Vuelve a editarse el sugerente trabajo de Morrison y Quitely: WE3

Portada de la segunda edición de WE3

Grant Morrison es un autor conocido y que ha sido de gran importancia en la industria del cómic estadounidense. Ha publicado obras tan influyentes como Los Invisibles y ha recibido numerosos premios por obras tales como All-Star Superman o Arkham Asylum. Además, ha escrito obras tales como Animal Man, El Asco, así como numerosos trabajos sobre La liga de la Justicia, Los Cuatro Fantásticos, el conocido Multiverso y, por supuesto, numerosos trabajos sobre Batman.

En relación al caso de Batman, su trabajo ha estado en el centro de la transformación realizada por la editorial DC en los últimos años. Además, a mi juicio, todo el trabajo de Scott Snyder está asentado en la transformación narrativa generada por él. Estamos, por lo tanto, ante uno de los grandes nombres del noveno arte estadounidense. De ahí que resulte bastante difícil no mencionar su nombre cuando se habla de este mundillo cultural.

La narrativa de Morrison tiene una serie de características que lo hacen fácilmente identificable, a la vez que un tanto confuso. En este sentido, este guionista plantea obras con un relato típicamente posmoderno, fragmentario y tendente a la ruptura en el hilo conductor de la obra. Esto creo que provoca que las personas con gustos más modernos, suelan rechazar la obra del escocés. Además, paradójicamente, las obras menos fragmentarias son las que le han supuesto mayores reconocimientos (otra cosa es el éxito comercial).

Pues bien, hoy nos acercamos a una obra que recientemente ECC ha vuelto a editar dentro de su sello DC Black Label. Hablamos de WE3. Una obra con elementos futuristas y que se asienta en elementos de la cultura cíborg. En ella se nos muestra una historia centrada en la experimentación animal y en algunas posibles consecuencias derivadas de ésta. No vamos a entrar a explicar la historia, ya que no queremos destripar nada, simplemente nos adentraremos en algunas reflexiones que Morrison pone encima de la mesa.

En primer lugar, el trabajo tiene un carácter político. En este sentido, podríamos decir, incluso, que podría entreverarse con el conocido Manifiesto cíborg de Donna Haraway. Esta filósofa estudió la manera en que la sociedad cíborg planteaba una transformación en la reflexión sobre la mujer y sobre la política. Al fin y al cabo, lo cíborg no es otra cosa que un ejercicio de cosificación de aquello que se altera. Haraway, incluso, afirma que la guerra es una “orgía”, dice ella, asentada en la codificación C3! ¿Coincidencia?

Sea como sea, lo cierto es que el planteamiento de la obra -en este sentido cibórgico- obliga al lector a tomar posición. Por ello, al ir pasando por las páginas de esta obra, nos iremos preguntando si la alteración de los protagonistas de WE3 la entendemos como un fenómeno de cosificación o no es indiferente.

En segundo lugar, la obra de Morrison y Quitely también nos condiciona también a pensar y repensar el ejercicio de poder. Al fin y al cabo, el poder no es otra cosa que una estructuración del mundo y de la sociedad. Aquellos que tienen grandes capacidades para hacer lo que deseen, tienen un nivel muy alto de responsabilidad ante los demás. El problema será, entonces, si dichos elementos éticos (es decir, la responsabilidad de los poderosos) están o no presentes.

En último lugar, hay un elemento que es, francamente, el más sugerente. La obra nos muestra que algunos de los deseos que entendemos como típicamente humanos, quizás también sean compartidos con otros organismos. En este sentido, cabe la pregunta sobre si la libertad es un fenómeno que podríamos entenderlo como transversal entre los diferentes animales o no. Cada uno tendrá su respuesta, evidentemente.

Bueno… Es posible que yo vea demasiadas cosas en las páginas de WE3. También podría ser el caso que Frank Quitely me obnubile con su genialidad y su capacidad para transmitir. Al fin y al cabo, ese dibujo nítido, albino y elegante, logra que me quede siempre un rato disfrutando su maestría. En fin… no lo sé. Desde luego, creo que es una obra sensacional y me alegro que ECC siga apostando por las obras de ambos maestros del cómic.

 

Por Juan R. Coca

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