La muerte y la muerte de Jorge Amado

 

La muerte y la muerte de Jorge Amado.  Carla Guimarães. Inédito.  

 

El primer libro adulto que leí en mi vida pertenecía a una vieja colección que reposaba en la última estantería de la biblioteca de mi padre. Yo tenía solo 12 años cuando decidí subir hasta la repisa escalando el escritorio y coger un libro al azar. La novela se llamaba “Los Viejos Marineros”. Era de Jorge Amado, el autor favorito de mi padre. Al abrir el libro me encontré un cuento cuyo título me llamó inmediatamente la atención: La Muerte y La Muerte de Quincas Berro de Agua. ¿La muerte y la muerte? ¿Cómo es posible que alguien pueda morir dos veces? ¿Quincas Berro de Água? ¿Qué clase de nombre es este? Empecé a leer el relato, intrigada.

Quincas murió dos veces, quizás incluso tres. Una para su familia, cuando decidió dedicar su vida a las putas y al alcohol. Otra para el medico que firmó su atestado de defunción, después de analizar su cuerpo sin vida que yacía en la cama de un cuartucho en la zona de putas de la ciudad. Y una tercera para sus amigos de juerga, que llevaron al muerto para una ultima noche de borrachera y vieron como Quincas se tiraba al mar de Bahía y se perdía entre las olas. Quincas había tenido varias vidas, nada más justo que tener al menos dos muertes.

Leí con avidez este primer relato y a pesar de mi corta edad, estuve días pensando en Quincas y en sus aventuras. Cuando le pedí a mi padre durante la cena que me llevara a la Cuesta de la Montaña, una conocida zona de putas en Salvador, toda la familia hizo un silencio sepulcral. Tuve que repetir la pregunta despacio como si fuera extranjera y mi padre no entendiera mi idioma. Y añadí: leí un cuento de Amado. Mi padre volvió a respirar con tranquilidad y prometió llevarme adonde yo quisiera, aunque mi madre no estuviera del todo de acuerdo. Mi padre había esperado muchos años para que tuviésemos algo en común además de los genes.

Hicimos un acuerdo: él me llevaría a conocer el escenario de cada una de las novelas de Amado que yo leyera. Y fue así como me enamoré de una Bahía donde había nacido por puro accidente. Fuimos al puerto de Salvador donde murió Quincas, al barrio de Periperi donde vivió el capitán Vasco Moscoso de Aragón, a la ciudad baja donde transitaban los Capitanes de la Arena, a Ilhéus de Gabriela Clavo y Canela e incluso a las dunas de Tieta. Antes de caminar por esta o aquella calle de Salvador, ya había recorrido el mismo trayecto en los libros de Amado, a través de sus personajes y de sus historias.

El 6 de agosto de 2001, muy lejos de Salvador de Bahía, una noticia en la tele llamó mi atención: el escritor brasileño Jorge Amado había muerto. Mi padre me llamó esa misma noche. Yo acababa de llegar a Madrid, decidida a vivir y escribir mis propias historias. Y aunque él nunca supo entender mi decisión, la respetó. Aquella noche hablamos como si hubiésemos perdido un amigo cercano, alguien a quien nunca conocimos a pesar de haber vivido en la misma ciudad. Alguien que marcó nuestra vida y que despertó en ambos, cada uno a su manera, el sueño de ser escritor.

Ahora que celebramos el centenario del maestro, imaginé que un hombre como Amado también se merecía una segunda muerte. Como la de Quincas, entre botellas de alcohol, después de una cena cocinada con aceite de palma y de una intensa noche de juerga, rodeado de amigos y finalmente perdido entre las olas del mar de Bahía. Una muerte heroica y apoteósica, o al menos graciosa, de esas que uno no sabe si es verdad o si es solo una anécdota de bar, de esas que deambulan, se encuentran y se pierden por las calles de Salvador. Después de tantos paseos por las páginas de sus novelas estoy cada vez más segura que la mayor herencia que Jorge Amado dejó para el mundo no fueron sus libros, sino la propia Bahía.

 

* Carla Guimarães es escritora, guionista de cine y televisión y programadora de la muestra de cine brasileño en España Novocine.

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2 respuestas a La muerte y la muerte de Jorge Amado

  1. Quem conta um conto, seduz uma alma, quem conta um conto, encanta! Bjs

    Paola
    16 julio 2012 at 19:22 pm

  2. Jorge Amado también es mi escritor favorito, y los Viejos Marineros mi libro de cabecera. Lo he leído más de cinco veces y lo seguiré haciendo hasta que muera. Al igual que tú lo hiciste, un día espero poder conocer Bahía.

    Augusto
    23 julio 2015 at 5:11 am

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