“Un tonto en una caja”: surrealismo con mensaje social

Por Horacio Otheguy Riveira

No todo lo que sucede es cómico ni absurdo, pero lo parece, y sobre este juego de apariencias se edifica una farsa con fondo de rebelión social. El mensaje lo porta una mujer evidente a la que tratan como un hombre. Humano triángulo de Grande-Notable-Pequeño con liberación de esclavos de todos los tiempos. Lo dirige el joven actor Carlos Santos, el mismo que nos impacto como el corrupto estelar de los 80, Luis Roldán, en la película El hombre de las mil caras.

Su puesta en escena subraya los caracteres del texto en una línea de farsa a cargo de los mismos actores de otro éxito del mismo autor: 75 puñaladas, sátira del género policiaco repuesta en el Teatro Alfil: un doblete en el que destacan sus intérpretes Pedro Segura y Vicenç Miralles como dueños y señores de la burla y el enredo con simbolismo sociopolítico.

Pero en esta Un tonto en una caja hay una excelente joven actriz que aporta nuevas posibilidades de ampliar la marca de fábrica. En efecto, en Macarena de Rueda y su teatro gestual, su chaplinesca manera de andar y su flexibilidad expresiva, el circuito de la sobreactuación propia de la farsa entra en zonas que mejoran lo presente y enriquecen las posibilidades de un triángulo asexuado que se deforma y reconstruye con las armas del teatro del absurdo tamizado por un surrealismo que hacía tiempo no se veía. El autor de ambas obras es el argentino Martín Giner, quien continúa una notable tradición de este género en su país con autores internacionalmente aplaudidos como Griselda Gambaro, Eduardo Pavlovsky o Alberto Adellach.

 

 

 

La obra sugiere la existencia de una sociedad donde los hombres se dividen en Notables, Grandes y Pequeños, estando los Notables en la cúspide de la pirámide intelectual y económica. Uno de estos notables recibe por correo una caja supuestamente enviada por el Diablo, e invita a una reunión en su casa a un Pequeño y un Grande para descubrir si las mágicas propiedades de la caja son reales. Con mucho humor e ironía, la obra seguirá a estos personajes durante toda una noche donde solo sobrevivirá el más astuto.

No es común que un dramaturgo tenga oportunidad de hablar con el futuro director de su obra, antes de escribirla. Pero así fue con Carlos. En una conversación, después de una función de 75 puñaladas, surgió el tema de: “Estoy pensando en una obra sobre una  caja enviada por el Diablo…”. Él se enganchó con la idea, y yo aún más con lo que venía haciendo. En unas semanas más, el texto de Un tonto en una caja terminó de tomar forma. Y de ahí en adelante fue de esos proyectos que toman vida propia desde el principio, convirtiéndose en lo que ahora es: una obra con el sello de Bonjour mon amour, que ha crecido más allá de texto. (Martín Giner)

UN TONTO EN UNA CAJA

Texto Martín Giner

Dirección Carlos Santos

Intérpretes: Pedro Segura, Macarena de Rueda, Vicenç Miralles

Una producción de Bonjourmonamour en colaboración con Teatro Romea

Escenografía Paco García Vicente

Iluminación Rubén Fabeiro

Vestuario Nathalie Retivoff

Nuevo Teatro Alcalá, desde el 19 de abril 2017

75 puñaladas, teatro Alfil

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