Todos queremos el trono

Por Georgina Sala Amorin

El éxito del género fantástico cautiva a millones de espectadores a través de la gran y de la pequeña pantalla. Juego de tronos triunfa y logra que los asiduos a la épica fantástica, amantes de las historias de J.R.R. Tolkien y de J.K Rowling sigan disfrutando de la literatura a través de las producciones audiovisuales.

A lo largo de los últimos años, las productoras de televisión y cine han ido combinando producciones originales y adaptaciones de obras literarias contemporáneas. Estas adaptaciones nacen gracias al éxito de la producción original en formato libro y en la mayoría de los casos conlleva que la historia original alcance un mayor éxito. La literatura como material para las empresas audiovisuales es uno de los tesoros mejor guardados de la actualidad. Solo hace falta echar la vista atrás para recordar a Harry Potter, Frodo (El señor de los anillos), Bella (Crepúsculo) o a otros personajes quizás menos conocidos como Tom Builder (Los pilares de la tierra) o Temperance Brennan (Bones).

La saga literaria de George R.R. Martin: Juego de Tronos, es una de las últimas adaptaciones de novelas en formato serie. La trama narra el enfrentamiento y la lucha de distintas casas por el trono de hierro, sin embargo, la acción principal se va tejiendo entre relaciones amorosas, antagónicas e incluso violentas y eróticas.

Al recibir la oferta de adaptar sus novelas,  el autor no había ni siquiera considerado la opción del formato serie dado el alto contenido erótico y violento. Sin embargo, tras una evaluación de los costes –menores y más repartidos en el tiempo- y de la audiencia –más fiel y satisfecha por una mejor adaptación- George R.R. Martin aceptó firmar para HBO.

Con la ayuda del autor, la adaptación de Canción de hielo y fuego (nombre real de toda la saga de novelas), los capítulos de Juego de tronos se han mantenido fieles al libro cambiando únicamente algunas escenas de orden o rediseñando algún argumento para que éste tuviese un mayor efecto de catarsis o intriga en el espectador. Aún y partir de un presupuesto elevado, ciertas escenas como la Batalla del Aguasnegras ha tenido que representarse de manera menos espectacular de lo esperado.  Casos como éste último puede hacernos pensar que quizás hubiese sido mejor una adaptación cinematográfica pero, hay que remarcar que si bien el formato película permite la creación de escenas espectaculares, éste, a su vez, también limita el desarrollo de la trama a una adaptación general del contenido para abarcar todo el argumento en unos 180 minutos.

Es cierto que El señor de los anillos o Harry Potter triunfaron mediante la creación de una versión extendida o de una adaptación no muy detallista respectivamente, pero Juego de tronos está satisfaciendo por un igual a los lectores de las novelas y a aquellos que solo siguen la serie por su gran cohesión y producción. La forma, el contenido y la ambientación corresponden a cada detalle de las páginas de George R.R. Martin conservando incluso, el mejor de los elementos de la historia: la narración de la acción según el punto de vista de cada personaje. Este elemento que puede parecer tan básico es el principal articulador de la combinación de escenas de las vidas de las distintas familias sin que el espectador se pierda en el argumento. Jon, Tyrion, Daenerys, Bran y muchos otros forman ya parte de la memoria cultural de millones de espectadores.

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