Teatro para leer de Paco Bezerra: «Velocidad mínima». Toda su obra más la de Teresa de Jesús

Horacio Otheguy Riveira.

Cuando deberíamos prepararnos para asistir a la puesta en escena de Muero porque no muero (La doble vida de Teresa de Jesús), con  Belén Cuesta, una serie de «accidentes» que se dicen administrativos en los Teatros del Canal hacen imposible, de momento, el acontecimiento, ya que han retirado de la temporada una producción acordada económica y artísticamente, así que no va en lo que queda de 2022 ni en 2023. Un escándalo como no se conocía desde otro similar protagonizado por otra defensora de las grandes causas católicas, ya ex presidenta de la Comunidad. Por ahora ninguna empresa ha dado un paso adelante para comprometerse a llevar a cabo la producción del monólogo al que sectores ultra ya acusan de los peores horrores habidos y por haber sobre el sacrosanto personaje que, sin embargo, ya ha sido tocado por el teatro y el cine, aunque en ningún caso con la inteligencia y sensibilidad de Bezerra, que corona de gloria al ser humano y lanza una crítica severísima a las instituciones que le han vanagloriado de manera nada mística, nada solidaria con la esencia del cristianismo, pues de lo que va la obra (que además de este volumen completo ha editado individualmente la SGAE) es de una visión humanista que recorre la existencia de una mujer cuestionada en tiempos de la Inquisición que nos llega ahora con la decidida puesta en marcha de una nueva liberación, harta de continuar físicamente despedazada sin que su voz logre abrirse camino en la profundidad de su poético discurso: un lugar menos sagrado para resultar más virulenta su capacidad de ser humano enfrentado ayer y siempre a poderes que silencian la profundidad de su legado.

Velocidad mínima. El teatro viene después, tiene un interés muy especial. Insólito en las lides teatrales que rara vez irrumpen con tanta fuerza ideológica en nuestra sociedad. Para llegar al final del libro (que sin duda también se puede empezar de atrás para delante), donde radica Muero porque no muero, como un preciado tesoro al que se da alcance tras una trayectoria de veinte años, con estrenos internacionales (traducido a una decena de idiomas), de manera que recorrer parte de su aventura adquiere una intensidad sobresaliente, que la pieza aislada no tiene.

Fue José Luis Gómez el primer director que se ocupó de un texto de Bezerra. Con Nausicaa Bonnin y el debut de Antonio de la Torre. Sucedió en La Abadía, en 2012, comienzo de un amplio recorrido internacional con puestas en escena locales.

Grooming, es una inquietante travesía por las parafilias, bajo una supuesta intriga de acoso internauta a una menor. La visión del maestro Gómez resultaba insuficiente, y la mayoría de los espectadores compraban el ejemplar que estaba a la venta en el hall del teatro. Había que complementar lo visto y oído. Por la trascendencia del asunto y la delicadísima plasmación de su trama con un epílogo brutal. El teatro de Bezerra tiene una fuerza intrínsecamente unida a las artes escénicas, si bien carece de observaciones, por eso tras su singular narrativa dramática «el teatro viene después», pues lo entrega generosamente a la creatividad de cada director (1).

Esta edición de su obra completa contiene un largo prólogo estupendamente escrito como si novelara su propia vida artística con múltiples detalles de producciones y vicisitudes que, en general, los espectadores desconocemos, atentos solo a lo que leemos o vemos en escena, desconociendo todo lo que se entreteje detrás. Un prólogo que enriquece esta edición imprescindible para conocer a fondo la dinámica ideológica y artística del autor, y que termina con un muy interesante epílogo.

En cuanto a Muero porque no muero, nunca debió ser piedra de escándalo en la España de 2022, pero ya que la arrogante actitud de los responsables institucionales así lo ha querido, bendigamos (sic) la sanción porque significa que el testimonio del escritor está muy vivo, igual que el modo con que el personaje de Teresa aterriza en la vida cotidiana que nos embadurna de vanas polémicas y una reincidencia terrible de las dos Españas con su negrísimo manto y tufo de estereotipada procesión.

Muero porque no muero, historia viva con aconteceres fundamentales y época actual para una Teresa necesitada de recomponer su cuerpo, ligando todas las partes descuartizadas. Un poderoso personaje manipulado hasta el hartazgo se presenta ahora en un trabajo muy documentado con gran parte del texto brotado de las páginas escritas por la religiosa a la que se añade la pujante imaginación del escritor.

Teresa de Jesús. Parcial del Óleo sobre tablex de Andrés Mérida (Algeciras, 1964)
María José Goyanes como Teresa en El cielo que me tienes prometido, escrita y dirigida por Ana Diosdado en 2015, poco antes de morir.

MUERO PORQUE NO MUERO. LA VIDA DOBLE DE TERESA.

EXTRACTOS.

« Una mujer de entre quince y sesenta y seis años, se dirige a un auditorio repleto de personas de ambos sexos y distintas edades.

LA NOCHE MÁS LARGA DE LA HISTORIA

Abandoné la vida en la tierra en la que vino a llamarse «La noche más larga de la historia». Había que poner en orden el tiempo de los hombres con el de los astros y, casualidad o no, el día de mi muerte fue el elegido para cambiar el calendario. Hasta ese momento, la sucesión de los días había estado regida por el almanaque impuesto por Julio César, pero, a partir de aquella noche, lo sustituyeron por el gregoriano, que es el que se utiliza en la actualidad. Debido a los ajustes que tuvieron que hacerse, los diez días posteriores a la fecha de mi defunción, hoy, no figuran en ninguna parte, se esfumaron de un plumazo; del mismo modo que, nada más fallecer, mi cuerpo también desapareció. Mi corazón se quedó en el sitio en el que dejó de latir, Alba de Tormes, pero el resto comenzó a diseminarse a lo largo y ancho del planeta a gran velocidad».

«[…] El muchacho es agradable y lo pasamos bien juntos, pero, a diferencia de las demás chicas, el matrimonio es algo que no termina de entrar en mis planes. Mi padre, un día, me pregunta por el mozo en cuestión, y mi respuesta es categórica: «Antes muerta que casada con un hombre». El pobre, al oír aquellas palabras, se escandaliza tanto que me ingresa en las Agustinas. Las Agustinas es un sitio en el que básicamente te enseñan a coser y a esperar. Pero el casamiento sigue sin atraerme y yo hago como que coso, pero me niego a esperar a nadie. Ya no soy una niña he conocido los placeres del mundo y mi único deseo es ponerme vestidos bonitos y salir a bailar. Pero monja no, por favor. ¡Monja ni muerta! Hasta que llega el momento en el que tengo que elegir y me decanto por el convento. Y lo elijo, no porque haya sentido la llamada de Dios, sino porque el matrimonio me parece una esclavitud y la sumisión que aguarda a las mujeres tras el casamiento, algo indigno y deplorable…»

«[…] La Inquisición no me condena y me deja libre. Eso sí, me tiene controlada y no para de seguirme los pasos porque sabe que en Castilla se ha empezado a contar cientos de historias sobre mí y mi sola presencia provoca irritación en la gente. Pero a mí no me importa y yo sigo a lo mío, que es fundar conventos para seguir aislando a mis mujeres de los hombres…»

«[…] Según cuenta el documental, un tal general Franco reclamó mi mano a unas monjas de Ronda, para, luego, quedársela en su poder. Al parecer la necesitaba porque estaba convencido de que la mano le ayudaría en la correcta guía y gobierno del país; llegando a tal punto de obsesión que, en todo lo que consideró importante, se la terminó llevando con él, como si fuera un talismán. Si el general se establecía en el Pardo, al Pardo que se iba de mi mano; si el general se trasladaba al Pazo de Meirás, mi mano se iba detrás; y si al general se le antojaba ir a pescar el salmón, al salmón que me iba yo. Con decirles que hasta mandó colocar un aplique en la guantera del coche para que, cuando viajaba, mi mano fuera siempre con él. Pues eso, que el general y yo, durante un tiempo, fuimos inseparables. Hasta que, un día, el general muere y mi mano se queda en la mesita de noche  que hay junto a la cama en donde descansa su cadáver. Entierran al general, trasladas, de nuevo mi mano a la ciudad de ronda, y en Ronda se queda hasta que, como les dije al inicio de nuestro encuentro, salto los muros de la Merced, me hago con ella y me la ajusto, de nuevo, a la muñeca».

Y si para llegar a encontrarme —a mí misma— tuviese que escapar de los senderos, cerrados, de mi personalidad? ¿Y si para llegar a encontrarnos —a nosotros mismos— tuviésemos que huir, lo más lejos posible, hasta perdernos por completo y desaparecer?

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(1) Algunas creaciones aplaudidas desde estas páginas:

Edipo. A través de las llamas (2021)

Las criadas (2021)

Dentro de la tierra (2020)

Fedra (2018)

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