pasó en Italia. Había estado viajando- sin una intención concreta o eso de “ver mundo”, sino más porque no sabía qué coño estaba haciendo con mi vida y no podía enfrentarme a tener que coger otro trabajo odioso al volver a casa. Así que di los quince días, cogí la paga del último mes y la fianza que me devolvieron por la casa, una nueva y reluciente tarjeta de crédito, y clavé una chincheta en un mapa del mundo, decidida a ir donde saliera, fuera París, Calcuta, Nueva York o Dubai.

Salió Soria.

La comedia se instala con facilidad. La actriz muy cerca, el ámbito creado, su variada iluminación, todo servido para que las charlas se desenvuelvan con la ligereza del comienzo. Un punto de partida vitalista en el que Antonia Paso se encuentra muy cómoda, amplio su abanico de registros, pero muy especialmente dotada para la comedia. Claro que, como dice el autor, «cuando las cosas se ponen difíciles» su talento convoca muchas otras artes para interpretar la tensión, la angustia, el terror ante conflictos inesperados. Porque no solo domina las teclas del arte escénico, sino los muchos matices de su propio sexo, su propia vida de mujer independiente mancomunada con la de un personaje que, partiendo de la alegre comedia de una existencia abierta a toda clase de vivencias espontáneas, se introduce sin querer en zonas sumamente peligrosas. Su sonrisa es luminosa, como luminosas serán las lágrimas que reprimirá más tarde y las que acabará soltando, desbordada.

Con secretos muy importantes, Chicas y chicos es una función a la que ha de asistirse con la emoción de asistir a un encuentro excepcional con una gran amiga que no dudará en contarnos todos los detalles de su vida. Al final sabremos tanto de ella como de hechos que atañen al mundo entero. Hechos muy bien documentados. La obra es inglesa, pero ha sido traducida al castellano por Javier Ortiz con mucha eficacia, adaptada a lugares y pequeños ritos nuestros. Presenta un conflicto universal:

 

Empieza a salir. Se detiene.

Hay una cosa que se me viene a la cabeza de vez en cuando: lo que dijo aquel académico loco -¿Aquel sobre el que íbamos a hacer una pieza?-Que la sociedad  – esa increíble, sorprendente, maravillosa y extraña obra surgida de la cooperación y la interacción humanas- había sido creada para los hombres. Para capacitar a los hombres, para que tengan el poder, para que los hombres manden y para que los hombres manejen He pensado mucho en eso.

Y no creo que sea verdad, ¿sabéis?

De verdad que no

No creamos la sociedad para los hombres

La creamos para pararles los pies a los hombres

Lucía Miranda dirige a Antonia Paso. Entre las dos crean la atmósfera adecuada para que confesiones íntimas y representaciones peculiares discurran con precisión, metiéndonos de lleno en las situaciones y alejándonos según convenga. Todo está resuelto como una sinfonía de voces y colores para llegar al corazón de un conflicto del que es mejor no hablar, mantener el secreto entre las mismas cuatro paredes donde transcurre la verdadera acción de la obra. La sorpresa será grande. El hallazgo interpretativo más aún.

 

Texto Dennis Kelly
Dirección Lucía Miranda
Intérprete Antonia Paso
Escenografía Anna Tusell
Ayudante de escenografía Marta Guedón
Sonido Irene Maquieira
Iluminación Pedro Yagüe
Vestuario Anna Tusell/Adolfo Domínguez
Producción Javier Ortiz
Distribución Crémilo
Ilustración predossier Alba Fernández
Diseño cartel Paula Bonet
Fotografía Alejandra Duarte
Prensa María Díaz
Una producción de El Sol de York

EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE. DEL 25 DE NOVIEMBRE AL 15 DE DICIEMBRE 2019

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