Travesti

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Por Carmen Moreno.

travesti

Travesti. John Hawkes. Meettok, San Sebastián, 2012.  140 páginas. Traducción de Jon Bilbao

La palabra “travesti” es definida por la RAE de la siguiente manera: Persona que, por inclinación natural o como parte de un espectáculo, se viste con ropas del sexo contrario. No es del sexo contrario el ropaje que adquiere el protagonista de la novela de Hawkes, sino de epidermis distinta.

            Travesti es el monólogo largo e insidioso de un loco. Al menos, así veríamos al conductor del coche, que llevará a la muerte a los tres ocupantes, en un principio. Un loco que reviste sus actos anormales y crueles del halo de la creación, dejando entrever a un tipo de escritor muy habitual en las letras de cualquier país. Hawkes, en este viaje a la muerte, también anota que esos escritores-exhibicionistas son los mediocres, los que piensan que la obra no es sino un trasunto de la majestuosidad de su persona.

            No es casualidad que tome como referencia a un poeta y que construya su discurso en torno a una poética socavada por la inmundicia de un tipo, Henri, que no tiene escrúpulos en mostrar sus miserias como algo que le engrandece y hacer negocio de su enfermedad mental: Al menos tú y yo coincidimos en que los secretos y los comportamientos motivados por la culpa no son más que ficciones creadas para aumentar la sensación de intimidad, para introducir un poco de diversión en nuestro aislamiento, para aportar animación a eso que todo el mundo necesita: creer en la vida. Pero seguramente lo de “creer en la vida” no va contigo, que eres.

            Durante las 129 páginas de la novela Hawkes no se molesta en contarnos por qué Henri (amigo íntimo del protagonista, amante de su mujer y su hija), Chantal (su hija) y él mismo van a morir. No lo hace porque todo el texto no es sino una tortura no solo infringida a los acompañantes en el vehículo, sino también a los lectores. No importa por qué alguien actúa de una manera cruel. Lo verdaderamente trascendente es la CRUELDAD. Hawkes hace un despliegue de todas las perversidades del ser humano y transita por el lado oscuro del alma. El hombre no es más que un perro ávido de satisfacer sus pasiones por bajas que sean.

            Tampoco da importancia el norteamericano al hecho de ayudar al lector en la forma de contar su historia. Un monólogo se puede hacer tremendamente pesado, pero, una vez que hemos metido al lector en la tensión de una muerte esperada, pero tremendamente agónica por la cuenta atrás que supone conocer el punto exacto en la que va a ocurrir sin tener ninguna posibilidad de evadirla, el que observa ya está atrapado en una lectura que avanza al ritmo que marque el torturador.

            Hawkes, lejos de amedrentarse por la dificultad de una forma extraña para novelar, se sumerge en la investigación de nuevas maneras de enseñar lo mismo porque, según cuenta la editorial en su página web: Basándose en la premisa de que la trama, los personajes, el escenario y el tema son los mayores enemigos de la novela, su obra propone una visión renovada de géneros clásicos como el bélico, el negro, el western o la novela de aventuras, al mismo tiempo que explora temas como el poder, la sexualidad y la violencia, tratando siempre de ahondar en la naturaleza del alma humana. 

            Con una magnífica traducción de Jon Bilbao, Travesti se señala como una novela para amantes de la buena literatura estadounidense.

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