Mayumana practica “malabares” con la rumbita de los Estopa

Por  Mariano Velasco

A finales de los 90, los Estopa colocaron su por entonces original y desenfadado estilo de rumba rockera en los altavoces de todos los bares, “por donde corre la cerveza a mares”. Cierto que después ese estilo que tuvo tanto éxito fue seguido por muchos —tal vez demasiados— imitadores y ello contribuyó a que perdiera en parte esa frescura y originalidad de sus comienzos. Revisitadas hoy y recuperadas a su manera por MAYUMANA, las canciones de los hermanos Muñoz, algunos verdaderos himnos para los parroquianos de los de Cornellá (Como Camarón, La raja de tu falda, Tu calorro o Malabares, entre otras) vuelven a sonar frescas reforzadas con el siempre brillante acompañamiento de percusión y las espectaculares coreografías del grupo de origen israelí.

MAYUMANA, que recala con este espectáculo titulado Rumba! (no podía llamarse de otra manera) en el Teatro Rialto de Madrid hasta el próximo mes de junio, opta esta vez por un completo musical con su argumento antes que por un concierto de danza y percusión, y nos cuenta en Rumba! la historia de un amor imposible, o casi,  entre miembros de dos familias propietarias de sendos bares del barrio, por otro lado enemigos irreconciliables  (Hermanos Jiménez versus Hermanos Muñoz, todo muy al estilo de Estopa).

Con más acierto en unos casos que en otros como siempre ocurre cuando se trata de sostener el hilo argumental de un musical con canciones escritas a priori con otro fin, MAYUMANA logra confeccionar, a partir de las letras de los Estopa, una historia coherente y atractiva aunque sencilla, a la que añade un punto dramático muy bien traído gracias a la inclusión de un tema inédito del grupo, Miriam, que le otorga un pasado oscuro a la protagonista femenina (“Miriam no siente nada cuando su padre olvida su condición y se refugia en su almohada”).

La escenografía urbana, la actitud chulesca de las bandas callejeras y, sobre todo, el recurso de los bares de barrio les vienen que ni pintados a temas como Malabares, Ke pasa o Partiendo la pana, con el tipo ese que es un fiera y llega invitando a cañas y repartiendo leña, quedando para las escenografías de El run run, Primavera y las archiconocidas Tu calorro y Como Camarón (“tus ojos no tienen dueño porque no son de este mundo”) el lado más romanticote de la historia. Más metidas con calzador en el argumento están canciones como La raja de tu falda o Cacho a cacho, pero, claro, tampoco podían quedarse fuera estas simpáticas historias de carreteras, la del  piñazo con el Seat Panda o la del loro del coche con Deep Purple y las cuatro ruedas chirriando.

Aparte de los impagables números de percusión —sin duda el punto fuerte de MAYUMANA—, el espectáculo cuenta con otros tantos momentos dulces en diferentes registros, como el protagonizado por el dúo de voces de Javier Guerra y María Ordóñez, la personalísima interpretación de Miriam a cargo de esta última, las coreografías de peleas barriobajeras y, un añadido más, las intervenciones como narrador de Marcos Martínez, que alterna los versos raperos con su habilidad para el beatboxing (percusión vocal).

El resultado final es un espectáculo muy entretenido y, sobre todo, sorprendentemente variado que, además de a los amantes de la danza y la percusión, gustará por igual a los seguidores rumberos de los hermanos de Cornellá, porque, como dirían José y David: ¡esto es (también) Estopa!

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