«Tu mano en la mía», versión teatral de las cartas de Chejov y Olga Knipper

Por Horacio Otheguy Riveira

Fue un deslumbramiento que permitió seis años de intenso romance con paulatina revelación de dos caracteres con mucha diferencia de edad, pero con una común tendencia a vivir una existencia paralela: Antón Chejov, prolífico escritor de relatos breves y prudente dramaturgo, médico de profesión que abandona por mala salud, víctima de tuberculosis en tiempos de auténtica epidemia por toda Rusia. Asiste a una lectura de La gaviota en el Teatro de Arte de Moscú donde se propone dirigirla el maestro Konstantín Stanislavsky, a quien no le importa el ruidoso fracaso de la obra en San Petersburgo. Para Chejov todo se concentra en la joven Olga Knipper que asume el fascinante personaje de la atribulada adolescente Nina. Y con ella en el reparto se producirá el primer gran éxito de una obra que recorrerá los teatros del mundo en múltiples versiones.

En la edición del libro de su correspondencia se han incluido una parte de las 400 cartas que, dada la distancia que muchas veces separó a la pareja, él en Yalta para protegerse del bajo cero de Moscú, y ella trabajando sin cesar en su obras con hasta tres funciones diarias, así como de Tolstoi y Gorki, entre otros. Él viajando por Italia a lomos de su merecida fama, y ella colmada de halagos y ovaciones con una carrera formidable. Se quieren mucho, se desean, se aman… se casan en 1901 hasta que él muere en 1904.

Carol Rocamora, especialista en la obra de Chejov traducida al inglés, adapta el libro que contiene sus cartas en una serie de situaciones muy interesantes, bien aprovechadas por el director Santiago Sánchez, ya que le saca buen partido a la manera de Chejov, con actores que quedan en evidencia desde el primer momento revolviendo las cartas en un supuesto despacho de Antón, y que poco a poco nos irán entrelazando con lo que abundaron en tinta y papel los célebres personajes, ciertamente adorados a lo largo de la historia del teatro mundial. Una actriz y un actor que cuentan una historia que irán asumiendo a la vista de los espectadores.

La puesta en escena refleja algo esencial en el autor ruso; perfectamente explicado por él mismo: Lo mejor de todo es no describir el estado de ánimo de los personajes. Hay que tratar de que se desprenda de sus propias acciones. No publiques hasta que no estés seguro de que tus personajes están vivos y de que no pecas contra la realidad. 

Esta suerte de espacio anímico llega al público con la ligereza, la suavidad y el dramatismo de una pasión que bordea la tragedia que finalmente llega, la muerte del escritor con solo 44 años, víctima del mal por el que intentaron protegerle los mejores médicos de entonces.

La selección de la autora dista de ser exhaustiva y a mi entender se echan en falta otros momentos muy valiosos del libro, pero lo que se cuenta y representa adquiere la emotiva vitalidad de dos profesionales que hacen suya la atracción incondicional de los personajes, así como dejan en suspenso las sombras de un posible adulterio y deudas misteriosas de alto valor en rublos de la época… Ningún altercado con la realidad parece tener importancia. Sondean la felicidad, la dependencia emocional del veterano con su hermana, y otras aventuras y conflictos porque tanto ellos como nosotros sabemos que la enfermedad del maestro es mortal y no queda mucho tiempo por delante.

Visten con ropas de hoy, pero se van transformando en la apariencia real del tiempo histórico, y en ambos territorios Rebeca Valls enamora y José Manuel Casany se deja querer: su carisma redobla talentos para ser aquellos, tan dados a la palabra escrita cuando mucho tardaban las cartas en llegar, y sugerir lo que no llegó a decirse, todo en el espacio de un teatro del siglo XXI rememorando años que cabalgaron del XIX al comienzo del XX, periodo, por otra parte, clave para entrar en un cambio radical en la Rusia zarista (tan perdida, tan nostálgica, tan arruinada en la obra de Chejov) y en el mundo entero con la que sería la principal revolución del siglo XX iniciada en 1905 y configurada a partir de 1917.

 

Publicación de la editorial Páginas de espuma. Correspondencia completa 1899-1904.

 

INTÉRPRETES Rebeca Valls y José Manuel Casany
AUTORA Carol Rocamora
DIRECCIÓN Santiago Sánchez
DISEÑO GRÁFICO MINIM Comunicación
FOTOGRAFÍA Jordi Pla, Giuseppe Falla
PRENSA María Díaz

REDES SOCIALES Virginia Berlín
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA Dino Ibáñez
REALIZACIÓN DE ESCENOGRAFÍA Jordi Castells
DISEÑO DE ILUMINACIÓN Rafael Mojas
MÚSICA Víctor Lucas
DISEÑO DE VESTUARIO Elena S. Canales
REALIZACIÓN DE VESTUARIO Cornejo
AGENTE LITERARIO Susan Smith. MBA Literary Agents

TEATRO FERNANDO FERNÁN GÓMEZ. SALA JARDIEL PONCELA DEL 4 AL 28 DE NOVIEMBRE 2021

Teatro, correspondencia, amistades y amores

Teatro para leer: Chejov/Gorki, una amistad muy teatral

Querido mentiroso, de Jerome Kilty, estreno en Chicago, 1957, en torno a la correspondencia entre la actriz Stella Patrick Campbell y George Bernard Shaw.

Cartas de amor, A. R. Gurney, 1988, Nueva York, autoficción. (Foto izq. Julia G. Caba)

´84 Charing Cross Road, de Helen Hanff, dirección, debut teatral de Isabel Coixet, 2006. (En cine, La carta final, de David Hugh Jones, 1987.

El vals del adiós, carta de Louis Aragón dramatizada por Fernando Guillén en su despedida del teatro en 2007.

Lorca. La correspondencia personal, versión teatral y dirección de Juan Carlos Rubio, 2017. (Foto der. portada de la edición de Ediciones Antígona)

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