“Más allá del bien y del mar (Caniculares)”, de Miguel Ángel Vázquez

Por Alberto García-Teresa.

Nutre el segundo poemario de Miguel Ángel Vázquez (Madrid, 1981) una línea más lírica e intimista que la de su predecesor, Aguacate para cuatro (La Vorágine, 2020), pero continúa atravesado por el dolor ante la desigualdad del mundo.

Más allá del bien y del mar (Caniculares) se compone de poemas generalmente breves, que aportan el apunte de una observación, una pequeña estampa o dejan el fulgor de una reflexión. El paisaje (el mar, especialmente) es el punto de inicio o de llegada de muchos de ellos. Resitúa los poemas y ofrece una perspectiva diferente para meditar sobre la sociedad y sobre las tareas del “yo” en ella.

Con frecuencia, se registra una contraposición entre el impulso de la movilización ante el estado del mundo y la felicidad de la vida sencilla con su gente cercana; entre la rabia y la serenidad, entre la indignación y la calma; entre la respiración entrecortada y una larga inspiración. La denuncia de la exclusión social y de la degradación medioambiental por la acción humana son los dos grandes ámbitos en los que se mueve la crítica de estas piezas. El amor y la fraternidad constituyen los contrapuntos y los elementos que animan y dan sentido a la resistencia y al trabajo de impugnación. El desconcierto se ubica entre ambos polos, desequilibrando la voluntad y las certezas. Ahí se asoman piezas más existenciales, vertebradas por la reflexión sobre la finitud.

Con todo, el asombro surge como salida y como clarificador de esas encrucijadas. La mirada maravillada, que recupera la inocencia, la relación humilde y el valor de la atención, se erige como actitud insurgente en la poesía de Miguel Ángel Vázquez en tanto que supone una acción disruptiva de los ritmos frenéticos y de los intercambios comerciales y jerárquicos de nuestra sociedad. La plasmación de la luz y de sus efectos, como si la perspectiva de un pintor hubiera atrapado la óptica del poeta, impulsa ese asombro y ese detenimiento en los detalles. Y nos predispone a una espera, a la escucha. Su poesía, así, convoca a un movimiento de parada, a una deserción de la velocidad y la superficialidad y reclama, entonces, otro modo más consciente de vivir en comunidad.

 

Miguel Ángel Vázquez
Más allá del bien y del mar (Caniculares)
102 páginas
Olifante, 2023

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *