«Joker» revisitada

Por Gaspar Jover Polo.

Algunos meses después de su estreno, cabe hacerle una revisión y examinar el éxito obtenido por esta película desde una mayor distancia, e incluso ponerle algún pero si viene al caso. Es también un buen momento porque Joker ha recibido once nominaciones a los premios Óscar de la Academia.

Me pongo manos a la obra y, ya en el primer cuarto de hora, me impaciento porque me parece necesario que comience la acción, que el payaso Joker empiece ya su carrera delictiva; no vale la pena esperar pues todos sabemos que el protagonista tímido y asustadizo que encontramos al principio del film va a acabar convirtiéndose en un gran peligro, en el número uno de los peligros para la ciudad de Gotham (lo sabemos por las películas sobre Batman y por haber leído el comic donde el personaje del Joker actúa siempre como el malo y el antagonista del superhéroe). Las secuencias siguen encadenándose y todavía no entra en acción el payaso asesino; sino que la película se demora en poner encima de la mesa todos los motivos por los que Arthur, el nombre real del Joker, va teniendo cada vez peor carácter y va perdiendo los escrúpulos. Termino la primera hora y compruebo que Arthur no ha decidido todavía pasarse al bando de los fuera de la ley.

Esos motivos que van conformando el carácter negativo del protagonista componen una lista larga que empieza por la paliza que, sin venir a cuento, le proporcionan unos gamberros mientras está trabajando de hombre anuncio. Las desgracias personales le caen encima siempre así, sin razón aparente, sin que tenga culpa el protagonista, como si el destino se hubiera empecinado en machacarlo por puro capricho. Después de la paliza viene la pérdida del empleo por razones claramente injustificadas y, a continuación, la traición de su presentador de televisión favorito, y también la traición de uno de sus compañeros de trabajo y la pérdida de la asistencia social a consecuencia de los recortes presupuestarios, y a esto se suman los malos tratos que ha recibido en su infancia y, sobre todo, las mentiras de su madre, a la que Arthur quería como a nadie en el mundo antes de averiguar toda la verdad. Y todas estas desgracias caen en cadena sobre un hombre que, además, acaba de salir del hospital psiquiátrico y que, en consecuencia, se encuentra en proceso de adaptación a la vida corriente. La lista de desgracias que se narran es tan larga que la primera acción criminal del Joker no se produce hasta el último cuarto de la película, de una película de más de dos horas de duración. Y luego hay que esperar todavía un rato para que lo veamos cometer sus principales fechorías.

A Joker podemos ponerle, tal vez, el pero de que se demora demasiado en la explicación de por qué Arthur se vuelve un ser insociable, que se extiende hasta tal punto en la explicación del caso, que la película se convierte en una película prólogo, en el prólogo de los sangrientos delitos que comete en el último cuarto de hora. Y también se le puede poner el pero de que mantiene un único foco de interés durante todo el metraje, de que se centra casi exclusivamente en las desgracias que de forma sucesiva aquejan al personaje protagonista. Le gastan tantas puntadas al pobre muchacho que, desde el principio, está claro que tiene que convertirse en el más terrible de los delincuentes.

Son minutos y minutos dedicados a la contemplación del personaje, de sus caras, de sus bailes, de sus risas y, por muy atractiva que nos parezca la interpretación de Joaquin Phoenix, resultan demasiados minutos de preparativos. Hay tal vez un exceso de explicación, lo que en mi opinión distingue, hablando en términos generales, al cine de Hollywood del cine Europeo. Es como si la industria de aquella parte del globo, en general, no considerara al espectador medio suficientemente preparado para entender las cosas a la primera intentona y se viera obligada, por tanto, a insistir en la explicación de las claves.

A parte de esto, hay que reconocer que Joker contiene, como no podía ser de otra manera, la mayoría de los aciertos que la crítica ha destacado desde el día de su estreno. Es cierto que llama la atención la radical denuncia de un sistema capitalista que puede llevarnos al caos.

2 comentarios sobre “«Joker» revisitada

  • el 5 abril, 2020 a las 10:46 am
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    yo creo que no vi la misma peli¡¡te entra o no,desde los primeros minutos la sobreactuación de Phoenix exacerbada por la música,a mí me atrapó y me emociono,y sí,reconozco que a partir de ahí disfrute de un gran film y empatice con la psicopatia del personaje,la justifiqué incluso inmerso en su drama personal,aderezado del contexto social que lo envuelve¡¡una grata sorpresa¡¡un film de y para Oscar y como pocas veces merecido¡¡
    Desde cisne negro para mi gusto¡¡

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  • el 13 abril, 2020 a las 7:45 pm
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    Gracias por el comentario, Sofía.

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