Lomo tiene magnetismo

Pasquale Caprile nos adentra en el mundo lomográfico a través de los cursos de verano de El Escorial

Por Pablo Álvarez.

Nos acercamos hasta este municipio de la sierra de Madrid para encontrarnos con Pasquale Caprile, embajador de Lomo España. La Lomografía es ese movimiento fotográfico en formato analógico que te permite captar el momento con el máximo de creatividad. Nos contará sus vivencias dentro del movimiento Lomo. La charla tiene lugar en el aula donde imparte el taller mientras sus alumnos se afanan en completar el puzzle que supone el lomo mural.

-¿Cómo conociste la Lomografía?

-La Lomo cayó en mis manos hace unos 16 años. Todos los años visito una feria que se llama PhotoKina. Paseando por uno de los pasillos me encontré con una exposición, del doble de la que vamos a hacer hoy aquí. Después de un rato pude averiguar que esas Lomo estaban hechas con una LC-A. Me encargué una cámara que me llegó a los dos meses y empecé a trabajar con ella, vi que la cámara era la pera, me encantaba el efecto y la manera en qué trabajaba el fotómetro.

Pasquale Caprile. Pablo Álvarez ©

Realicé un viaje a Cuba con profesionales de todo el mundo, fue entonces cuando me di cuenta que la idea era realmente genial y que no era sólo el concepto de fotografiar sino de conocer gente, de vivir unas experiencias que no te da ninguna otra cámara. A consecuencia de un artículo que salió en El País Semanal la cámara se divulgó a lo bestia y empezamos poco a poco a vender la Lomo LC-A y a llevar el movimiento. Luego propusimos hacer aquí en España el primer congreso mundial lomográfico. Se hizo en la estación de Atocha con la colaboración de un lomógrafo que en aquel momento era director de comunicación y marketing de RENFE. Con él pudimos acceder a montar la exposición de 56 metros lineales en los jardines de la estación. Desde entonces no hemos parado.

Hemos ido abriendo embajadas. La primera en Madrid y poco después nos dimos cuenta que en Barcelona también había una comunidad bastante grande y decidimos abrir una segunda embajada allí.

Durante estos años hemos hecho cantidad de colaboraciones con empresas que nos van llamando y que nos van proponiendo ideas y proyectos (ONG’s, Durex, FIB, PSN, por mencionar algunas). Dentro de lo posible intentamos que nuestro concepto vaya unido a un trabajo social, a un trabajo que tenga que ver con la fotografía analógica.

-En comparación con el resto de analógicas, para ti, ¿Lomo tiene alma?

-La Lomo tiene un magnetismo muy especial y que es quizás lo que a la gente joven, y a la gente que lleva años en fotografía, le atrae. Tenemos lomográfos que llevan toda su vida trabajando en analógico y en digital y de repente descubren estas camaritas de Lomo y están encantados con ellas. Muchas veces digo que son como un quitapenas, un antidepresivo. El típico día que no puedes más, del ordenador, del todo digital, coges tu Diana Mini metes un carrete de 35 mm, sales a dar un paseo por tu barrio, haces el carrete, lo llevas a revelar al día siguiente, esperas dos días y pum, pasas un momento muy agradable visualizando tus fotos, despacito, disfrutándolas poco a poco. De hecho la gente joven (la generación del píxel) lo valora mucho, recuperar esta técnica de hacer fotografía con película y fotoquímica les parece alucinante.

Como fotógrafo profesional y lomógrafo, miras diferente dependiendo de qué cámara empuñes. ¿Se ha visto influenciado tu trabajo digital por tu mirada lomográfica?

-En cierta manera cuando empecé con Lomo mi trabajo publicitario era prácticamente de estudio. El trabajo publicitario te exigía un tecnicismo altísimo y el trabajo que entregabas al cliente tenía que ser perfecto. El fotógrafo de hace 10 años era mucho más técnico, mucho más preciso que lo que pueden ser los fotógrafos de esta última generación. En ese sentido la Lomo me abrió un nuevo camino. Pasé de un concepto de fotografía totalmente técnica a poder disfrutar de ella de una manera más loca, más desenfadada donde el movimiento quedaba bien y el fuera de foco estaba permitido. De hecho creo que fuimos los precursores. A día de hoy una foto fuera de foco es tan aceptada como cualquier otra. Hace 10 años en publicidad no había nadie que se atreviera a presentar a un cliente una campaña o una foto que no estuviera técnicamente bien realizada. En cierta manera la Lomo sí que ha influenciado, no sólo al propio lomógrafo, sino en general a ver las cosas en fotografía. Ahora mismo, para mí, es una herramienta más dentro de mi trabajo de estudio.

-Una de las reglas de oro de los lomógrafos es “No pienses”. Según eso cuando abandonas los parámetros técnicos es cuando aparece la creatividad.

-La técnica es totalmente paralela a la creatividad, efectivamente sin técnica puedes ser creativo pero llega un momento en que es necesario tener técnica para poder avanzar en tu creatividad.

-Según una frase de Cartier-Bresson “La fotografía es alinear la cabeza, el corazón y el ojo”. ¿Estas de acuerdo con esta frase?

-Lo que he querido transmitir en este taller es que la cámara fotográfica como tal no debe existir, lo que existe es tu memoria que es la que realmente debe ser la cámara fotográfica. Es tu cerebro quien actúa de película fotosensible dejándolo registrado para la historia.

Lo que no ve nadie el fotógrafo debe ser capaz de verlo.

Como cada año dentro de los cursos de verano de El Escorial se encuadra el taller de fotografía impartido por profesionales del medio con reconocimiento a nivel nacional e internacional. Esta año fue el turno de Pasquale Caprile fotógrafo y embajador de Lomo España.

Lomográficas. Pablo Álvarez ©


-¿Qué tal ha sido la experiencia del taller?

-La verdad que muy positiva. Estoy muy contento porque el grupo que hemos formado es muy dinámico, hay una mezcla bastante curiosa de gente y todos estamos ilusionados con la iniciativa. En general son todos muy lomógrafos y están locos por el tema analógico. Estoy muy contento la verdad.

-¿Habías impartido antes algún curso de estas características?

-Soy profesor de fotografía desde hace ya bastantes años, hago en mi estudio talleres de fotografía e imparto también cursos en otros sitios, pero la verdad es que una experiencia como esta, toda una semana dedicada a formar un equipo de 12 personas con el fin concreto de montar una exposición, es la primera vez que lo hacemos y la verdad es muy probable que intentemos repetirlo porque es muy interesante. Hemos hecho talleres de dos, tres días, también con el propósito de montar exposiciones pero no tan intenso como esta vez.

-¿Qué aspectos habéis trabajado en el taller?

-El taller como sabes son cinco días (de lunes a viernes). Empezamos el lunes haciendo una primera salida de madrugada, a las 6 de la mañana, para hacer fotos desde la Silla de Felipe II, con la Diana Fplus -hicimos pinhole al amanecer-, además estuvimos haciendo allí ciertos detalles del bosque. Después de desayunar hicimos una salida por la calle hacia la parte céntrica de El Escorial, y después de comer pude hacerme una idea del nivel que cada uno tenía. Les di una clase técnica sobre nociones generales de fotografía, que vino muy bien sobre todo para sacarle partido a la cámara en condiciones de luz un poco adversas. Y después nos fuimos a dar un paseo por la parte del monte Abantos. El martes nos fuimos a ver el Valle de los Caídos donde tuvimos la oportunidad de participar en la misa que hacen a las 11 de la mañana, la verdad que fue espectacular, el valle parece que está cerrado y entonces nos camuflamos y fuimos un poco de reporteros/espías, fue muy divertido. Hicimos muy buenas fotos del monasterio y de la Cruz de los Caídos. Por la tarde fuimos a visitar el monasterio de El Escorial y ayer (por el miércoles) mandamos todo a revelar para después visualizar todas las fotos y seleccionar las mejores, hemos dejado unas 320 fotos seleccionadas de las cuales hemos hecho 15 copias de cada una y con esas 15 copias ahora procederemos a hacer la labor de montaje de lomo-murales y mañana por la mañana (por el viernes) inauguraremos la exposición, si estamos todavía vivos, claro.

Desde Lomo España han querido poner a disposición del taller su amplia gama de cámaras (la Lomo LC-A, la Spinner, la Horizon, la Lubitel, la Supersampler, la Colorsplash) y así de satisfecho se muestra Caprile: “Hemos probado y trabajado un poco con todas y todos los alumnos han tenido la oportunidad de probarlas.”

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