Teatro para leer. Todas las voces de Sarah Kane en sus Obras Completas

Por Sandra Pedraz Decker

Por fin una edición de las obras completas en castellano de Sarah Kane (Reino Unido, 1971-1999). Hasta ahora, eran muy difíciles de encontrar. Para leer alguno de sus textos, había que rebuscar en la red, donde, si tenías suerte y te hacías con alguna, la traducción dejaba mucho que desear. Sin embargo, la edición realizada en 2019 por Sandra Cendal y Marina Beloki, de la editorial Continta me tienes, está muy cuidada y hecha con mimo y buen gusto. Además, su relación calidad-precio es inmejorable.

Se trata de 448 páginas encuadernadas en tapa blanda, pero rígida, con solapas, de 13×18 cm. El tamaño es perfecto para meterlo en el bolso o mochila, la tipografía tiene un buen tamaño y la maquetación está realizada de forma que la vista no sufre. En la portada, un retrato de la autora, en colores negro, gris y amarillo; y el índice, al comienzo, lo cual, personalmente, me gusta más, porque me ayuda a hacerme una idea de lo que voy a encontrar.

La traducción corre a cargo de Eva Varela Lasheras, quien ha realizado un gran trabajo, reflejando el estilo directo y descarnado de Kane, y sabiendo respetar todos los juegos de palabras y puntuación, también característicos de la autora. Es frecuente pensar que los autores con un lenguaje barroco o enrevesado son más complicados de traducir, pero existe una gran dificultad con los textos directos, en los que cada palabra está medida al milímetro. Me ha parecido un acierto dejar el título original de cada obra, además de su traducción.

Las obras completas recogen sólo cinco obras y un guion de cortometraje, ya que la autora, que sufría una grave depresión, se suicidó antes de cumplir los treinta. Sin embargo, estas obras han tenido una gran repercusión entre el público, debido a su carácter violento y a sus imágenes explícitas, que buscan provocar una sacudida en el espectador. No deja de llamar la atención la gran influencia de Sarah Kane en la literatura teatral posterior, a pesar de que su obra sea tan reducida. Según nos explica María Eugenia Matamala en el prólogo, el objetivo de la escritora era violentar al espectador, dejarle expuesto y vulnerable al cambio, dado que ella creía firmemente en el poder transformador del teatro.

David Woods y Eloise Mignon en la producción británica de Malthouse de «Blasted», 1990. Foto: Pia Johnson

 

La primera obra que nos encontramos es Blasted (Devastados), donde Kane quiere establecer una relación entre todos los tipos de violencia, desde la más íntima hasta la violencia a gran escala. Para ello, comienza con un periodista con cáncer y una joven en un hotel, y continúa con una explosión, que da paso a una zona de guerra y a la aparición de un soldado, que entra en la habitación por la fuerza. La realidad se ve alterada con una gran sacudida, dando paso a escenas de violación, mutilación y canibalismo, que muchas veces no fueron bien acogidas por la crítica.12

La siguiente, Phaedra´s Love (El amor de Fedra), fue un encargo del Gate Theatre para versionar un clásico. La originalidad radica en que no se centra en la reina, sino en su hijastro Hipólito, a quien retrata como un ser caprichoso y vulgar, alguien apático ante la vida. La gran pasión de Fedra choca con este carácter. De nuevo, la violencia y la catástrofe están muy presentes en la obra, sin embargo, ella lo consideraba una comedia.

Beatriz Argüello en un montaje de «Psicosis» (2010).

Skin es un cortometraje de diez minutos, en el que un skinhead tiene una turbulenta relación con una chica negra; y en Cleansed (Purificados), nos presenta una sucesión de escenas en las que los protagonistas se ven transformados, de nuevo, por la violencia y el amor. Nos sitúa en un lugar que recuerda a una mezcla entre una cárcel, una universidad y un hospital, donde Tinker, una figura totalitaria, se encarga de reprimir las relaciones incestuosas y homosexuales contrarias a la norma, mediante la tortura y la agresión.

Sus obras posteriores, Crave (Ansiar) y 4.48 Psychosis (4.48 Psicosis) suponen una ruptura con las estructuras. La primera se acerca más a la poesía, ya que carece de contexto, donde las palabras fueron escogidas por su sonoridad. Se trata de una obra para ser escuchada. La última fue estrenada póstumamente. El título remite a la temida hora de la madrugada en la que la medicación deja de hacer efecto, cuando surgen los pensamientos de desesperación en un enfermo. Nos muestra la devastación ante la imposibilidad de cordura.

 

Anna Alarcón con dirección de Moisés Maicas en La psicosis de las 4:48. Estrenada en 2017 en Barcelona, estará En Teatro del Barrio, del 12 al 16 de mayo 2021.

 

Todos sus textos son un experimento permanente en cuanto a forma y lenguaje teatral. Tienen una clara intención de ir más allá y de calar en el espectador. Y, pese a que existe una gran violencia que te sacude, el mensaje del amor como redención se encuentra latente en la mayor parte de su obra. En definitiva, Continta me tienes ha realizado una gran labor para que podamos hacernos con la obra de una autora imprescindible del siglo XX. Especialmente reveladora es la última frase del libro: Por favor abre las cortinas.

 

Edvard Munch. ‘Desnudo femenino de rodillas’, 1919. Houston, Texas. Sarah Campbell Blaffer Foundation. Munch Museum.

 

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