El poeta Albert Tugues se adentra en el Laberinto de Ariadna para defender la conveniencia de publicar

Por Robert Sendra.

“El día que hagamos el libro definitivo desapareceremos”, afirmó el poeta y narrador catalán Albert Tugues en el encuentro que protagonizó el pasado 16 de diciembre en el Ateneu Barcelonès junto a los autores de la Asociación El Laberinto de Ariadna coincidiendo con una semana temática sobre poesía. Esta reflexión sobre la necesidad de arriesgarse a publicar pese a que el tiempo pueda ensañarse con la evolución de unos párrafos o unos versos que el autor dio por válidos en un momento determinado, fue solamente uno de los temas que salieron a la palestra en la reunión. Los fragmentos leídos por Tugues, impregnados del universo particular que empezó a cobrar forma en 1986 con ‘Guía urbana de infancias, calles y espectros’, fueron los principales protagonistas de la jornada impregnándolo todo de su surrealismo ensoñador.  


Una pila de libros, varias decenas de oídos atentos y un espacio tan legendario como el Ateneu Barcelonès del carrer Canuda, donde las paredes y las escalinatas respiran cultura, estudio y diálogo tras más de 150 años de historia en el centre histórico de Barcelona, parecen ser el marco idóneo para conocer a un escritor a través de su literatura y de una distendida conversación. Es algo que lleva haciendo desde hace años la Asociación El Laberinto de Ariadna, un colectivo nacido en Castelldefels en el año 2001 formado por escritores inspirados por el simbolismo del poeta Salvador Espriu y que organiza presentaciones y encuentros con autores de trayectoria contrastada para conversar alrededor de su obra.

Albert Tugues, que escribe periódicamente en el blog satírico ‘Pensión Ulises’ conjuntamente con el narrador José Ángel Cilleruelo y que, por cierto, es buen amigo de la escritora francesa Valerie Tasso, pronunció en el encuentro del Ateneu Barcelonès fragmentos de la obra que acaba de publicar, ‘Cancionero de prisión’ (March, 2011). La obra confirma el camino del autor hacia la poesía contada en prosa, una ruptura de géneros literarios que, pese a todo, cuida con celo la precisión y el ritmo, lleno de silencios, repeticiones y juegos de palabras, que tan importantes son para cualquier poema. “Intento evitar la poesía escribiendo en prosa y satíricamente”, confesó, con el objetivo de alejarse de la sensación de estar hablando de él mismo. Reflexionando acerca de sus obras, entre las que se encuentran ‘El archivo del copista’ o ‘Historias breves de este mundo’, Tugues también reconoció que a menudo usa “un punto cómico para desdramatizar, crear distancia y que el lector no sufra tanto”, aunque sus cuentos poema también beben del género del terror y no dudan en jugar con las percepciones del lector exprimiendo el abanico de significados de lo absurdo. Además, la de Tugues es una literatura de sensaciones, a la que casi se le nota el sabor y el tacto, y es que, como el mismo narrador confesó, le interesa más el estado actual de sus personajes que las causas que lo han conducido a él.

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