Los días contados de «Rita» con el ángel de Carlos Hipólito y Mapi Sagaseta

Por Horacio Otheguy Riveira

Paneles que se desplazan, a ratos transparentes, una mesa es una cama, una bombilla amarilla da algo más que un poco de luz… Entretanto, el ángel de Carlos Hipólito y Mapi Sagaseta nos convence de que se trata de los dos únicos hijos de un matrimonio desparejo cuya madre está quedando con la piel traslúcida, mecida por sus mejores y peores recuerdos. Es el amor por la vida que se va y la dulce energía de la vida que, de momento, se queda entre ellos, una hermandad que el público comprende y con la que se emociona en un cálido descubrimiento que acaba aplaudiéndose con ganas.

 

Un compromiso con hechos consumados frente a la palabra más polémica de los últimos tiempos en España, Eutanasia, rodeada además de miles de inesperados fallecimientos a causa de una pandemia como hacía siglos no se daba. Bajo un lema quizás chirriante, sensacionalista en apariencia, se erige una función de gran interés: “¿Matarías a alguien a quien quieres?”. Tras esta figura dramática que nos convierte en asesinos, destaca la firme voluntad de impedir el sufrimiento cuando ya ningún paliativo es suficiente.

Los personajes dolientes son dos, una anciana con Alzheimer avanzado y una pequeña mascota. Una mujer y una perra con el mismo nombre, homenaje a ambas por parte del hijo de la primera y amo del animal. Dos seres cargados de historia con supervivientes saturados de inquietudes. En el proceso de paulatino deterioro, surgen los recuerdos del pasado familiar y los actuales temores de llegar a sufrir él mismo la enfermedad, al tiempo que padece  una soledad de divorciado que se aferra a la vida con una hija adolescente y, sobre todo, su hermana, también en crisis sentimental.

Hermandad, lucha por la vida en dos seres que se hacen querer en escena, y dos poderosos personajes ausentes que son el eje de la obra, y que bien integran el numeroso listado de obras con esa característica (1), pues todo el caudal dramático de la comedia existe gracias a aquellos de quienes se habla una y otra vez, pero nunca vemos; los que quizás deban morir para alcanzar la paz que no pueden lograr en vida.

En el caso de Rita, de Marta Buchaca, sí conocemos al can, en esta versión un bichon maltés, preciosa criatura solo presente en el cartel promocional, jamás en escena.

Todo se enmarca en un ritmo ajustado de melodrama costumbrista en un entorno onírico, entre paneles de nubes grises o bellamente azuladas, desplazados por los intérpretes en un eficaz juego de teatro dentro del teatro, iluminado sutilmente con un aire de vago cabaret: tonalidades y objetos ideados por el escenógrafo Alessio Meloni con repertorio de luces, creación de Juanjo Llorens, al servicio de diálogos ágiles, divertidos, nostálgicos o naturalistas, a través de una dramaturgia aparentemente sencilla, de “obrita ligera” que guarda en su interior una gran pieza teatral por donde circulan emociones que por momentos atenazan la voz de sus actores, y desde luego la de algunos espectadores: la Eutanasia dice mucho, pero mucho más nos sugieren todas aquellas emociones que la autora desliza entre silencios, gestos, balbuceos y registros muy concretos. Tal vez la obra más ambiciosa, por compromiso emocional e ideológico de Marta Buchaca, una mujer de teatro con amplia trayectoria (Las niñas no deberían jugar al fútbol, Playoff, Losers…).

Un gran trabajo con dos fuera de serie que vienen de hacer un Macbeth fantástico, brutal tragedia que les exigió un gran esfuerzo. No más terminar su admirable interpretación de Macbeth y La mujer oscura, Carlos Hipólito y Mapi Sagaseta pasaron a encarnar a estos hermanos que sufren y ríen, aquí y ahora, y que en torno a la muerte de sus seres queridos descubren energías insospechadas, fuerzas de ensueño y vida cotidiana que impulsan una forma auténtica de relacionarse con sus propias debilidades y fortalezas.

La dirección de Lautaro Perotti está a la altura de los últimos trabajos que le aplaudí. Autor-director de obras tan valiosas como Cronología de las bestias o sobresaliente actor en Próximo, de Claudio Tolcachir. Ante Rita es un director que guía a su reparto, capaz de indagar y abrazar un texto ajeno con humildad. Ha logrado una puesta en escena muy sobria con un equipo de excelencias muchas veces demostradas.

En definitiva: muy recomendable introspección en un tema conflictivo y doloroso exhibido con la ternura y solidaridad de los mejores amigos, incorruptibles hermanos.

Marta Buchaca también ha dirigido la obra en Barcelona, ciudad natal donde ha trabajado mayoritariamente en catalán, si bien sus obras a menudo recorren territorio español en lengua castellana, además de verse en Croacia, Guatemala, Venezuela, El Salvador, Grecia, República Checa, Chipre, Estados Unidos y Canadá.

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NOTA: (1) Algunos títulos donde la acción gira alrededor de personajes de los que se habla pero nunca aparecen: De repente, el último verano y La gata sobre el tejado de zinc caliente, de T. Williams; Los huevos del avestruz, André Roussin; Raíces, Arnold Wesker; Llega un inspector, J.B. Priestley; Madrugada, Buero Vallejo; El pequeño poni, Paco Bezerra; La golondrina, Guillem Clua; Las leyes de la relatividad aplicadas a las relaciones sexuales, Ramón Paso…

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Texto: Marta Buchaca
Dirección: Lautaro Perotti
Diseño de Iluminación: Juanjo Llorens
Escenografía: Alessio Meloni
Ayudante de Dirección: David Blanco
Ayudante de Producción: Sara Brogueras
Diseño de Sonido: Diego Perezagua
Coordinación Técnica: Pilar Dios
Producción Ejecutiva: Elisa Fernández
Dirección de Producción: Miguel Cuerdo
Fotografía: Javier Naval

Coproducción de LAZONA, Producciones Teatro Infanta Isabel, LA POCKET, CARHIPS

TEATRO FERNANDO FERNÁN GÓMEZ. HASTA EL 20 DE FEBRERO 2021

TEATRO INFANTA ISABEL. DEL 4 AL 28 DE MARZO 2021

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