Attack the block (2011) de Joe Cornish

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Por Nacho Cabana.
 

 

Cuando, en el clímax de la sobrevalorada  Super 8 (2011) de J.J. Abrams, el adolescente protagonista se dirige a la versión anabolizada de ET que el ejército estadounidense ha tenido recluida durante décadas lo hace hablándole en inglés sin dudar ni un solo momento que el bicho va a entenderle (y  en consecuencia obedecerle) como efectivamente sucede. Una muestra más (la última) del egocentrismo hollywoodiense incapaz ni siquiera de plantearse que los alienígenas elijan para comenzar su invasión (o encuentro multicultural) un país que no sea el suyo.

 

Pero… ¿qué ocurriría si los extraterrestres aparecieran en un peligroso gueto londinense en lugar de en una idílica población del medio oeste norteamericano? La respuesta es esta Attack the block (2011) que, a pesar de ser proyectada el primer día de la última edición del festival de Sitges (jornada habitualmente reservada a películas menores al estar toda la atención mediática centrada en la ceremonia de inauguración) dominó el palmarés final haciéndose con el premio especial del jurado, el premio a la mejor banda sonora, el premio del público y el premio de la crítica de forma a mi entender, digámoslo ya, completamente inmerecida.

 

Porque Attack the block (2011) es incapaz de llevar a ningún lado la interesante premisa de la que parte. O, dicho de otra forma, no es nada más que eso: un punto de partida sin desarrollo. El relato no llega a sostenerse ni como comedia, ni como película de ciencia ficción.

 

Como comedia basa su humor en dos pilares de barro: la referencialidad y la marihuana. En primer lugar no estamos ante una sucesión de situaciones escritas para que de ellas se deriven gags y diálogos (más o menos afortunados) que provoquen la risa del espectador sino que se busca ésta a partir del reconocimiento por parte de la audiencia de las referencias contenidas en los pretendidos chistes. El que se ríe lo hace porque comparte con el personaje que lo enuncia el conocimiento de determinado personaje de cómic o de videojuego, no porque el chiste en sí sea gracioso (o sólo lo es para quien comparte el mismo universo referencial del guionista). En segundo lugar abusa Cornish  de los personajes “colocados” que, en la tradición de las películas clásicas de Cheech y Chong (Como humo se va (1978) de Lou Adler, Como flotas tío (1980) de Tommy Chong) basan su comicidad en la interpretación de los hechos que da alguien que ha fumado demasiada marihuana. Y esta visión comentativa del argumento está muy lejos de las brillantes frases que Jay le da a Bob el silencioso en las películas de Kevin Smith (cineasta, por cierto, que le ganó a la cinta que nos ocupa el premio a la mejor película en el Festival de Sitges).

 

Como película de ciencia ficción de serie B Attack the block (2011) resulta igualmente limitada. Sí es cierto que en el prólogo Cornish juega a engañar al espectador con un doble giro que define perfectamente lo que pretender ser su largometraje y que tiene un primer acto que promete bastante diversión. Pero luego las situaciones se repiten, los personajes se revelan como unos goonies de extrarradio y los alienígenas no dan ni miedo ni risa, lo que acaba resultando una buena metáfora de lo que es la película. Las criaturas invasoras (para las que Cornish asegura haberse basado en los caballeros oscuros que Ralph Bakshi dibujó para su reivindicable versión animada de El señor de los anillos (1978))  no son más que manchas negras con unos dientes fosforito que revelan tanto un diseño escasamente imaginativo como una preocupante falta de presupuesto. Unos bichos más atemorizantes habrían impulsado la vertiente fantástica del relato y otras más abiertamente paródicas habrían acercado el conjunto al universo de la Troma (o a Mars attack! (1996) de Tim Burton) haciéndolo más divertido y entrañable. Pero no son ni una cosa ni la otra.

 

La presencia de Nick Frost en el reparto hace inevitable comparar Attack the block (2011) con Shaun of the dead (2004) de Edgar Wright y Paul (2011) de Gregg Mottola con las que comparte parecidos planteamientos. La primera ubicaba una resurrección zombie en un pueblo de Inglaterra y sabía sacar de ese contraste una divertida reflexión acerca del carácter británico. La segunda erraba en hacer al alienígena demasiado parecido a los personajes humanos que le acompañaban aunque  lograba buenos momentos cómicos hiperbolizando a los episódicos. Attack the block (2011) intenta el primer camino de forma literal pero es incapaz de sacar conclusión alguna mientras que, al desnudar de personalidad a los extraterrestres, no es posible más interacción con los poco interesantes caracteres humanos que el enfrentamiento violento.

 

Claro, que quizás sea yo el que esté equivocado y exista toda una generación de espectadores para los que Attack the block (2011) sea la película que recordarán con melancólica sonrisa cuando cumplan los cuarenta aunque sospecho que para entonces muchos de los chistes que contiene la película resulten antiguos cuando no directamente ininteligibles.

 

 
 
 

Attack the block (2011) se estrenó en España el pasado 7 de diciembre de 2011.

 

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