Entrevista a Maga: “’Satie contra Godzilla’ es un puñetazo en la mesa”

 

 

Texto: María Jesús Mateo / Ter García.

Fotos: Marisol Lifante.

 

 

Sin planes ni rutas marcadas, Maga ha jugado a dejarse llevar. Y, como ocurre siempre que el azar interviene, el resultado ha sido sorprendente. Satie contra Godzilla, el quinto y último disco de la banda sevillana, es el trabajo con más nervio de su carrera, y en el que fluye un sonido más descuidado, inmediato y potente. Un cambio en el envoltorio, como ellos dicen, pero no en la esencia, ya que siguen siendo fieles a un estilo muy personal que les ha valido su fama de poetas dentro del pop español. Con letras menos abstractas y más directas, el cuarteto se aproxima ahora más a la prosa que a la lírica, aunque sin apartarse del camino de los trabajos anteriores: el que recorre la literatura, principal fuente de inspiración.

 

Esta semana, la banda pasea su último trabajo por Málaga y Sevilla, previo paso por Madrid, donde charlamos con ellos antes de su actuación en la Sala Sol. Su imagen de chavales normales se confirma desde el primer momento, cuando los encontramos en plena calle mientras ellos mismos descargan el equipo de la camioneta. Lo hacen con prisa porque un coche de policía les apremia, parado frente a ellos, con aire amenazante. Javi Vega (bajo y compositor) nos acompaña hasta el camerino de la sala, una pequeña habitación en la que no queda un milímetro de pared libre de pintadas. A los pocos minutos llega Miguel Rivera (cantante y guitarrista) con varias cervezas y, casi al final de la entrevista, se une César Díaz (teclados).

 

¿Cómo definiríais Satie contra Godzilla?

Miguel Rivera: Yo creo que es un disco inmediato, muy parco en producción. Es fruto de dos años de experiencias artísticas y personales, gratas y no tan gratas. La manera de canalizar todo eso ha sido este disco que prácticamente no tiene pistas adicionales, salvo la voz. El resto está tal cual, no ya como si fuera un concierto, sino como un ensayo.

 

Javi Vega: Es como dar un puñetazo en la mesa. Hay mucha gente a la que le sorprende pero es justamente lo que nos apetecía hacer. Suena a un sitio un poco más grande que éste -refiriéndose al camerino de la sala Sol-, tocando muy fuerte.

 

 En el anterior disco, A la hora del sol, ya hubo una evolución en las letras y ahora es vuestro sonido el que ha evolucionado, ¿por qué?

J.V.: A nadie le gusta hacer siempre lo mismo. Nosotros hacemos música y lo bueno que tiene la música es que es muy abierta, puedes hacer lo que te de la gana. Nunca nos hemos encasillado en ningún tipo de música. Hemos estado en el circuito indie, pero no hemos dicho “vamos a ser indies, vamos a peinarnos indie y a vestirnos indie”. Las canciones están ahí y el envoltorio que le demos está guay que cambie, si no yo me aburriría como una ostra, tocando lo mismo igual que cuando hace diez años tocaba Diecinueve. Yo creo que eso es antinatural para un músico.

 

M. R.: El anterior disco, A la hora del Sol, queríamos que sonara natural, que sonara mucho al aire. Con éste queríamos hacer una cosa diferente porque nos apetece y porque nos lo pasamos mejor no repitiendo fórmulas.

 

Desde 2009, habéis cambiado de componentes, discográfica… ¿se ha notado en este álbum?

M.R.: Sí, imaginate… Cambiamos de batería, cambiamos de sello, y teníamos que empezar a volver a sonar otra vez pero con otros matices. Hicimos una gira el disco pasado muy larga y, al final, claramente el grupo sonaba diferente, mucho más compacto que cuando empezamos. Eso lo queríamos aprovechar.

 

En cuanto a vuestras letras… se os ha tachado de “culturetas”, ¿que opináis del apelativo?

J.V.: No se puede negar que lo que llamó mucho la atención de Maga cuando salió el primer disco en 2001 eran las letras. Creo que es porque había un vacío importante de grupos que cantaban en castellano y encontramos una manera de expresarnos, una lírica personal, que unida a la música que hacíamos, funcionaba. A la gente le pegaba esa música con las letras pero no vamos a escribir siempre sobre “paraguas”… (dice en alusión al tema Celesta)

 

M.R.: El lenguaje va evolucionando y se desarrolla con la persona. Nosotros no nos expresamos de la misma manera ni tenemos los mismos sentimientos ni las mismas experiencias. Han pasado muchas cosas en diez años. Igual vives en un mundo menos abstracto que antes. Te fijas menos en detalles pequeños y más en cosas más importantes, más universales.

 

Sería imposible no relacionaros con Cortázar (la banda toma su nombre de un personaje de Rayuela). Ahora que vuestras letras beben menos de las metáforas, ¿hay algún autor que os haya inspirando?

J.V.: Directamente no, pero si es verdad que desde el disco anterior ha pasado un año y ocho meses,  y hemos leído a nuevos autores. Yo he descubierto a Vila-Matas, que es, junto a Bolaños, a quien  más he leído en este momento. No creo que sea una referencia explícita del disco, aunque leyendo Los detectives salvajes (de Bolaños) te vienen cosas a la cabeza.

 

M.R.: Supongo que es como cuando escuchas música y descubres grupos nuevos. Después pruebas como suena, inconscientemente.

 

Y de música, ¿qué habéis escuchado últimamente?

M.R.: En el viaje César nos ha puesto Iron Maiden, Black Country Communion y Audioslave (risas).

 

El nombre del disco expresa la combinación de delicadeza y brutalidad de El gran final, uno de los temas del álbum. ¿Podríamos aplicar esto a todo Satie contra Godzilla?

J.V.: Esa es la cosa. Fue el caballo de batalla de una canción que reunía esos dos elementos. Nos hizo gracia y además fue una especie de chiste entre nosotros. Durante la experiencia de los Cinco martes con Maga, un fan de Zaragoza se quedó con la copla y nos lo propuso como nombre del disco. Y nos dijimos: “Pues es verdad que no sólo esa canción tiene esa cualidad, sino todo el disco”.

 

El feedback con el público parece que es cada vez más importante para vosotros. ¿Cómo fue la experiencia de Cinco martes con Maga?

MR: Fue un poco estresante pero yo creo que valió la pena…

 

JV: Fue una idea que se le ocurrió a Miguel. Ya conocíamos a la gente de la plataforma 365 días de festivales y, mientras estábamos preparando el disco, pensó en contactar con la gente, a través de una webcam, cinco martes seguidos durante media hora. Fue un follón, pero estuvo bien. Nos obligó a trabajar más.

 

¿Cómo repercutió esta experiencia en el disco?

MR: A lo mejor nos orientó a la hora de ver qué temas gustaban más o menos. Eso sí, el single salió de ahí, de la buena acogida que tuvo El ruido que me persigue siempre.

 

JV: Nos propusieron también la portada del disco… Estuvo interesante.

 

Javi, Pablo y tú hacéis doblete con Sr Chinarro, ¿en qué medida influye esto en Maga?

J.V.: No creo que influya en la forma de trabajar pero sí en que estemos más unidos. Somos amigos, tenemos el productor… Y encima Pablo y yo tocamos juntos no sólo en Maga sino en otros grupos. Vamos, yo toco el bajo y me imagino con el bombo a Pablo, porque es casi el único batería con el que toco. Eso también fortalece mucho la base rítmica.

 

Y con el resto de bandas sevillanas, ¿qué relación tenéis?

J.V.: Sevilla siempre ha sido una ciudad con grupos muy interesantes. A finales de los 90 hubo un bajón y quedan supervivientes como Luque, que fue de los primeros. Ahora hay una nueva hornada de grupos y gracias a Internet se han unido. Se ha formado por ejemplo la plataforma Sevilla Sound y se han hecho cosas juntos, algo que hacía tiempo que no pasaba. Hay grupos muy buenos, mis favoritos son Las Buenas Noches, Mañana, Pinocho Detective, Fox Sister, Pony Bravo…

 

¿Tenéis pensado hacer algo con ellos?

J.V: Tomarnos cervecitas y alguna tapita (risas).

M.R.: Esas cosas tienen que surgir. Son gente del barrio, a la que vemos continuamente. Quizás salga un día alguna historia.

 

Escucha Satie contra Godzilla de Maga en Spotify

 

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