“Sherpa. Ensayo sobre la inmortalidad”, de Federico Paz

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Por Sergio Gallego Isla.

3110Con un título tan sugerente como “Sherpa. Ensayo sobre la inmortalidad” es difícil, para alguien amante de la montaña y del pensamiento, no fijarse en esta obra que de manera impecable se encarga de editar para nosotros Kairós. Ahora bien, una vez en nuestras manos y comenzada la lectura, no deja uno de preguntarse por qué elige el autor una figura tan emblemática como la del pueblo sherpa para hablarnos acerca de un tema filosófico como es el de la inmortalidad.

Desde que en 1953 se hollara la cima de la montaña más alta del planeta Tierra, el Everest, los sherpas, que venían realizando desde hace años su titánica labor de acompañar a las expediciones occidentales en sus vehementes empresas por alcanzar las más elevadas cotas geográficas, adquirieron un destacado papel tanto en el ámbito alpinístico como en el más puramente mediático. Es difícil concebir una ascensión a cualquiera de los picos más significativos de la cordillera himaláyica sin tener presente la participación de los sherpas cómo abnegados porteadores y guías de los exploradores que a dichas regiones se dirigen.

Así, de esta manera, todo el ensayo es un juego de metáforas que se desarrolla alrededor de los buscadores de la inmortalidad y sus guías, sus “sherpas”.Pero, ¿de qué inmortalidad nos está hablando el autor y por qué utiliza las montañas y sus pobladores, los sherpas, como iconos referenciales en su ensayo?

Se podría simbolizar diciendo que la “iluminación”, la “inmortalidad física” y la “resurrección de entre los muertos” serían las cumbres y que la “inmortalidad del alma” sería la cordillera sin la cual ninguna de las tres cimas es posible […]Las montañas, al igual que los experimentos de los alquimistas, representan en muchos casos las alturas donde se ancla la consciencia en el interior del cuerpo humano. Y así como la alquimia externa concentrada en convertir el plomo en oro es un símbolo de la verdadera escuela de la alquimia interna, el alpinismo externo representa también la ascensión de la consciencia por los centros energéticos internos o chakras de los hombres y mujeres.

Por tanto, y como nos confiesa el autor, su interés no se centra en una mera inmortalidad del alma, sino en un plena y real inmortalidad física, del cuerpo, alcanzada por aquellos alquimistas internos que han recorrido el espinoso camino que conduce a la pervivencia eterna del individuoCinco son las vías transidas por tales alquimistas. Yoga, neidan (o alquimia interna taoísta),  nagualismo, “cultura galáctica”, rebirthing… son nombres que a pocos lectores sonarán familiares, pero que la obra se encarga de acercar e introducir, presentando a su vez testimonios y ejemplos de inmortales “realizados” a través de dichas prácticas. Ahora bien, si uno se muestra un tanto escéptico ante la posibilidad de “no morir”, no encontrará por ningún lado en la obra referencia alguna o dato palpable que corrobore o certifique la existencia veraz de tales “inmortales”. A lo sumo se topará con la, a mi juicio, peregrina justificación a esta carencia en la forma de una romántica explicación.

La vocación de vida libre de cualquier inmortalista explica, por otra parte, el hecho de que ningún animal ni ningún ser humano en observación o cautiverio hayan podido hasta ahora demostrar con su ejemplo la posibilidad de la inmortalidad física. Lo que falla es el setting, porque vivir en cautiverio o formando parte de un experimento científico sencillamente no estimula el deseo por la vida eterna […] Los animales y los humanos pueden ser inmortales, pero siempre viviendo en contextos libres y salvajes, fuera de toda observación y control exterior.

No obstante, y pese a dicha carencia a lo largo de la obra, el autor logra sintetizar de alguna manera las ideas de fondo de todas las vías presentadas y destilar a su vez unaZACHîD SüOÁCA NAD MOUNT EWERESTEM I LHOTSE-FOTO R PAWüOWSKI “filosofía inmortalista” que, desarrollada con cuidado y prudencia, puede aportarnos un nuevo y beneficioso enfoque en los más diversos ámbitos de la existencia. A modo de metáfora visual, y tomando como imagen la del águila que llega a su teórica senectud pero que lucha por mudar su viejo y deteriorado cuerpo, el autor logra transmitirnos su idea de esta nueva filosofía para la vida.

La humanidad hoy parece estar sobreviviendo, esperando a morir, aferrada a sus viejas ideas, en lugar de cambiar por una nueva “filosofía de la vida y de la inmortalidad”. De hecho, no hay ninguna ventaja en seguir practicando una “filosofía de la muerte”, que se perpetúa a sí misma sólo porque es la doctrina reinante. Una “filosofía inmortalista”, por el contrario, contribuiría a crear una humanidad totalmente diferente, formada por gente que, por decirlo de algún modo, ha arrancado ya de su vida los viejos picos, garras y plumas. La hegemonía de una filosofía de amor a la existencia –sin fecha de caducidad- podría redundar en un gran bienestar social y político, así como en la protección conjunta de los intereses comunes y de la naturaleza.

Resumiendo, nos encontramos ante una obra amena que interesará a aquellos que busquen internarse en los misterios de la inmortalidad y sus posibilidades, pero que dejará un tanto frío al ojo escéptico que se acerque esperando encontrar alguna respuesta a uno de los mayores enigmas que acompañan al ser humano desde sus inicios.

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“Sherpa. Ensayo sobre la inmortalidad”

 Federico Paz

Kairós, 2013

240 pp. , 14€

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