Fernando Sansegundo en la piel de un hombre que necesita perderse fuera de España

Por Horacio Otheguy Riveira

Hasta el 29 de noviembre, un encuentro excepcional con uno de los hombres de teatro más imaginativos de la escena nacional. Esta vez Fernando Sansegundo interpreta una obra escrita y dirigida por otro, y lo hace en una sala pequeña junto a un joven intérprete que parece guiado por el espíritu aguerrido y mágico del protagonista, un hombre misterioso e inquietante que se empeña en viajar a Bangkok, una ciudad donde perderse para siempre de una España que no está dispuesto a soportar ni un minuto más.

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Pero ocurre que —terrible corruptela Made in Spain donde se construyeron dos aeropuertos que jamás se utilizaron, en Castellón, Valencia, y Ciudad Real, Castilla-La Mancha— ha comprado un pasaje por Internet, una oferta estupenda que, sin embargo, huele a estafa desde el momento en que en el aeropuerto no hay nada: ni gente ni aviones. Sólo un técnico especializado en luchar contra los hurones, para lo cual cuenta con impresionantes halcones… y todo para lograr que los aviones puedan circular libremente.

Aviones que no existen, claro. Temibles halcones, tiernos y a la vez temibles hurones, y una especie de pesadilla que no cesa en un ambiente circular donde los diálogos parecen indagar en zonas muy profundas del incierto técnico del aeropuerto en conversación un tanto puntiaguda, a veces muy violenta, con el pasajero que necesita huir, que necesita salvarse de sí mismo, triste, solitario y final como Philip Marlowe, el detective de Raymond Chandler, padre de la novela negra estadounidense.

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Pero hay más: hay humor, mucha imaginación en el circuito cada vez más cerrado donde un hombre echa de menos al único hijo que le ignora, y un joven sueña con la muchacha sexualmente liberada, maravillosamente hermosa, pero nada parece ser real, en las antípodas yace Bangkok, precisamente como la más bella mujer deseada, paraíso de sensualidad y olvido, capital de un país más extraño aún: Tailandia, exotismo, fluir de ensueño, miseria que no tiene por qué alcanzar a un europeo huidizo, fuguista…

Bangkok, escrita y dirigida por Antonio Morcillo López es un texto cerrado e inconcluso a la vez, muy necesitado de la colaboración del espectador, pues éste avanza a trompicones con un sucederse de situaciones absurdas con diálogos ricos, a ratos ingeniosos, y una ambición desmedida en denuncia social, incluso política, más altisonante que conseguida, pero en cualquier caso al margen de la riqueza del propio espectáculo.

Lo más importante es que hay un giro final que puede explicar toda la representación; una coda o epílogo a través del cual los personajes se afirman, después de hora y veinte de deambular por el espacio sideral de las palabras y las emociones más extrañas, interesantes, cautivantes, aunque no siempre a la zaga del autor (según intenciones declaradas en el programa): da igual, el teatro vibra, alcanza vida propia, es el Frankenstein que a menudo da más de sí de lo que los productores se proponen.

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La sabiduría actoral de Fernando Sansegundo está a la altura de sus muchos conocimientos teatrales (adaptador, autor, director), y da forma a su personaje con formidables matices y gran expresión corporal en la temible intimidad de la Sala Princesa del María Guerrero: temible para los actores por la cercanía del público y para los espectadores porque la excesiva cercanía de los actores a veces dificulta la comprensión de la obra.

De Sansegundo ya son innumerables las emociones concedidas a los amantes del teatro: Divinas palabras, Valle Inclán según Gerardo Vera; Romance de Lobos, también de Valle Inclán, en un tramo final de extraordinario impacto, junto a Manuel de Blas, según una puesta en escena de Ángel Facio…; adaptador de un cuento de Dürrenmatt con dirección de Blanca Portillo: La averíaCitas que son un pálido reflejo de toda una vida dedicada al teatro.

A su lado, Dafnis Balduz, un actor de loables capacidades para todos los tramos de su personaje, un saltimbanqui, un don-nadie, un iluso, un adaptado que busca ensueños, preferentemente en brazos de una mujer a la medida de los sueños en un mujndo ideal. Con una trayectoria importante en catalán, es esta una gran ocasión de conocerle junto a un maestro como Sansegundo.

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Texto y dirección: Antonio Morcillo López

Ayudante de dirección: Óscar García Recuenco

Intérpretes: Fernando Sansegundo, Dafnis Balduz

Escenografía: Paco Azorín

Vestuario: Gimena González Busch

Iluminación: Kiko Planas

Espacio sonoro: Ramón Ciércoles

Caracterización: Toni Santos

Fotos: David Ruano

Teatro María Guerrero. Sala de la Princesa. Del 30 de octubre al 29 de noviembre de 2015.

 

 

 

 

 

 

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