El nazismo explicado por una historieta

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Por Santiago Hernandorena

Sentarse a leer una novela gráfica que ganó el premio Pulitzer es, cuanto menos, todo un desafío.  Ponerse a leer la narración de un sobreviviente del Holocausto es otro. Y finalmente que MAUS sea ambas cosas la convierte en una maravilla literaria.

Pero vamos por partes. Maus es la historia de Art Spiegelman, autor y dibujante, entrevistando a su padre, Vladek, contándole cómo conoció a su madre, cómo empezó la invasión Nazi a Polonia y sobrevivió al Holocausto judío. Pero también es la historia de la relación entre padre-hijo; un padre que es el estereotipo de judío avaro, disconforme y quejoso que avergüenza constantemente a su hijo ya sea frente a su madrastra, su esposa y hasta el dueño del supermercado.  Y hasta este momento Ud.  pensará: ¿otra historia más de judíos? ¿No es más de lo mismo? Y la respuesta desde la base es no.

Maus comienza con 3 niños humanos con cabeza de ratoncitos andando en patines en el Rego Park de Nueva York. De repente uno de los niños rompe el patín y se queda triste porque sus amigos continúan y vuelve llorando a su casa, donde el padre está serruchando madera. Cuando el niño le comenta que sus amigos lo habían dejado atrás, el padre le responde que los encierre en una habitación una semana sin comida y así entendería lo que son los amigos.

Eso ya nos da dos pautas: la primera es la entrada en calor de lo que va a ser Vladek, personaje por momento detestable. Si bien uno termina tomándole cariño cuando ve todo lo que pasa durante la ocupación nazi y como encuentra formas de sobrevivir y proteger a los suyos, sus actitudes modernas dan más las ganas de encerrarlo en un asilo que la de sentir compasión. Por otro lado está  Artie, autor de la obra, que vuelve a contactar a su padre después de un tiempo distanciado, que le tiene poca paciencia, que solo quiere su historia y ver que puede conocer de su madre que se suicidó y de cuya muerte se siente culpable. Como podrán ver: un canto a la alegría.

Y sin embargo la obra está plagada de cantos a la alegría: momentos de apoyo entre sobrevivientes;  la creatividad constante de buscar cómo hacer dinero, cómo recuperarse de la tragedia y cómo seguir adelante, cuando se puede.

Tal vez lo más particular de Maus es que los humanos no son humanos, son animales. Así es que los judíos son ratones, los nazis gatos, los polacos cerdos, los franceses ranas y los estadounidenses son perros. Este tema se ha debatido durante mucho tiempo. Están los que lo ven desde el punto de la muestra de la desaparición del individuo: cada uno es un país, raza o etnia y se representan como tales sin importar que fueran personas distintas. Otros postulan que con esos animales el autor intentó expresar la forma de actuar que tuvieron durante la guerra: los judíos como sumisos y cobardes, los nazis como cazadores que jugaban con las presas, los polacos como cerdos traidores a sus propios compatriotas, etc.

A ver, seamos honestos. Leer Maus no es alegre, tal vez sea una de las historias más angustiantes que haya leído. Pero sí es atrapante, honesta, cruda, con algún que otro momento divertido, con dibujos que expresan mucho de lo que se puede perder en las palabras. Maus es la historia de sobreviviente, de sus astucias, de sus pesares, de lo que les quedó a cuesta y descargaron en los que vinieron después.

Maus es igual a muchas historias, pero al mismo tiempo es única.

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Una respuesta a El nazismo explicado por una historieta

  1. Más disparates para seguir machacándole en las cabezas huecas de los incautos la gran falsedad histórica del holocausto.
    Dejen de hacer apología a los jázaros sionistas!

    Ario Hitler
    31 marzo 2017 at 3:43 am

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