[Madrid] 27 nov. Recital de María Ángeles Maeso y A. García-Teresa

Sábado 27 de noviembre
19 h.
Librería Lobo Flaco
c/ Toledo, 3
Getafe (Madrid)
[renfe: Getafe Central . metro: Alonso de Mendoza / Getafe Central]


MARÍA ÁNGELES MAESO
ALBERTO GARCÍA-TERESA

con la participación
del dúo musical Belén y Dani

MARÍA ÁNGELES MAESO (Valdanzo, Soria, 1955)
es profesora de lengua y literatura y autora de los poemarios Sin regreso (Premio Jorge Manrique, Casa de Palencia en Madrid, 1990), Trazado de la periferia (Vitruvio, 1996), El bebedor de los arroyos (Huerga & Fierro, 2000), Vamos, vemos (Premio León Felipe, CELYA, 2004), Basura mundi (Huerga & Fierro, 2008), además de la novela Perro (Huerga & Fierro, 2004) y la novela infantil Los condes del no y no (Marenostrum, 2006).

ALBERTO GARCÍA-TERESA (Madrid, 1980)
escribe crítica literaria en distintos medios y ha publicado los poemarios Hay que comerse el mundo a dentelladas (Baile del Sol, 2008) y Oxígeno en lata (Baile del Sol, 2010), además de la plaquette Las increíbles y suburbanas aventuras de la Brigada Poética (Umbrales, 2008).

PRIMAVERA NUEVAMENTE

Hora a hora el suelo se está abriendo.
Lo saben la piel del alma y la de un zapato.
Lo saben en las afueras de Madrid y en Barcelona
y aquí, cada labrador lo sabe.

Vamos, vemos que obstinadas hierbas
y nervios diminutos,
entre un corazón de roca, abren su senda
Hora a hora, un insignificante tallo
se atreve cada marzo a mirar de abajo arriba,
atraviesa el granito o el asfalto,
sortea la metralla, el peso del tractor
y el de las terribles miradas…

Simplemente asoma,
y en el aire deja su denuncia y su convocatoria.

Vamos, vemos que sucede a cada hora.

Sólo es el imperio quien desprecia cuanto ignora.
(María Ángeles Maeso)

UN ECONOMISTA

Un economista no sabe qué hacer con un arco iris.
No entiende el aleteo de una abeja,
por qué trinan escandalosamente las gaviotas,
qué guarda una camada en su madriguera.
Se inquieta ante un caracol que,
sobre una brizna empapada de rocío,
indiferente se despereza.
Ante el murmullo chispeante de un río,
ante un eclipse inundado de estrellas,
ante tu sonrisa o una mano abierta,
agita desconcertado su cabeza.
Un economista no escucha la memoria
ni atiende al compás de los latidos.
No sabe buscar tanteando en silencio la belleza
en toda palpitación dichosamente tendida
a la luz, al viento, a la alegría.

Un economista aún busca con vehemencia
con qué moneda comprar la vida.
(Alberto García-Teresa)

www.albertogarciateresa.com
http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/2007/01/mara-ngeles-maeso.html

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