Belén Rueda es una «Penélope» leal a sí misma, escrita y dirigida por Magüi Mira

Por Horacio Otheguy Riveira

Magüi Mira, actriz, escritora, directora, es un hermoso animal de teatro que se enfrenta una y otra vez a empresas difíciles, muy complejas, se compromete a fondo desde que bosqueja la posibilidad de montarla. Participa activamente en todos los enmarañados aspectos del teatro que el público siempre desconoce. Rodeada de grandes profesionales, es jefa rigurosa y cómplice emocionada de los responsables del vestuario, la escenografía, la iluminación, la música… y desde luego los intérpretes a quienes exige y mima a partes iguales porque es la primera en el altísimo nivel requerido. Si se la encuentra entre ensayos, su voz susurra «tengo miedo» o un «estoy asustada» entre risas suaves. Del profundo temor a despeñarse en su más difícil todavía brota un coraje sustancial, una mirada siempre original, que trasciende todo lo conocido.

La originalidad de cada espectáculo de Magüi Mira radica en la disolución del temor a equivocarse para consolidar un camino diferente. Original en el planteamiento porque brota del fondo de sus entrañas: ese lugar donde se funde la capacidad de trabajo con el análisis intelectual y el amplio conocimiento del arte teatral. Mirada nueva, profundamente armónica. Una búsqueda incesante con encuentros altamente premiados como esta Penélope en una nueva aparición en Mérida (admirables Amazonas, en 2018), pero con el debut de una actriz poco frecuente en los teatros, excelente siempre, Belén Rueda. Entre ambas, un texto potente que las une con la fortaleza propia de una gran amistad, la del trabajo bien hecho, que deja sin aliento ante el saludo final coronado por miles de personas que aplauden de pie, igualmente emocionadas.

En escena, la trágica, pero no por eso menos liberadora, revelación de una mujer entera que lucha con hábiles manos por una lealtad consigo misma en un mundo inclemente, que exige sumisión a la mujer o ruptura total con lo establecido.

El texto de Magüi Mira —con la colaboración en dramaturgia del maestro Emilio Hernández— presenta un marco clásico con un lenguaje de rica acción dramática y profunda poética. Un texto que se desliza en la bellísima vocalización de sus intérpretes que se sujetan a un coreográfico modo de andar por la dolorosa densidad de quienes se enfrentan a su destino en cuerpo y alma. Un texto clásico en manos de un magisterio escénico de aquí y ahora.

«Homero la calificó como la más inteligente de las mujeres. Y Penélope sigue atravesando el tiempo como una flecha veloz atraviesa el aire. Está aquí con nosotros en pleno siglo XXI. Ha vivido en la imaginación colectiva como una metáfora de la sumisión femenina. Hoy renace plena y poderosa como una heroína contemporánea que busca en la resistencia su espacio y su identidad. Dieciocho actores y actrices sobre las piedras de Mérida contarán la mágica historia de una Penélope que quiere echarse a la mar. Una Penélope que quiere navegar en las aguas de los mares, serenos… o enfurecidos». Magüi Mira

 

Desde 1899, helenistas como Samuel Butler en «La Autora de la Odisea», Robert Graves en «La Hija de Homero», y muchos otros, afirman que la Odisea pudo no ser escrita por Homero, sino por una mujer: Nausicaa, princesa de Feacia.

 

Muriel Sánchez, Nausicaa: «Adiós. Hoy escribo mi última página. Y la escribo fugaz en el agua, sin más que mi cuerpo vestido de mar. Adiós. Me despido de ese hostil camino. Jamás cederé ante un destino que corta mis alas y mi voluntad».
Jesús Noguero, autoritario Ulises. Belén Rueda, ¿Sumisa Penélope?
Euriclea defiende los intereses de Penélope. Belén Rueda fascinada ante el talento de María Galiana.

EURICLEA
He visto que amparada por la noche destejes el sudario que preparas para Ulises…Mi corazón me
dice que el tuyo, mi Reina, es grande y limpio. Que es más fuerte y noble que el de mujer alguna que
haya podido yo conocer en mi larga vida. Que no cederás a las fuerzas del mal. Cuídate Penélope.
Estás entrando en el pozo de la mentira.
PENÉLOPE
Hablas bien, Euriclea. Quizá sea mi cobardía y no mi valor lo que me lleva a engañar a esos hombres
que me acosan. No voy a entregarme a cambio de una protección que nunca he querido. Resisto.
Espero…
EURICLEA
Veinte años… Tu lealtad a Ulises es sobrehumana.
PENÉLOPE
Estoy hablando de mi lealtad a Penélope.

 

Cuenta la leyenda que en el confín de los tiempos, el rey de Esparta ordenó arrojar al mar a su hija recién nacida. Una bandada de patos salvajes la sostuvo a flote, la alimentó y la llevó a la costa. Ante semejante milagro el padre enternecido la tomó en sus brazos y la llamó Penélope, que significa “la que lleva el rostro cubierto con una tela de araña”.

Penélope creció y su padre el Rey organizó unos Juegos con un singular premio: ella.

Ulises, joven rey de Ítaca, veloz como el rayo, obtiene el trofeo. Tienen un hijo, Telémaco, y Ulises parte hacia la Guerra de Troya. Cubierta con un velo, entrega a Penélope a los Nobles de Ítaca para que cuiden de ella en su ausencia. Y así nació el mito de Penélope. Edad del Bronce. Hace unos 34 siglos. Una leyenda que corre de boca en boca y cinco siglos después aparece escrita en la Odisea.

Penélope, esposa fiel, espera años y años el regreso de Ulises. Espera y resiste. Se espera a sí misma. Intenta actuar, decidir, gobernar. Pero su propio hijo Telémaco le prohíbe la palabra en cualquier espacio público. Estamos ante el primer momento documentado, en la Odisea de Homero, en el que un hombre silencia a una mujer.

Penélope resiste, alimentada por el cariño y la sabiduría del aya Euriclea. Resiste el correctivo de su hijo y el brutal acoso de los Nobles que invaden su palacio. Llegan de las vecinas islas griegas. Se dice que eran más de trescientos los que querían su lecho y el gobierno de Ítaca.

Pero ella construye una hábil estrategia. Promete esposarse con uno de ellos cuando acabe de tejer la mortaja de Ulises. Teje en el día y desteje en la noche. Teje su propia vida, y se adueña de su destino. Se permite la libertad de crear y también de destruir.

Homero la calificó como la más inteligente de las mujeres. Y Penélope sigue atravesando el tiempo como una flecha veloz atraviesa el aire. Está aquí con nosotros en pleno siglo XXI.

Ha vivido en la imaginación colectiva como una metáfora de la sumisión femenina. Hoy renace plena y poderosa como una heroína contemporánea que busca en la resistencia su espacio y su identidad.

18 actores y actrices sobre las piedras de Mérida contarán la mágica historia de una Penélope que quiere echarse a la mar. Una Penélope que quiere navegar en las aguas de los mares, serenos… o enfurecidos. Magüi Mira 

 

Reparto: Belén Rueda, María Galiana, Jesús Noguero, Maxi Iglesias, Pedro Almagro, Muriel Sánchez, Antonio Sansano, Alberto Gómez Taboada, Alfredo Noval

Coro: Javier Reche Garay, Pepe Mira, David Manzano, Manuel Prieto, Ulises Gamero, Benjamín Lozano, Nacho Pérez, José Calero, Juanan Gómez, Iván Cerezo

Diseño de escenografía: Curt Allen Wilmer, Estudio deDos aaee y Leticia Gañán
Ayudante de escenografía: Laura Ordás
Música original: David San José Cuesta
Diseño de iluminación: José Manuel Guerra
Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos
Diseño de maquillaje y peluquería: Roberto Siguero
Ayudante de dirección: Daniel de Vicente
Coreografía: María Mesas
Dramaturgia: Emilio Hernández
Texto y dirección: Magüi Mira

Una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Pentación Espectáculos

DEL 19 AL 24 DE AGOSTO DE 2020

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