Fuera de combate a carcajada limpia con los Sutottos, y su visión de lo «Inestable»

Horacio Otheguy Riveira.

Andrés y Gadiel son bufones sin maquillaje. Tienen el miedo en el cuerpo antes de salir a escena, van a suspender la función, pánico absoluto, pero, claro, ¿y si hay parejas que discutieron si ir o no ir y decidieron ir, van a ser responsables de un divorcio, una ruptura?

Así comienzan como clowns de subsuelo emocional:

¿Chequeaste al meter la llave en la cerradura? ¿Chequeaste a un lado y al otro a ver si ese tipo raro con abrigo largo lleno de botones te seguía y se metió con vos y ahora mismo me está esperando en el dormitorio, a mí, con esta cara de virgen que tengo, con una pistola, a punto de dispararme? ¿Chequeaste algo vos?.

A partir de ahí el subidón es grande: los dos se crecen rompiendo estereotipos que hasta hace poco tiempo eran típicos de clase media y alta argentina, situaciones de idénticas clases sociales hoy día también europeas —y ya que estamos muy españolas— prendadas de una creciente dependencia de psicólogos con terapias de todos los tonos y colores, sin faltar psiquiatras que recetan multitud de antidepresivos para cada día de la semana, cada hora, para despertar, para dormir, y para surtirse en los entremedios…

Pues todo esto y mucho más se despliega en solo 60 minutos en este espectáculo que entra en barrena de ansiedad suma, pero atravesada por compulsivas carcajadas. Aquí están, estos son: los lugares comunes de «me parece que tengo un tumor», la hipocondría como una exageración tragicómica de cualquier situación, tanto que suena el teléfono y saltan del soponcio, porque «seguro que es una mala noticia, pero mala mala mala»; las discusiones de parejas reflejadas en estos dos amigos con tendencia a recluir sus miedos en gozosas infancias de biberón y osos de peluche. Un toque de ternura melancólica y varios momentos con breves canciones interpretadas estupendamente. Y un toque de atención al escucharse una versión bullanguera, de la mexicana Lila Downs —La Reina Mixteca— en un tema que viene perfecto para esta función donde brilla el loco espíritu circense de reír de la torpeza, la tontería excesiva de adultos temerosos de todo, aunque disimulen cuando hacen la cola de la panadería; momento donde se da paso a un encantador encuentro de contrarios: el drama y la comedia, las cosquillas al dolor y el dolor mismo:

Viene la muerte echando paredesSe lleva al joven, también al viejoLa muerte viene echando parejoNo se le escapa ni un pasajero
No se escapa ni el rezanderoY ni el borracho por vinateroNi el asesino por ser matónTodos tendremos que ir al panteón
Viene la muerte echando paredesSe lleva al joven, también al viejoLa muerte viene echando parejoNo se le escapa ni un pasajero
Mueren obispos, mueren profetasMueren vicarios y confesoresYa no los curan ni los doctoresYa no les valen las ampolletas […]

 

 

Andrés Caminos y Gadiel Sztryk, dos locos de atar que nos hacen las delicias si lo que queremos reírnos de nuestras pequeñas miserias, como niños que aprovechan los días de lluvia para chapotear en todos los charcos posibles…

 

 

Autoría, dirección e interpretación: Andrés Caminos y Gadiel Sztryk

Dirección de Producción: Sutottos
Producción ejecutiva: Sutottos
Iluminación, Escenografía y Diseño de Sonido: Fernando Dopazo
Vestuario: Analía Cristina Morales
Distribución: Las Paisanas (Montse Lozano y Carmen Ávila)
Fotografía: Pablo Linietsky

  • Jueves 9 y 30 de noviembre.19:30h
  • Viernes 1 de diciembre.19:30h
  • Domingo 3 de diciembre.18h

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